El 22 de enero de 1973, en su sentencia Roe v. Wade, el Tribunal Supremo de los Estados Unidos declaró que un niño no disfruta de protección constitucional antes de salir del vientre de su madre. Incluso después que es viable, el feto in útero cuenta sólo como una "vida humana en potencia", y puede por tanto ser destruído alegando ciertas "razones de salud materna", tan amplias que alcanzan la categoría de aborto a petición, hasta el nacimiento mismo. Por tanto, a la luz del fallo Roe v. Wade, la ubicación -dentro o fuera del vientre materno- determina si existe actualmente una vida humana y si es digna de protección.
Muchos expertos en derecho constitucional que están tanto a favor como en contra del aborto, han criticado el fallo Roe, por no estar fundamentado en nuestra Constitución. El Tribunal Supremo, dicen ellos, simplemente inventó el derecho al aborto en un acto de activismo judicial. Este ensayo, sin embargo, se enfocará no en las fallas de los argumentos jurídicos de Roe, sino en su extremadamente arbitraria descripción del desarrollo del ser humano.
El autor cree que esta misma arbitrariedad está en la base de muchos de los malentendidos sobre el aborto. Incluso en otros países, hay gente que habla como si la ubicación del niño dentro o fuera de la matriz materna fuera decisiva, como si los mismos principios de los derechos humanos no tuvieran que aplicarse tanto al no nacido como al nacido. El caso Roe es un caso ejemplar que puede mostrar a la vez la falacia y el peligro que trae esta arbitrariedad.
Demos una mirada de cerca a la opinión del Tribunal en el caso Roe y al argumento metafísico falaz que éste utilizó como apoyo, el cual no tiene nada que ver con las leyes. He aquí un extracto del resumen final de Roe:
"Para la etapa subsiguiente a la viabilidad, el Estado en función de promover su interés en la potencialidad de la vida humana, puede, si lo desea, regular e incluso prohibir el aborto, excepto cuando éste sea necesario, según un dictamen médico apropiado, para preservar la vida o la salud de la madre." (El énfasis es de éste autor.)
Nótese que el Tribunal dice ahí que un Estado no tiene que proporcionar ninguna protección para una criatura no nacida que es totalmente viable (capaz de sobrevivir fuera del vientre de su madre). No hay protección alguna a menos que el Estado "desee" establecer normas para los abortos tardíos. E incluso si decide reglamentar los abortos después de la viabilidad, el Estado todavía deberá permitir el aborto para preservar "la salud" (no solamente la vida) de la madre.
Roe después cita el caso que lo acompañó, titulado Doe v. Bolton, para la definición que el Tribunal hace de "la salud", la cual incluye: "todos los factores -físicos, emocionales, psicológicos, familiares, y la edad de la mujer -que tienen que ver con el bienestar del paciente". Una mujer que obtiene el divorcio en su octavo mes de embarazo, por ejemplo, podría (como persona ahora soltera) desear abortar a su hijo por razones "familiares". Realmente, puesto que prácticamente no existe ningún tipo de aborto a voluntad que no incluya uno o más factores tan amplios como éstos, Roe v. Wade puede resumirse como un mandato que autoriza el aborto electivo en cualquier momento del embarazo, hasta el momento mismo del nacimiento.
¿Cómo pudo el Tribunal Supremo dejar a todos los niños no nacidos sin casi ninguna posibilidad de ser protegidos por la ley? El fundamento lo encontramos en el párrafo que ya hemos citado: Aun inmediatamente antes del nacimiento, la criatura es supuestamente sólo una vida humana en potencia. Nuestro más alto tribunal asegura no saber si hay alguna criatura por nacer que sea verdaderamente humana y que esté viva.
