En una sección titulada "Reflexiones ante los riesgos del desaliento", la prestigiosa agencia noticiosa Aceprensa, ha publicado un artículo titulado "La cultura de la vida, un empeño afirmativo", del profesor Gonzalo Herranz, del Departamento de Humanidades Biomédicas de la Universidad de Navarra.
El artículo, como señala la breve reseña que lo encabeza, analiza el hecho de que "la acción de los movimientos provida no está exenta del desgaste que produce una lucha que aparentemente da pocos frutos...[el autor] señala algunos de esos riesgos, subraya los aspectos positivos y pone de relieve que se trata de un empeño permanente".
Fundamentalmente el artículo trata la amargura y las heridas que muchos escritos provida reflejan como resultado del desgaste, la incomprensión y la lucha contra un enemigo poderoso y omnipresente: la "cultura" de la muerte. El autor, sin embargo, nos comunica el aliento y la esperanza que emanan de la belleza y dignidad de la misma vida humana y de Dios, su Creador. Utilizando como inspiración y guía la Encíclica "El Evangelio de la Vida", Herranz nos anima a centrarnos más en lo positivo que en lo negativo, a ser honestos en la transmisión de la información y a seguir la dirección del Magisterio de la Iglesia. La lectura de este artículos es altamente recomendable. Puede encontrarlo en www.aceprensa.com, con fecha del 14 de marzo del 2001.
Dos líderes provida han reaccionado positivamente a las recomendaciones de Herranz. Coincidiendo con él, el Padre Argenis, de Venezuela, se expresó de esta manera en una carta enviada a VHI:
"He encontrado un artículo acerca de los peligros en los que puede caer el movimiento provida (y de hecho ha caído), que nos puede hacer reflexionar y ‘tomar' nuevos aires. Es muy importante que no perdamos la ilusión y que no nos dejemos provocar por los alardes de poder de quienes promueven la cultura de la muerte... Es imperativo que amemos hasta el martirio... Y la verdad hay que decirla con caridad y alegría.
"Estoy totalmente de acuerdo con el Prof. Herranz en su propuesta de fortalecer o potenciar el aspecto de ‘celebrar la vida'. Es verdad: Nuestro Padre es el Autor de la Vida, nuestro Salvador y Redentor es la Vida misma y el Espíritu Santo, Señor y dador de Vida... Y María, aquella que abrazó la Vida en su seno. Y la Iglesia, el Pueblo de la Vida y para la Vida. Y la Vida, don precioso de Dios, que se nos ha concedido... Y esto es digno de celebrarlo.
"Si bien es cierto que hemos de llevar un luto continuo por todos los atropellos contra la vida (especialmente, por todos los niños y niñas a los que se les privó de la vida antes de nacer), hemos de ALEGRARNOS por la vida que se abre camino a pesar de todos los obstáculos (y, en este sentido, hemos de alegrarnos por cada niño y niña que pudieron no haber nacido y, sin embargo, ya están aquí)."
Por su parte, la Sra. Magaly Llaguno, Directora Ejecutiva de VHI e incansable defensora de la vida, se hizo eco del Padre Argenis diciendo:
"Padre, le felicito por su reflexión, me pareció muy acertada. También quiero reafirmar que la caridad es imprescindible en esta lucha por la vida, no sólo hacia los que promueven la ‘cultura' de la muerte, sino también para con los que laboran con nosotros. Creo que el enemigo más grande de los que defendemos la vida, no es el movimiento antivida, sino nuestra inclinación al egoísmo, el protagonismo y el deseo de competir con nuestros propios hermanos y de ejercer poder. Si no actuamos con caridad, le haremos daño a la causa de la vida y estaremos ayudando a promover la de la muerte.
En mi opinión, ser provida significa no sólo valorar la vida, sino también respetar la dignidad de todo ser humano y no hacer nada que la pueda dañar. Debemos de amarnos como Él nos amó, para que el mundo sepa que de veras amamos la vida y la promovemos.
Por último, creo que lo más imprescindible es tener una rica vida espiritual, pues mediante la oración y la contemplación, Dios nos revela Su divina voluntad. Sólo lo que es Su voluntad verdaderamente prospera y se multiplica, como hizo Él con los panes y los peces. Debemos permanecer abiertos a la acción y la inspiración del Espíritu Santo y no hacer lo que humanamente creemos que es lo mejor, sino lo que Dios nos inspira a hacer para Su mayor gloria."
¡Bien dicho!
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