Amor a la maternidad, amor a la vida

Susan Torres murió diciendo Sí a la vida y salvando la vida de su hija

Por el Dr. Luis E. Raez

En este mes de septiembre, 2005, queremos reflexionar sobre la vida de Susan Torres, quien siendo alguien como cualquiera de nosotros, heroicamente se sacrificó por la vida de su hija.

Susan nació en 1978 y sólo tenía 26 años cuando dejó de existir. Cuando era más joven, ella contrajo melanoma, un cáncer de la piel muy agresivo. Después de su tratamiento, el tumor había estado en remisión (desaparecido, dando la impresión de que estaba curada), por más de nueve años. Durante ese tiempo, Susan había obtenido un post-grado en biología y se convirtió al catolicismo (era protestante). Asímismo, conoció a Jason Torres, con quien se casó y tuvo su primer hijo Peter, quien ahora tiene más de dos años.

Susan estaba trabajando en el Instituto Nacional de Salud (NIH) en la investigación de vacunas contra la malaria, cuando se enteró de que estaba embarazada por segunda vez, noticia que la alegró mucho.

Desafortunadamente, un día en mayo de este año (2005), tuvo que acudir a emergencias por nauseas y vómitos persistentes con cefalea, que todos suponían que tenía que ver probablemente con el embarazo. Cuando regresó a su casa súbitamente tuvo un paro respiratorio y luego de mucho esfuerzo su esposo la pudo reanimar. Sin embargo, al llegar al hospital los doctores delVirginia Hospital” le confirmaron al esposo el diagnóstico de  una hemorragia cerebral, aparentemente con muerte cerebral. Los doctores hablaron con Jason y le dieron la opción de desconectar de las máquinas a su esposa o tratar de salvar al bebé manteniéndola artificialmente viva pero a un costo tremendo (mas de $7,500 diarios). Además, el bebé tenía sólo 17 semanas de vida y existía el peligro de que el cáncer o alguna otra complicación en el cuerpo de Susan lo pudiera matar de todas maneras.

Sin embargo, Jason Torres, sabía lo mucho que Susan quería al bebé. Alguna vez, durante su primer embarazo, Susan ya había rechazado la oportunidad de ver si el bebé podía tener Syndrome de Down (retardo mental). Estos exámenes se realizan en Estados Unidos con el fin de poder realizarse un aborto si así lo decide la persona embarazada. Susan no veía la necesidad de hacerse los exámenes, ya que aún en el caso de que le hubieran dicho que su hijo Peter tendría retardo mental, ella nunca lo hubiese abortado.

Jason dejó su trabajo para estar en todo momento al lado de Susan durmiendo cada noche en una silla para no dejar solos ni a ella, ni al bebé. Jasón estaba seguro de que su esposa hubiese querido todo lo que él hacía. Obviamente, él estaba desgarrado y sufriendo profundamente al ver el cuerpo de su esposa mantenido artificialmente, pero sabía que esa era la única forma de mantener vivo al bebé.

De acuerdo a las normas legales ella estaba muerta, incluso moralmente se acepta la muerte de la persona luego que el cerebro ha dejado de funcionar. Pero en ese momento no se podía extraer al bebé vivo porque tenía 17 semanas de vida y era muy pequeño para nacer, ya que los bebés generalmente nacen después de 40 semanas.

Durante los siguientes meses se vivió una batalla por mantener el cuerpo de Susan artificialmente vivo con el bebé en el útero, hasta que pudiera tener la edad suficiente para poder nacer.

Finalmente, la primera semana de agosto, la bebé nació con dos meses de anticipación y solamente una libra y trece onzas de peso. Luego de ello después de haberle dado la extrema unción, se desconectó el cuerpo de Susan de las máquinas que la mantenían artificialmente. La niña se llama ahora Susan Torres y ha estado desarrollándose en cuidados intensivos hasta el momento de escribir este artículo. Si quieren ver fotos de la familia pueden visitar el sitio: http://www.susantorresfund.org/ que ha sido creado para ellos, donde se han recaudado ya más de $600,000 dólares para pagar por los gastos médicos de Susan y su hija.

Por lo menos desde 1979 se han documentado al menos otros 11 casos de mujeres con daño cerebral irreversible, que han sido mantenidas artificialmente con tal de salvar la vida de los bebés, pero ninguna de ellas tuvo cáncer. Los doctores calculan en un 25% el riesgo de que el cáncer ataque al bebé, ya que en la literatura médica se han visto otros 19 casos de tumores como éste (melanomas) en mujeres que han dado a luz y lamentablemente se ha documentado diseminación del cáncer a cinco de los recién nacidos.

*El Dr. Luis E. Raez es Director de las Clínicas de Hematología y Oncología. Asimismo, es Profesor Asistente de Medicina y Epidemiología en el Departamento de Medicina del Sylvester Comprehensive Cancer Center en la Escuela de Medicina de la Universidad de Miami, Estado de la Florida, USA.

 

 


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