Nací con parálisis cerebral y amo la vida
Por Beatriz Molina



Me llamo Beatriz Molina Ortiz Monasterio. Nací con una lesión neurológica que los médicos llaman "parálisis cerebral". No es una enfermedad. Es una condición que afectó y afecta el centro del lenguaje y otras áreas de mi cerebro.

No me valgo por mí misma para cosas tan sencillas como comer sola, ir al baño, caminar, etc. Y aunque soy independiente de espíritu, me veo obligada a necesitar del apoyo de mi mamá o como hoy que le tuve que pedir a Martha para que fuera mi "voz".

Lo peor de tener parálisis cerebral, para mí, es no poder hablar. Soy inteligente, trabajo con los bebés y niños más pequeños en el Centro Infantil de APAC; los amo y me alegro con sus logros. Me comunico por computadora y con mis tableros de comunicación que han diseñado en APAC para mí.

Escuché por radio y en la tele que habían aprobado en la Suprema Corte de Justicia la ley "Robles" que autoriza el aborto cuando al bebé por nacer se le detecta riesgo de malformación o discapacidad. Me parece terrible e injusto. La vida es un don, una oportunidad de ser, aún en circunstancias tan difíciles como las mías o peores.

Hace algunos años, seis estudiantes de preparatoria del Colegio Moderno Americano me entrevistaron en mi casa. Una de sus preguntas fue si yo hubiera optado por vivir si hubiera sabido que tendría las severas limitaciones que sufro. Sin dudar un segundo les contesté que sí. No es fácil tener parálisis cerebral; la vida y la gente nos margina, es difícil ser incluido y ser "escuchado" cuando no se tiene voz, pero creo que yo y todos los que tenemos alguna discapacidad o malformación por nacimiento o accidente tenemos derecho a vivir y una misión especial en la vida que cumplir.

Generamos ingenio, bondad y empleo. En APAC dan trabajo a 386 personas de las cuales el 19% tenemos algún tipo de discapacidad. La mayoría, con parálisis cerebral. También trabajan en los centros de APAC personas sordas, ciegas y con lesión medular.

De las jóvenes que me entrevistaron para su trabajo sobre el aborto, ganaron las que se opusieron a él. Las convencí del derecho a la vida del bebé en el seno materno.

Amo la vida y pienso hacer aún muchas cosas buenas y divertidas. Viajar, gozar y de seguro también sufrir, enfermarme, sentirme triste... Estoy consciente de que de eso se trata el vivir, no en balde he vivido 40 años dentro de un cuerpo que no responde a las órdenes que el cerebro le da.

Abogo por el respeto a la vida y por la no violencia.

Beatriz Molina Ortiz Monasterio
México, D.F.

Agradecemos profundamente a María Eva, Presidenta de la filial en Hermosillo del Comité Nacional Pro-Vida de México, el envío de este maravilloso testimonio cprovida@prodigy.net.mx

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