Esta ignorancia no proviene de la Constitución ni de la ley; el Tribunal hace una aseveración no jurídica acerca de la naturaleza del desarrollo humano. Roe sostiene que el cambio de ubicación (desde adentro hacia afuera de vientre materno, el paso a través del canal del parto) puede convertir un ser humano potencial en ser humano actual y verdadero. Un niño no nacido que a los 9½ meses de gestación está fisiológicamente pasado de tiempo; es sin embargo considerado sólo una "potencialidad", mientras su primo de siete meses es una vida humana real si él o ella emerge prematuramente del útero. El abortista tiene que ser muy cuidadoso en asegurarse de que cada niño que remueve del vientre esté muerto de antemano. Si hace algo que cause la muerte del niño un momento después de emerger éste, puede ser culpable de asesinato.
Pero esto no tiene sentido. Lo que es algo no depende de dónde esté. La forma en que algo está siendo percibido puede cambiar con su ubicación, pero no lo que es en sí mismo. Podemos relacionarnos con un bebé de muchas nuevas maneras (cargarlo, contemplarlo, etc.) después que nace, pero sabemos que es el mismo ser que estaba vivo y pateando en el vientre de su madre poco tiempo antes. No es simplemente que el Tribunal haya juzgado mal en el caso Roe, sino algo mucho peor. Abandonó la razón por completo en favor de una estipulación totalmente arbitraria, acerca de cuándo ha de considerarse que comienza la vida humana.
Puede que no nos importe que el Tribunal Supremo arbitrariamente trace una línea en un área menor de los procesos de la ley. Pero Roe concierne al más fundamental de todos los asuntos, la cuestión de quién pertenece a la comunidad humana. Un concepto plausible de "quién cuenta" como ser humano es el punto de partida necesario para todo razonamiento jurídico y ético.
He aquí una analogía: Yo vería como racional (aunque estaría en desacuerdo con él), a alguien que argumentara que la pena de muerte es permisible porque los intereses de los asesinos son menos importantes que los intereses de la sociedad. Pero, me quedaría atónito ante alguien que afirmara, que tan pronto un acusado es condenado por un crimen horrendo, cesa de estar vivo o de ser humano, y puede por tanto ser destruído sin remordimiento alguno. Presentar un argumento así no sería simplemente razonar mal sino abandonar enteramente la razón, dejándonos sin nada que decir el uno al otro. ¿Cómo podemos conversar si el más claro de los puntos de partida ha sido abiertamente negado?
Por tanto, una razón fundamental por la cual el fallo Roe v. Wade debe ser derogado es ésta: Compromete a nuestra nación a tener una definición totalmente irracional sobre quienes somos, y por tanto sobre la dignidad y los derechos que tendremos. Por ejemplo, los que apoyan el aborto por supuesto quieren defender el fallo Roe. Pero ninguno de ellos ha podido jamás explicar cómo es que un ser no vivo y humano recibe mágicamente la vida y se convierte en un ser humano simplemente por pasar a través del canal del parto. Por tanto, a veces exigen obediencia ciega al Tribunal Supremo, quizás afirmando que no hay ninguna respuesta científica con respecto a quien está vivo o es un ser humano. Por tanto, la respuesta que proporciona Roe es tan buena como cualquier otra. Desde luego, en principio no pueden objetar si el Tribunal priva a otro grupo de sus derechos ante la ley (por ejemplo, del derecho a la vida a aquellos que están mentalmente impedidos). O, aún más, los que están a favor del derecho al aborto podrán estar de acuerdo con nosotros en que no hay ninguna diferencia de naturaleza entre el nacido y el no nacido, pero después podrían querer extender el alcance de Roe, afirmando que el infanticidio post-natal no es tampoco intrínsicamente malo. (Esta es la postura del profesor de la Universidad de Princeton, Peter Singer, y aparentemente de todo filósofo que apoya el derecho que otorgó Roe al aborto durante todo el embarazo. Dudo que muchos pudieran hacer afirmaciones tan extremas, si no se sintieran movidos a defender lo indefensible- esto es, a defender el fallo Roe v. Wade.)
