EEUU: El aborto es peor que un embarazo
no planeado
Ante las
recientes noticias del surgimiento de embarazos adolescentes en un instituto de
educación secundaria de Massachusetts, parece que todo el mundo está de acuerdo
con que el embarazo en adolescentes es un problema. Pero ¿las adolescentes que
abortan llevan una vida mejor que aquellas adolescentes que llevan su embarazo
“no deseado” a término?
Muy al
contrario de lo que se piensa, un estudio publicado en el Journal of Youth and Adolescence descubrió que, en comparación con
aquellas chicas que llevan su embarazo “no deseado” a término, las adolescentes
que abortan sus embarazos no intencionados son cinco veces mas propensas a
necesitar ayuda psicológica para resolver los problemas emocionales producidos
por el aborto [1].
La Dr.
Priscilla Coleman, una investigadora de la Bowling Green State University y licenciada
en psicología, también descubrió que las adolescentes que han sufrido tres o
más abortos son más propensas a padecer problemas de sueño producidos por el
aborto, y nueve veces más propensas a consumir marihuana.
Los
resultados fueron obtenidos tras descartar otras 17 variables de control
médico, como el historial previo de salud mental, factores familiares,…, que
pudieran influir en la salud mental de las pacientes.
Los
datos fueron tomados a partir de un estudio financiado con fondos federales en
todo EEUU, entre adolescentes que participaron en dos series de entrevistas
entre 1995 y 1996. En esta investigación, un 76% de las chicas que abortaron y
un 80% de las chicas que tuvieron a sus hijos tenían edades entre los 15 y los
19 años, siendo el tanto por ciento restante de menor edad.
Este
estudio es especialmente importante porque analiza el “embarazo no deseado” en
relación a un gran número de otras variables de control.
En los
últimos años, numerosos estudios han relacionado de forma determinante el
aborto con tasas más altas de enfermedad mental y problemas de comportamiento,
con respecto a los casos de embarazos aceptados. Pero los que defienden el
aborto normalmente rechazan estos análisis. Insisten en que las mujeres que
abortan se encuentran peor que las mujeres que han dado a luz sus hijos
planificados, pero también estas mujeres que han abortado pueden encontrarse
mejor que el importante subgrupo de mujeres que llevan embarazos no
intencionados a término. El estudio de Coleman contrasta este argumento y
demuestra que los hechos desmienten las especulaciones de los defensores del
aborto.
Según el
Instituto Alan Guttmacher, que realiza las estadísticas de aborto en todo EEUU,
la cuarta parte de los abortos que tienen lugar cada año son practicados en
jóvenes menores de 20 años.
Los estudios
previos han descubierto que las pacientes más jóvenes que han abortado son más
propensas que el resto de las mujeres a sufrir dificultades de adaptación a su
vida normal tras el aborto. Una posible razón de este hecho es que las
adolescentes son más propensas a recibir presiones por embarazos no deseados o a
sufrir abortos más tarde en sus embarazos, lo que acarrea un mayor riesgo de
complicaciones físicas y psíquicas.
Un estudio
del Medical Science Monitor del año 2004 en mujeres a las que se le practicó un
aborto, mostró que el 64% de las mujeres de EEUU denunciaron que sufrieron
presiones para abortar [2]. Coleman afirmó que, para los adolescentes, esta
presión probablemente viene del hecho de que ellas son más propensas a ser
percibidas como no preparadas para ser madres y que el aborto es visto a menudo
por su entorno como la mejor “solución”.
Coleman
afirma que “cuando las mujeres se sienten forzadas a abortar por los demás o
por circunstancias de la vida, el post aborto de carácter negativo se convierte
en algo común”. “Las adolescentes están normalmente mucho menos preparados para
asumir la responsabilidad de la maternidad y, por consiguiente, son carne de
cañón para el aborto”.
