Los obispos de Estados Unidos publican importantísima pastoral provida
Por Adolfo J. Castañeda



La Conferencia Nacional de Obispos Católicos de Estados Unidos publicó el pasado 18 de noviembre de 1998 una importantísima y muy necesaria Carta pastoral a todos los católicos de la nación: Living the Gospel of Life: A Challenge to American Catholics ("Vivir el Evangelio de la vida: Un reto para los católicos de Estados Unidos"). La Carta, como ningún otro documento emitido por esta Conferencia en el pasado, pudiera ser un instrumento para incentivar la defensa de la vida humana como nunca antes en ese país y, podríamos añadir, en otros países de población predominantemente católica, como los de América Latina . El tema fundamental e inédito de la Carta es que exige que el problema de la matanza directa de seres inocentes, especialmente en los casos del aborto y de la eutanasia, ocupe el más alto nivel de prioridad entre todos los otros problemas morales de la actualidad.

La Carta desarrolla este tema en tres puntos de capital importancia. El primero de ellos es que "el estar en lo cierto en otros asuntos nunca puede constituir un pretexto para llevar a cabo una elección equivocada en relación al ataque directo contra la vida humana" (el énfasis es nuestro). Los obispos se están refiriendo a una muy difundida actitud que cree que los problemas del aborto y de la eutanasia son simplemente unos problemas morales entre otros muchos. Esta érronea forma de pensar sugiere que los ataques contra la vida humana y otros importantes problemas como la justicia social, la pena capital y la guerra ocupan el mismo nivel de importancia. Incluso, los que se subscriben a esa idea acusan a los que se dedican al apostolado provida de limitarse a un solo tema y de que sólo si nos ocupamos de todos los temas morales es que de verdad podemos afirmar que somos provida. Además de ser injusta, esta acusación olvida que, entre los problemas morales de nuestra época, el aborto y la eutanasia ocupan un lugar prioritario, no porque los otros temas no sean importantes, sino porque la vida humana es el fundamento y la condición indispensable para la existencia de los demás valores y derechos humanos. En este sentido, la aclaración que hacen los obispos es de un valor incalculable.

El segundo punto importante es la advertencia que los obispos les hacen a los católicos que son funcionarios públicos o que aspiran a serlo. Los obipos ponen sobre aviso a dichos católicos diciéndoles que aquellos que contradicen o ignoran la enseñanza de la Iglesia Católica sobre la inviolabilidad de la vida humana "conspiran indirectamente con la matanza de vidas humanas inocentes..., deben considerar las consecuencias para su propio bienestar espiritual, así como el escándalo que corren el riesgo de causar, al inducir a otros a cometer un pecado grave... [y] tienen que reconocer que...ninguna ley humana puede contradecir el Mandamiento: ‘No matarás'". La advertencia de los obispos le sale al paso a otra difundida actitud entre algunos funcionarios católicos: la de creer erróneamente que por ser funcionarios públicos en una sociedad pluralista "no se les pueden imponer los propios valores morales a la sociedad". Los que así piensan olvidan que el primer deber de un funcionario es proteger los derechos fundamentales de los ciudadanos, y el primero de ellos es la vida. Olvidan también que la defensa de la vida no es un asunto estrictamente religioso, sino humano y por tanto defendible independiente de la religión que se profesa. Al hacer esta advertencia los obispos reconocen su derecho a enfrentar públicamente a cualquier funcionario católico que no reconozca la enseñanza de la Iglesia sobre este asunto. De nuevo, los obispos le han hecho un servicio de incalculable valor a la causa de la defensa de la vida humana.

El último punto de gran importancia es que los obispos urgen a los sacerdotes a predicar sobre estas verdades ya enunciadas. La Carta incluso instruye a los sacerdotes a que les digan a sus feligreses que tomen en cuenta la postura de un candidato en relación al aborto antes de darle su voto por encima de cualquier otra preocupación social. Con este último punto los obispos cierran con broche de oro una Carta pastoral que, con el favor de Dios, promoverá como nunca antes la defensa de la vida humana, no sólo en el ámbito del ya veterano moviento provida, sino en el resto del pueblo católico, hasta ahora un tanto dormido ante el problema más grave de nuestros tiempos.

Vida Humana Internacional felicita de todo corazón a los obispos de Estados Unidos por este tan necesitado y valiente documento.

Fuentes: "Bishops' Statement a Good First Step," Comunicado de Prensa de American Life League, Inc., 19 de noviembre de 1998. Tel.: (540) 659-4171; "Obispos católicos movilizarán sus fuerzas en oposición al aborto," Diario Las Américas (Miami, EE.UU.), 21 de noviembre de 1998, 10-A.



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