Si la respuesta a la más fundamental de todos las preguntas -¿quién pertenece a la comunidad humana?- va a quedar establecida por una estipulación irracional, no sorprende que los estadounidenses hayan dejado de hablarse entre sí de cosas de menor importancia. Si no podemos estar de acuerdo en que una criatura de padres humanos que está activa en el vientre materno es humana y está viva, ¿cómo podemos confiar en la buena fe de la otra persona con relación a verdades menos obvias e importantes?
De acuerdo a Roe v. Wade, hoy día muchos afirman que los juicios tanto sobre los hechos como sobre los valores son simplemente estipulaciones que, por tanto, no necesitan ser comprobadas con la realidad. Esto es una excusa para ser indiferentes ante los puntos de vista de los demás. Como resultado, la conversación se convierte en algo imposible. Muchos se desalientan con discursos lógicos y clarificadores, y se sumen en la apatía. Si Roe no ha causado por sí mismo este colapso del razonamiento público, ciertamente ha contribuído poderosamente al declive del debate civil en nuestra nación -y no sólo en lo que concierne al aborto. Los derechos humanos y naturales, por el contrario, requieren la razón como fundamento esencial para la ley.
Si el fallo Roe v. Wade es derogado por el Tribunal Supremo en el futuro, el debate sobre el aborto no terminará. Más bien, solo comenzará. No podemos estar seguros de que el lado pro-vida triunfará en un voto democrático. Pero, al menos podemos insistir en que los legisladores que favorecen el aborto expliquen porqué el latido de un corazón no prueba que existe vida a las tres semanas de gestación, y a qué especie pertenecen nuestros bebés no nacidos si no son humanos. Podemos pedir una respuesta racional a nuestro más fuerte argumento no religioso: "¿No eras tú un feto, y un embrión humano antes de eso? ¿No eres el mismo organismo, el mismo ser, que eras un momento después de la concepción -sólo que ahora estás más desarrollado?"
Sin embargo, hay razones para esperar que el pueblo estadounidense llegue a convencerse de que se debe otorgar la protección de la ley a los niños no nacidos, si el Tribunal Supremo alguna vez reniega de su irracional aseveración, de que la ubicación de la criatura (dentro o fuera del vientre) puede determinar si se trata de un ser humano con dignidad. La mayoría de los estados norteamericanos actualmente califican la muerte de un niño no nacido como un tipo de homicidio, si es cometido sin permiso de la madre. (Tales leyes han sido declaradas plenamente constitucionales debido a que Roe no autoriza los abortos involuntarios, aquellos que se cometen sin el consentimiento de la madre.) Algunos de esos estados no protegen al ser humano en las primeras semanas de su vida, pero muchos lo hacen. En Minnesota, por ejemplo, una persona que mate intencionalmente a un embrión humano recién concebido al atacar a su madre, puede ser condenada a cadena perpetua por el "asesinato de un niño no nacido." Y, en el 2004, se agregó al código federal un proyecto de ley muy similar: la "Ley de las víctimas no nacidas", en respuesta al trágico asesinato de Laci Peterson y su hijo no nacido, Conner. Esta ley permite que un niño no nacido, en todo momento de su desarrollo prenatal, tenga la misma protección de la ley federal que su madre. Podemos por tanto esperar, si el Tribunal le da una voz, que el pueblo estadounidense abra su corazón y su mente, y declare que todo ser humano merece protección jurídica.
Desdichadamente, la sensatez del pueblo estadounidense y de nuestras legislaturas todavía no ha llegado a nuestro más alto tribuna. El Tribunal Supremo todavía no ha dado marcha atrás en su apoyo al aborto. Peor aún, en el año 2000, extendió aún más el permiso para matar que dio a través de Roe. Aunque la primera nota al pie de página en Roe v. Wade había indicado que el Tribunal no concedía el derecho al aborto durante el proceso del nacimiento, en Stenberg v. Carhart el Tribunal Supremo extendió el fallo Roe, para permitir el aborto incluso durante el nacimiento (es decir, el aborto después de un "nacimiento parcial" en el cual el niño es sacado vivo del vientre por los pies, hasta el cuello, antes de que su cerebro sea succionado, mientras su cabeza todavía está dentro del útero materno).
