El dilema moral
Muchos expertos en ética han tratado de justificar el uso de vacunas derivadas de abortos cuando no existen otras alternativas disponibles. Para ello apelan a un argumento legítimo sobre la obligación moral de proteger a nuestros hijos y a nuestra sociedad de enfermedades que ponen en peligro la vida. Sin embargo, existe una creciente preocupación porque muchas de las vacunas que se aplican a nuestros hijos son innecesarias. Si bien es cierto que las vacunas han impedido la difusión de enfermedades como la polio, algunos afirman que sólo un epidemiólogo es capaz de decir si hemos erradicado alguna de estas enfermedades. Antes de la introducción de la vacuna contra la rubéola, por ejemplo, sólo el 15 % de los niños no habían desarrollado una inmunidad natural para sexto grado ("Rubella Pediatrics in Children", Pediatrics, 65, 1980). Es importante destacar que la rubéola es, básicamente, una enfermedad inocua en la niñez. Sólo afecta seriamente a los niños no nacidos si la madre está expuesta durante el primer trimestre del embarazo y le transmite el virus al hijo. Si esto ocurriera se estima que entre el 20 y el 25% de los casos desarrollará alguna variedad del Síndrome de Rubéola Congénita (Congenital Rubella Syndrome – MDH). ¿Vale la pena tomar el riesgo de rechazar esta vacuna cuando el bienestar de nuestros niños está en juego? Como adultos, tenemos el derecho de rehusar estas inmunizaciones, pero nuestros hijos no pueden tomar esas decisiones. Depende de los adultos enmendar la cultura de la muerte dominante, que no ve nada extraño con el asesinato de una vida humana para beneficiar a otra, o para lucrar con ella.
¿Por qué debemos preocuparnos?
Si no nos preocupamos por el uso de vacunas derivadas de abortos, ¿qué argumento usaremos para protestar contra productos que en el futuro se produzcan a partir de la destrucción de la vida humana indefensa? Podemos sentarnos y decirnos a nosotros mismos: "Bueno, el aborto se hizo hace 30 años y fue un solo aborto. ¿Cuál es el problema?" De hecho se practicaron 26 abortos antes de que se encontrara la "especie" correcta del virus de la rubéola. Y el hecho de que contemos con estos productos es precisamente el argumento usado por los Congresistas que hoy en día favorecen la investigación con tejidos fetales y células madres (estaminales) embrionarias. El 26 de abril del 2000, durante una audiencia de un subcomité, el Senador Harry Reid comparó el uso de productos que pudieran existir en el futuro desarrollados a partir de embriones humanos con la vacuna contra la polio. La Universidad de Nebraska utilizó el mismo argumento para defender sus experimentos con tejidos fetales "donados" por clínicas de abortos.
Si en treinta años tenemos una nueva vacuna para el SIDA derivada de tejido fetal o embriones humanos destruidos, ¿Qué protesta legítima presentaremos? Si aceptamos el status quo ahora, entonces es seguro que los científicos y la compañías farmacéuticas continuarán derivando vacunas de bebitos abortados, si perciben que es aceptable para el público. Mientras haya un mercado, no existen incentivos para que las compañías produzcan productos alternativos que sean seguros y efectivos. La verdadera complicidad inmoral, ¿se funda en el uso de las vacunas o en el hecho de que no hacemos nada acerca de ellas?
Vacunas de abortos. La verdad oculta
La historia oscura
La producción de varias vacunas derivadas de abortos se ha mantenido en forma silenciosa por más de 30 años. Sólo recientemente se ha difundido este hecho, después que varios prominentes periódicos católicos publicaran artículos sobre la inmoralidad del uso de estas inmunizaciones. El problema comenzó cuando una nueva ley en el condado de St. Louis, Estado de Missouri, requirió que aquellos que manipulan comida se aplicaran la vacuna contra la Hepatitis-A para obtener empleo. Cuando se reveló que la vacuna se derivaba del aborto, muchos individuos con principios objetaron con justa razón. No sólo es cuestionable la necesidad de la vacuna, sino que la fuente también es reprobable. No debe sorprendernos que tanto pediatras como padres ignoraran estos hechos, ya que la mayoría consideraría moralmente ofensivo e inmoral el acto de lucrar con abortos.