Coleman
subrayó que mientras que para un adolescente tener un bebé puede ser
problemático, “las consecuencias de interrumpir el embarazo pueden ser incluso
mucho más problemáticas”.
Otros
estudios que han comparado los efectos del aborto respecto de los nacimientos
de embarazos no deseados, han descubierto mayores tasas de depresión clínica,
ansiedad, y abuso de estupefacientes entre las mujeres que han abortado. Otros
estudios, no centrados en los embarazos no planificados sino en otras
investigaciones, también descubrieron que las mujeres que han abortado tienen
un mayor riesgo de comportamiento suicida, problemas psiquiátricos, síntomas de
estrés post-traumático, desórdenes de sueño… que en la mayor parte de los casos
están ligadas al trauma del aborto.
Los
estudios previos fueron criticados por defectos de metodología, por lo que los
estudios que han salido a la luz en los últimos años han sido diseñados para eliminar
estos problemas y se han sometido a exhaustivas revisiones y verificaciones
antes de su publicación.
“La
evidencia científica es ahora más fuerte y determinante”. Coleman indica que
“el aborto genera más riesgos para la salud que el dar a luz”.
Durante
mucho tiempo se aceptó que las consecuencias del aborto se debían a trastornos
previos de salud mental anteriores al aborto. No obstante, otro estudio a gran
escala realizado en Nueva Zelanda el año pasado confirmó que este supuesto es
falso [3].
La
teoría más aceptada ha sido que las mujeres que tenían problemas de adaptación
después del aborto ya eran con toda seguridad mentalmente inestables, y que era
mucho más probable que empeorase su estado de salud si hubieran continuado con
el embarazo.
Los
investigadores neozelandeses creyeron que su estudio confirmaría esta teoría,
así que centraron su investigación en mujeres sin problemas de salud mental
previos. Lo que descubrieron fue que las mujeres mentalmente estables antes del
aborto eran más propensas a sufrir
problemas de salud mental tras el aborto.
Aunque
la tasa de embarazos en las adolescentes de EEUU ha disminuido anualmente en
las últimas décadas, entre los países desarrollados EEUU sigue teniendo la
mayor tasa de embarazos y nacimientos en adolescentes.
Como
investigadora, Coleman destacó la necesidad de una investigación adicional en
este tema. Subrayó que mientras “cientos de miles” de adolescentes experimentan
un embarazo no deseado cada año, su estudio es uno de los pocas investigaciones
que analiza el impacto del aborto en mujeres frente al impacto de llevar el
embarazo a término, y confirma las
consecuencias negativas asociadas al aborto.
Coleman
y otros investigadores en este campo han subrayado que los profesionales de la
salud médica y mental deben ser advertidos de los riesgos del aborto, e
informar a las mujeres y adolescentes con exactitud sobre los efectos físicos y
psicológicos de esta decisión.
Los
resultados obtenidos muestran que el aborto produce efectos negativos en muchas
mujeres, incluso si el embarazo es planificado o deseado. De hecho, no hay un
solo estudio estadístico que haya probado beneficios significativos del aborto
en comparación al nacimiento. Para una mejor salud y bienestar femenino, la
evidencia científica indica de forma
abrumadora que el nacimiento es preferible al aborto.
Este artículo fue publicado
originalmente en The Post-Abortion
Review, Vol. 14(3), Julio-Sept. 2006, 2006.
Notas:
[1]. PK Coleman, “Resolution of Unwanted
Pregnancy During Adolescence Through Abortion Versus Childbirth: Individual and
Family Predictors and Psychological Consequences,” Journal of Youth and
Adolescence (2006).
[2]. VM Rue, et. al., "Induced abortion and
traumatic stress: A preliminary comparison of American and Russian women"
Medical Science Monitor 10(10): SR5-16 (2004).
[3]. DM.Fergusson, et. al., “Abortion in young
women and subsequent mental health,” Journal of Child Psychology and Psychiatry
47(1): 16-24 (2006).
