Una bebé muy especial

El 4 de septiembre de 1990, los médicos le dijeron a la Sra. Kristina Fox (EE.UU.) que su hija, no nacida aún, padecía de anencefalia, un desorden neurológico mortal. Pero en vez de elegir el aborto, Kristina y su esposo Rick optaron por darle a su hijita la mayor posibilidad de vida. Gabrielle Fox nació el 30 de octubre de ese mismo año y murió al día siguiente. He aquí el testimonio de su madre Kristina.

"Aunque le pedimos a Dios un milagro, sabíamos que El en su soberanía no nos concedería el manifestarlo en esta vida. Recibimos muchas cartas y oraciones de apoyo. Escuché a mujeres que también habían dado a luz a otros bebés con anencefalia. Todas me aseguraron que Dios nos bendeciría de una forma maravillosa.

"Cuando Gabrielle nació, sentimos una alegría imposible de describir. No nos desilusionamos, Gabrielle estuvo con nosotros 25 maravillosas horas. Me acarició uno de mis dedos y me lo sostuvo. Cuando la enfermera venía para retirarla de mis brazos y tomarla por unos momentos, empezaba a llorar.

"Antes de morir me miró intensamente mientras yo le decía lo mucho que la queríamos. Murió en paz y no cambiaría el tiempo que estuve con ella por nada del mundo.

"Mi esposo y yo nos dimos cuenta de lo mucho que Dios nos había bendecido y de lo horrible que hubiera sido haber despreciado esos momentos tan maravillosas si yo hubiera abortado a nuestra hija."

Fuente: "A Very Special Baby... Parents & Grandparents," National Right to Life News (13 de diciembre de 1990): 6.


El tema del aborto

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