Las vacunas contaminadas (desde el punto de vista moral, por proceder de bebitos abortados) eran producidas con tejido pulmonar de dos bebés, procedentes de abortos distintos. La primera línea celular humana, WI-38 (Wistar Institute 38) fue tomada de una niña con 3 meses de gestación en los años 60. La segunda línea celular humana, MRC-5, fue derivada de un varón de 14 meses de gestación en los años 70. Estas líneas se usaron para cultivar variedades del virus debilitado de varias enfermedades y producir sus inmunizaciones. Estas dos líneas celulares humanas cultivadas en el laboratorio constituyen una fuente constante de vacunas usadas comúnmente.
Sin fuentes adicionales
Tres de las vacunas se produjeron solamente con abortos y hasta la fecha no hay otra fuente disponible para tratar estas enfermedades. Se trata de las vacunas contra:
A continuación se ofrece información sobre cada vacuna, su nombre clínico y la compañía farmacéutica que la produce.
Varicela: "Varivax/Varicella". Usa tanto MRC-5 como WI-38. Producida por Merck & Co.
Hepatitis-A: "Havrix", "Vatqua". Usa la línea celular MRC-5. Producida por SmithKline Beecham y Merck & Co.
Rubéola: "Biavax II/MMR II", "Meruvax II." Usa la línea celular WI-38 Producidas por Merck & Co., Aventis-Pasteur y SmithKline Beecham.
Nota: "Biavax II" comúnmente conocida como MMR provee inmunización simultánea contra el sarampión, las paperas y la rubéola. "Meruvax II" es una vacuna contra la rubéola solamente.
Otras vacunas contaminadas desde el punto de vista moral:
A pesar de la disponibilidad de otras fuentes, hay compañías farmacéuticas que producen otras vacunas a partir de estos dos abortos. Son vacunas contra:
Vacunas contaminadas desde el punto de vista moral:
A continuación ofrecemos la información de cada vacuna, su nombre clínico, la alternativa de fuente no contaminada moralmente y la compañía farmacéutica que las produce:
Paperas:
"Biavax II." Veáse la información sobre la rubéola.
Alternativa: "Mumpsvax." Producida por Merck & Co. usando células cultivadas de embriones de pollo. 1-800-422-9675.
Sarampión:
Alternativa: "Atenuvax" Producida por Merck & Co. usando cultivos celulares de un embrión de pollo. 1-800-422-9675.
Polio:
"Poliovax." Producida por Aventis-Pasteur usando la línea celular MRC-5.
Alternativa: "Ipol." Producida por Aventis-Pasteur (Connaught) usando células de riñón de mono. 1-800-822-2463.
Rabia:
"Imovax." Producida por Aventis-Pasteur (Connaught) usando la línea celular humana MRC-5.
Alternativa: "RabAvert,Inc." Producida por Chiron Therapeutics usando embriones de pollo. 1-800-244-7668
Su médico puede ordenar estas versiones no contaminadas llamando a los teléfonos indicados. Estas vacunas se encuentran disponibles en dosis individuales.
Nota: Otras vacunas de uso común que no se derivan de líneas celulares producidas a partir de abortos son hemofilia B, hepatitis B, difteria, viruela, gripe, y fiebre amarilla.
Esta gacetilla fue traducida del original en inglés preparado por la organización Children of God, 2130 Catalina Drive, Clearwater, FL 33764, con autorización de los autores. Para mayor información sobre Children of God, visite el sitio www.cogforlife.org. En esa página web se encuentra (en inglés) la información sobre este importante asunto.
Véase también: La enseñanza de la Iglesia Católica sobre la experimentación fetal
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