Unidad integral de la persona humana y valores humanos
Por Adolfo J. Castañeda



Ya hemos visto que la moral se funda en la dignidad de la persona humana, que es el valor intrínseco y absoluto que toda persona humana posee. Hemos señalado también que la moral consiste en el respeto y promoción de esa dignidad humana, respeto y promoción que conducen a la persona humana a la unión con Dios. Ello es lo mismo que decir que la moral consiste en la vida del amor, a Dios y al prójimo.

Hasta ahora hemos dado solamente una definición general de la moral. No hemos desglosado todavía la conexión entre la dignidad humana y los distintos principios morales. Ello es lo que nos proponemos en ésta y en las siguientes reflexiones.

Hemos señalado también que la persona humana, en el sentido clásico, es una unidad sustancial de cuerpo y alma. No hace falta volver a explicar esa verdad tan importante. Sólo nos queda señalar respecto de ella que, en el sentido moderno, esa unidad se expresa mejor diciendo que la persona humana es una unidad integral. ¿Qué quiere decir esto?

La unidad integral que la persona es significa que el ser humano es una unidad compuesta de varias dimensiones: corporal, espiritual, psicológica, intelectual, relacional, sexuada, etc. Todas estas dimensiones están relacionadas entre sí y cada una de ellas de cierta forma abarca a toda la persona. Ello se sigue de la explicación anterior que dimos acerca de la unidad sustancial cuerpo-espíritu que la persona humana es.

De todo ello se deduce que, si toda la persona humana goza de una dignidad intrínseca y absoluta, entonces cada una de las dimensiones que componen la persona humana de alguna manera participa de esta dignidad. Es decir, cada una de estas dimensiones goza de un valor, o mejor dicho, es un valor. Ya habíamos señalado que el cuerpo humano tiene un valor y por ello hay que respetarlo. Lo mismo se puede decir de las otras dimensiones, algunas de las cuales hemos mencionado.

En este punto se impone una aclaración. Acabamos de decir que cada una de las dimensiones de la persona humana "de alguna manera" participa de su dignidad. La razón por la cual hemos dicho "de alguna manera" es porque no es fácil determinar con exactitud de qué manera cada una de esas dimensiones posee esa dignidad por participación. Por ejemplo, hemos señalado antes que la vida corporal no es el valor más elevado que existe, la vida espiritual es superior. Sin embargo, la vida corporal es el valor más fundamental que existe, base y condición de todos los demás. Es una distinción sutil pero importante que tiene sus implicaciones morales y prácticas.

Sin embargo, a pesar de esta dificultad, podemos afirmar con toda seguridad que todas y cada una de las dimensiones y facultades de la persona humana gozan, de alguna forma, de su dignidad como persona. En el pensamiento clásico se hablaba de facultades superiores (como el intelecto y la voluntad) e inferiores (como la psiquis y el cuerpo). No queremos abusar de esta distinción, que conserva toda su validez, porque queremos salvaguardar el sentido de la importancia moral de la corporeidad que precisa e irónicamente, a pesar de las apariencias, está en crisis hoy en día.

En todo caso, reiteramos, podemos afirmar que la persona humana es una unidad integral y que todas sus dimensiones constituyen valores humanos, por razón de su participación en la dignidad humana.

¿Qué tiene que ver todo esto con la moral? Más concretamente, ¿qué tiene que ver todo esto con los principios o normas morales? A ello nos dirigiremos en nuestra próxima reflexión.

Adolfo J. Castañeda es Director de Programas Educativos de Vida Humana Internacional.

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