Los ayudantes de los preciosos infantes de Dios


En 1989, Monseñor Philip Reilly fundó Helpers of God's Precious Infants (Ayudantes de los preciosos infantes de Dios), un ministerio internacional dedicado a mantener una presencia de amor y oración ante los centros de abortos, donde se está matando a los hijos de Dios. Oremos para obtener la misericordia de Dios, para que los abortistas y sus empleados se conviertan.

Nuestra presencia ante estos centros de muerte les dejan saber a los abortistas y a sus vecinos, que nos negamos a aceptar que la práctica del aborto sea una profesión legítima.

Nuestra presencia hace que los empleados de los centros de aborto se sientan perturbados en sus conciencias. No debía ser algo agradable el levantarse en la mañana con la intención de matar niños. Debían tener que enfrentarse a Dios cada día.

El mensaje de los Ayudantes de los preciosos infantes de Dios a los abortistas y a todos los que ayudan a matar a los hijos de Dios, es que aunque les amamos, jamás aceptaremos lo que ellos hacen.

Somos un testimonio vivo para los que pasan por donde estamos, pues vamos para que ellos reciban la inspiración de oponerse a esta matanza en sus propios barrios.

Muchos se resignan al hecho de que el mal ya está ocurriendo y no puede ser impedido, pero cuando ven que alguien está haciendo algo al respecto, cuando ven que no tienen que tolerar los campos de muerte en sus vecindarios, a menudo se unen a nosotros.

Rogamos por la vida de los bebés por nacer. Le pedimos a cada mamá que cambie de idea. Acudimos a ella con el amor de Cristo, no la juzgamos ni la condenamos por lo que planea hacer. Simplemente le prometemos ayuda y apoyo si cambia de idea, si decide no matar a su hijo. Le ofrecemos nuestras oraciones para que se convierta y se sane.

Ante todo, amamos a los niños no nacidos que se encuentran allí ese día, en el vientre de sus mamás. A través de nuestro amor, nuestras oraciones y los esfuerzos de nuestros consejeros, muchas madres se convierten y deciden preservar la vida de su bebé. Pero a aquellos bebés que morirán, les ofrecemos el único amor humano que ellos recibirán en su corta vida.

Nadie quiere enfrentarse solo a la muerte. Hasta Jesús, en su agonía, les pidió a sus apóstoles que oraran con El. Nuestra presencia amorosa a favor de los niños por nacer a la hora de su muerte, trae consuelo al corazón de Dios, porque ellos le pertenecen a El.

Nota: Este artículo es una traducción de parte de la información que contiene el website de la organización Helpers of God's Precious Infants (http://members.aol.com/infants1). El pasado 21 de octubre de 2000, el Obispo Raymond E. Goedert, Vicario general de la Arquidiósis de Chicago, sostuvo en sus brazos a Viviana, una bebé de 5 meses, durante una misa de los Ayudantes de los preciosos infantes de Dios. Viviana fue salvada del aborto el 25 de septiembre de 1999, durante una vigilia de oración dirigida por el Obispo Goedert y Edwin M. Conway. Dicha vigilia, a la cual asistieron más de 400 fieles, se llevó a cabo en una "clínica" de la Paternidad Planificada en Chicago. Viviana es una señal milagrosa de la misericordia de Dios y del poder del testimonio de la oración. Desde 1989, 75 Obispos y 5 Cardenales han orado con los Ayudantes de los preciosos infantes de Dios, ante las "clínicas" de aborto en Estados Unidos. Aquellas personas que estén interesadas en comenzar este tipo de actividad provida, pueden adquirir el manual de esta organización en español, comunicándose con : Helpers of God's Precious Infants, Msgr. Philip J. Reilly Executive Director, The Monastery of the Precious Blood, 5300 Fort Hamilton Parkway, Brooklyn, New York, 11219, U.S.A. Teléfono: 718-853-2789. http://members.aol.com/infants1.


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