La única verdadera esperanza para la vida y la justicia en nuestra nación descansa en el reemplazo de la mayoría en el caso Carhart, con hombres y mujeres que estén dispuestos a revocar el fallo Roe en lugar de extenderlo. Sin embargo, irónicamente, el propio caso Carhart nos ofrece un poco de esperanza de que la razón al fin triunfará: Esta nueva sentencia ridiculiza la opinión en el caso Roe, de que la ubicación puede importar al decidir quién merece la protección de la ley.
La mayoría en el caso Carhart dejó claro que el hecho de que (en un aborto de nacimiento parcial) el niño no nacido se halle cuatro quintos fuera del útero cuando se le mata, no significa nada. Sigue siendo el mismo ser, sin importar si se halla enteramente adentro o mayormente afuera. El cambio de ubicación no importa. El juez Richard Posner, en un caso afirmado por Carhart, explicó este punto muy claramente:
"Desde el punto de vista del feto, y, pensaría yo, de cualquier persona racional, no hay ninguna diferencia, cuando el cráneo es aplastado, si el feto está enteramente dentro del útero o sus pies están fuera del útero. Ninguna razón de política o moralidad que permita lo uno puede prohibir lo otro."
Utilizando el argumento de Posner, los jueces Ruth Bader Ginsberg y John Paul Stevens afirman que cualquier prohibición del aborto de nacimiento parcial es (en sus propias palabras) "simplemente irracional", porque no es más (otra vez en sus propias palabras) "brutal," "truculento," "cruel" y "doloroso",que el tipo de aborto tardío ya aprobado por Roe, durante el cual el feto (todavía escondido dentro de su madre) es desmembrado vivo, y sus miembros y luego su tronco son extraídos pedazo a pedazo, antes de que la cabeza sea finalmente aplastada. En otras palabras, los dos jueces dicen que es irracional para un estado considerar un feto más merecedor de protección legal, simplemente porque está casi totalmente nacido, ubicado fuera del útero hasta el cuello.
Al afirmar que el aborto de nacimiento parcial no es más "brutal" o "doloroso" para el niño que el aborto dentro del útero originalmente contemplado por Roe, estos jueces admiten que el anterior tipo de aborto aprobado por Roe es por lo menos tan brutal y doloroso como el aborto de nacimiento parcial. Al argumentar que es "simplemente irracional" para el estado pensar que la ubicación de un bebé importa, implícitamente admiten que el propio caso Roe v. Wade fue simplemente irracional al utilizar la ubicación de la criatura como prueba de la existencia de un ser humano y de su dignidad.
Roe abandonó la razón al afirmar que algunos niños pueden ser arbitrariamente excluídos de la comunidad humana y brutalmente asesinados. Eso es obvio en el texto de Carhart, y por los esfuerzos irracionales a los cuales tienen que recurrir los magistrados y estudiosos, para defender el fallo. Que prevalezca la razón, y muy pronto.
Traducido por Magaly Llaguno (www.vidhumana.org) de "Roe v. Reason", publicado en 2005 y distribuido a todas las parroquias de los EE.UU. por el Secretariado para las Actividades Pro-Vida [Secretariat for Pro Life Activities http://www.usccb.org/prolife )] del Consejo Estadounidense de Obispos Católicos y el Comité Nacional para una Enmienda por la Vida Humana [National Committee for a Human Life Amendment http://www.nchla.org y www.endroe.org )]
Una versión más extensa del argumento de este ensayo se encuentra en "Location and Life: How Stenberg v. Carhart Undercut Roe v. Wade", 9 William and Mary Journal of Women and the Law
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