Supongamos que en un país se maten todos los días 4,600 niños de 3 años de edad en las guarderías infantiles debidamente aprobadas por el gobierno. Supongamos además que esta matanza está teniendo lugar con el consentimiento y la aprobación de los padres de estos niños, o al menos de la madre y que un gran porcentaje de la población ha mostrado su oposición a esta situación pero que no ha hecho mucho para ponerle fin. Y no sólo esto, sino que dicha matanza se lleve a cabo por mas de 20 años con el resultado de que 50 millones de niños de 3 años de edad hayan sido eliminados, y que en fin la matanza continúe con 4,600 niños mueriendo diariamente sin indicación alguna de que se detendrá.
Según lo declarado por los grupos pro vida y los cristianos, ¿no es esta la situación con el aborto en los EE.UU.? ¿Acaso no han estado diciendo que un bebé por nacer es un ser humano que no difiere en absoluto de un niño de 3 años o de un adulto? Entonces, ¿cómo podemos explicar que 50 millones de cristianos (un número conservador) en los EE.UU. han permitido esta matanza por más de 20 años, que le ha costado la vida a 50 millones de niños y que sin embargo no han hecho mucho para ponerle fin?
Debemos reconocer que algunos cristianos han estado combatiendo el aborto directamente (por medio de demostraciones, adopciones, consejería, etc.), y otros con su dinero apoyando a organizaciones pro vida que trabajan activamente en las áreas de la legislación, el gobierno la educación. Sin embargo, debemos reconocer que esos grupos de cristianos representan una pequeña minoría y que algunos de ellos son vistos por los demás cristianos como extremistas, fanáticos o anarquistas. Las organizaciones pro vida como el Rutherford Institute, emplean medios legales y educacionales. Gozan de más credibilidad, pero sus esfuerzos y el apoyo que tienen están aún lejos de ser suficientes y su tamaño resulta totalmente desproporcionado al trabajo que deben realizar.
Por otra parte, comprendo que la mayoría de la población de EE.UU., incluyendo los medios de comunicación, la profesión médica y el gobierno; están de acuerdo o se sienten cómodos con la práctica del aborto, o por lo menos no están descontentos con ella. También comprendo que el aborto es legal y que las instituciones y las leyes del país (los EE.UU.) deben defenderse y respetarse. Sin embargo, no deja de sorprenderme que si hay 50 millones de cristianos en los EE.UU., y supuestamente los cristianos están en contra del aborto y lo consideran un asesinato, ¿cómo es posible que el aborto se haya convertido en una rutina diaria, empleada como un método normal de planificación de la familia o simplemente como un modo conveniente de "terminar" con un embarazo? ¿Cómo es que el aborto se ha convertido en un hecho aceptado, y ha llegado a ser una de las industrias más lucrativas (y legales) de EE.UU.? ¿Cómo explicamos a nuestros hijos el hecho de que el aborto sea promovido libremente, aconsejado y anunciado en los periódicos, las páginas amarillas, etc.?
No podrían los cristianos al menos por ser numerosos, hacer cambiar las cosas drásticamente mediante demostraciones efectuadas todas las semanas en las calles de las ciudades más importantes de los EE.UU.? ¿No pudieran al menos 10 millones de ellos inundar alguna institución del gobierno con cartas de protesta? ¿O proveer educación masiva acerca de lo que realmente es el aborto? ¿No podrían elegir (o ser elegidos) como candidatos pro vida que hagan la diferencia en cuanto a cambiar las leyes del país? ¿No podrían siquiera suavizar a los proabortistas norteamericanos o crearles conciencia, sin imponerles su religión?
Permítanme exponer algunas posibles explicaciones con respecto a la falta de acción por parte de la mayoría de los cristianos, en lo que concierne el aborto. Primeramente, tal vez los cristianos no creen lo que están diciendo. La retórica de que "el bebé por nacer tiene el mismo valor que un adulto" sería solo eso, retórica para aplacar su conciencia. Esto los convertiría en hipócritas. Segundo, los cristianos tal vez crean que el aborto es un pecado, pero argumentarían: "¿quiénes somos nosotros para decírselo a otros, especialmente si no son cristianos? Al fin y al cabo, no somos de este mundo". Una tercera posibilidad sería que los cristianos en realidad estén de acuerdo con el punto de vista de los proabortistas en cuanto a que el feto no es realmente un ser humano, y por lo tanto, consideren que el aborto no es un mal. O aún puedan creer que el feto equivale en alguna forma a un ser humano, que en verdad es un ser humano, pero con una "calidad" de vida inferior que no vale la pena proteger. Cuarto, los cristianos a pesar de estar de acuerdo en que el aborto es un asesinato, pudieran haberse acobardado ante la sociedad en general optando por poner su conveniencia y su seguridad por encima de sus convicciones. Una última posibilidad sería que los cristianos, aunque totalmente convencidos de que el aborto es un crimen, hubieran sido contaminados por el dogma de lo que fuese "políticamente correcto" y esto aunado a la inercia natural los haya endurecido, y tornado insensibles y pasivos. Esto desde luego, trae a colación la situación de los cristianos y otras personas en Alemania, que se volvieron insensibles frente al holocausto.
Hay esperanzas de que la inmensa mayoría de los cristianos y otras personas que aún están dormidas, despierten ante la terrible realidad del aborto. Mientras tanto, esos mismos cristianos y los proabortistas, continuarán compartiendo la culpa y seguirán unidos "informalmente", para hacer posible una de las peores tragedias de la humanidad.
NOTA: Pedro C. Moreno es un abogado natural de Bolivia y Coordinador Internacional del Rutherford Institute, en Charlottesville, Virginia, EE.UU.
