La mayor parte
de los abortos en EEUU involucran la coacción, que puede degenerar en aún más
violencia
Informe
del Instituto Elliot
La no opción. El 64% de los
abortos en EEUU involucran la coacción [1]. Algunos involucran también la
violencia [2]. Después del aborto el 65% sufre
trauma [1]. El suicidio aumenta de 6 a 7 veces más [3].
Opción forzada … “Le voy a volar
la tapa de los sesos”.
Las mujeres en EEUU muchas veces sufren una intensa presión para que
aborten. Esta presión es ejercida por sus esposos, consejeros, padres, médicos
u otras personas. Es posible que las personas que ejercen esta presión sobre
las mujeres utilicen la amenaza, el chantaje o el maltrato, hasta que la mujer
acepte practicarse el aborto. La coacción puede degenerar más aún en violencia.
Hay que mujeres que se han negado a practicarse un aborto y que han sido
golpeadas, torturadas o incluso asesinadas. (Para obtener más información sobre
este asunto, véase “El aborto forzado en EEUU: Un informe especial”, en: http://www.unfairchoice.info/resources.htm)
[2].
Opción indeseada … El 60%
sintió: “Una parte de mí ha muerto”[1].
Razones que las mujeres dan para abortar [4]:
Opción sin información … “Cuando
supe la verdad, no tengo palabras para expresar cuán traicionada me sentí”.
Opción con coacción … Fui
llevada al centro de abortos para asegurar que mantuviera la cita.
Un ex guarda de seguridad de un centro de abortos dio testimonio, ante la
Legislatura del Estado de Massachussets, de que los esposos o los novios de las
mujeres las amenazaban o las maltrataban, cosa que ocurría rutinariamente, y
las llevaban al centro de abortos, para asegurarse de que se practicaran el
aborto para el cual habían hecho una cita [8]. Muchas mujeres también sufren la
presión del personal del centro de abortos, el cual es remunerado por vender
los “servicios” de abortos [9].
Opción violenta … Las amenazas
pueden degenerar en aún más violencia o asesinato, que es la principal causa de
muerte entre las mujeres embarazadas.
La presión puede aumentar vertiginosamente. Muchas mujeres embarazadas han
sido asesinadas por sus compañeros, cuando éstos intentaban por la fuerza que
no dieran a luz. El estar embarazadas coloca a las mujeres en una situación de
mayor riesgo de ser agredidas [10]. El asesinato es la causa principal de
muerte entre las mujeres embarazadas [11]. El 92% de las mujeres entrevistadas
colocaron la violencia doméstica y la agresión como el tema femenino que más
les preocupaba [12].
Opción peligrosa … La
preocupación acerca de la violencia y los riesgos, ha hecho que los ciudadanos
quieran que se realicen investigaciones y que se detecten los casos de
coacción.
Casi la mitad de los votantes creen que existe la coacción. Y por ello,
apoyan a los candidatos que promueven proyectos legislativos que responsabilicen
a los aborteros que no lleven a cabo procesos, para detectar evidencias de
coacción [13]. Casi el 80% de los abortos son practicados en instalaciones que
no son hospitales y que no están equipados adecuadamente para los casos de
emergencia [14]. No se le informa al pueblo estadounidense acerca de los graves
riesgos del aborto, ni tampoco acerca de los factores de riesgo que ya se
conocen.
El 65% sufre
trauma. [1] Está en mayor riesgo de muerte por todas las causas. [15] Aumentan
los suicidios de 6 a 7 veces más. [3]
Nota: Este artículo es una traducción autorizada del que se titula “Forced
Abortion in America”, publicado por el Elliott Institute, www.afterabortion.org.
[1]. Puede leer acerca del aborto forzado en España en el website de Asociación de Víctimas del Aborto, en http://www.vozvictimas.org/Dosier/documento.php?ID=636 .
Fuentes:
[1]. VM Rue et. al., “Induced abortion and traumatic
stress: A preliminary comparison of American and Russian women,” Medical
Science Monitor 10(10): SR5-16 (2004).
[2]. Véase el informe especial, “Forced Abortion in
[3]. M Gissler et. al., “Pregnancy Associated Deaths
in
pregnancy,
[4]. Frederica Mathewes-Green, Real Choices (Ben
Lomond, CA: Conciliar Press, 1997).
[5]. Mary K. Zimmerman, Passage Through Abortion (New
York, Prager Publishers, 1977).
[6]. David C. Reardon, Aborted Women, Silent No
More (
[7]. See Theresa Burke, Forbidden Grief: The
Unspoken Pain of Abortion (
[8]. Brian McQuarrie, “Guard, clinic at odds at
abortion hearing,” Boston Globe,
[9]. Carol Everett with Jack Shaw, Blood Money (Sisters,
OR: Multnomah Books, 1992). See also Pamela Zekman and Pamela Warwick, “The Abortion
Profiteers,” Chicago Sun Times special reprint,
[10]. Julie A. Gazmararian et al., “The Relationship
Between Pregnancy Intendedness and Physical Violence in Mothers of Newborns,” Obstetrics & Gynecology, 85
:1031 (1995); Hortensia Amaro et al., “Violence During Pregnancy and Substance
Use,” American Journal of Public Health, 80: 575 (1990); y J. McFarlane
et al., “Abuse During Pregnancy and Femicide: Urgent Implications for Women’s
Health,” Obstetrics &
Gynecology, 100: 27, 27-36 (2002).
[11]. I.L. Horton and D. Cheng, “Enhanced
Surveillance for Pregnancy-Associated Mortality-Maryland, 1993-1998,” JAMA 285(11):
1455-1459 (2001); véase también J. Mcfarlane et. al.,
"Abuse During Pregnancy and Femicide: Urgent Implications for Women's
Health," Obstetrics & Gynecology 100: 27-36 (2002).
[12]. “Is Your Mother’s Feminism Dead? New Agenda for
Women Revealed in Landmark Two-Year Study,” comunicado de prensa
Advancement of Women (www.advancewomen.org), 24 de junio
[13]. “National Opinion Survey of 600 Adults
Regarding Attitudes Toward a Pro-Woman/Pro-Life Agenda,” encuesta
encargada por el Elliot Institute, y realizada en diciemnbre
[14]. D. Reardon, Abortion Malpractice (Denton,
TX: Life Dynamics, 1993).
[15]. DC Reardon et. al., “Deaths Associated With
Pregnancy Outcome: A Record Linkage Study of Low Income Women,” Southern
Medical Journal 95(8):834-41, (2002); y M Gissler et. al., “Pregnancy
Associated Deaths in
