En Cuba el aborto es legal desde 1936; en el Código
de Defensa Civil de ese año se aprobaba el aborto en caso de violación,
incesto, peligro de la vida de la madre y, a pesar de que no existían
medios de diagnóstico prenatal como los actuales, si la pareja tenía la
posibilidad de tener un hijo malformado también podía solicitar legalmente un
aborto; esta legalización dio lugar a que en nuestra población se difundiera
una mentalidad abortista ya que muchos creen que todo lo legal es bueno.
Ya en la década de
los cuarenta se practicaba el aborto a petición y aunque no estaba legalizado
no era perseguido; todos sabían donde ejercían los aborteros y que por un
precio bajo practicaban un aborto en cualquier momento del embarazo.
En los años
cincuenta las norteamericanas viajaban a Cuba con ese fin ya que en los Estados
Unidos el aborto no se legalizó hasta la década de los setenta.
En 1959 comienza el
actual gobierno que en sus inicios hace cumplir las leyes entonces vigentes al
pié de la letra, comienza a perseguirse a los aborteros y, por estas y otras
causas, estos médicos emigran; el aborto comienza entonces a realizarse por
personas no hábiles y la Tasa de Mortalidad Materna a causa del aborto aumenta
tremendamente; entonces el Ministerio de Salud Pública optó por
institucionalizar el aborto.
Actualmente el
aborto a petición es legal en Cuba hasta las 12 semanas; hasta las 6 semanas se
hace por la técnica de aspiración con equipos eléctricos y se le da el nombre
de “Regulación Menstrual” y hasta las 12 semanas por la técnica de “Aspiración
Manual Endo-Uterina”, conocida por “AMEU” y por la técnica de dilatación y curetaje
(legrado). A partir de las 13 semanas hasta las 26 es legal por razones
sociales, económicas, psicológicas y por malformaciones, y se hace por la
técnica de Rivanol; y no hay límite de tiempo, o sea hasta el tercer trimestre,
por violación y por enfermedad materna, pudiéndose utilizar la técnica de
Rivanol o la llamada microcesárea.
Existe un programa
nacional de detección de malformaciones congénitas con dosificación de
alfafetoproteínas, ecografía y amniocentésis, al que todas las mujeres se someten
voluntariamente.
Las leyes cubanas
sólo condenan un aborto si es hecho por alguien que no sea médico, si es hecho
fuera de una institución de la salud cubana o si no es hecho gratuitamente.
La primera pregunta
que le hace un médico a una mujer, en Cuba, cuando le diagnostica un embarazo es ¿te lo vas a dejar?, y si esta
mujer tiene ya uno o dos hijos del mismo esposo el médico insiste en que
aborte, pero si esta mujer padece cualquier enfermedad, aunque realmente el
embarazo no ponga en peligro su vida, el médico tratará por todos los medios posibles de que la mujer
aborte; además del médico van a insistir los familiares, amigos, vecinos,
compañeros de trabajo y todos los que se relacionen con ella, dada la mentalidad
abortista del cubano.
Aunque mi país fue el primero en América en aprobar el aborto en
determinados casos esto no es un hecho aislado. A través de los años es común
esta táctica de quienes están a favor del aborto para luego extender su
práctica indiscriminadamente y por cualquier causa o sin ella. Ejemplos sobran
y cito solo tres muy recientes:
-- Colombia, en el mes de mayo del presente año 2006, la Corte
Constitucional despenalizó el aborto en casos de malformación del feto, riesgo
de muerte de la madre, o cuando el embarazo es producto de una
violación y además, anunció que no sólo analizarán las demandas que piden
despenalizar el aborto en casos especiales, sino que ampliarán su campo de
estudio también a aquellas que piden su total despenalización [1].
-- En Argentina
también el pasado mes de mayo, el gobierno ha propuesto una “Reforma del Código
Penal” para despenalizar el aborto de manera que este no sería punible dentro de los tres meses de gestación y en cualquier
momento del embarazo si corre
riesgo la salud psíquica o social de la madre [2].
-- En Uruguay, donde la legislación vigente admite el aborto en casos de
violación o riesgo de muerte de la madre, dos senadoras anunciaron que a
fines de mayo presentarían un nuevo proyecto de ley que busca despenalizar el
aborto por cualquier motivo hasta la 12da. semana de gestación [3].
Mucho se ha escrito
en torno al embarazo que pone en peligro la vida de la madre; unos dicen
que hay que salvar a toda costa a la mujer aunque sea necesario recurrir al
aborto y hasta llegan a decir que hay que salvar a “la fábrica” antes que al
producto, convirtiendo al ser humano en objeto; otros dicen que hay que salvar
la nueva vida aunque sea necesario provocar la muerte de la madre.
Considero que los
médicos deben hacer todo lo posible por salvar a ambas personas, la madre y el
niño, y dado los actuales adelantos de la Perinatología esto es perfectamente
posible en casi el100% de los casos.
Se ha dramatizado
mucho, se han escrito novelas como El Cardenal, en que por una aparente
desproporción céfalo-pélvica se salva al niño y la madre muere. Hoy la madre de
esta novela hubiera tenido el diagnóstico con tiempo y se hubiera operado; lo
mismo sucede en la novela Raiza con el caso de una placenta previa, actualmente
se hubiera tenido el diagnóstico de inserción baja placentaria por ecografía y
la muchacha no se hubiera alejado de un medio quirúrgico.
Los que pretenden
que existan leyes permisivas para el aborto exageran en torno al peligro de la
vida de la madre y llegan incluso a plantear el término “aborto terapéutico”,
cuando terapéutico es lo que cura y el aborto nunca cura, siempre mata al no
nacido y en ocasiones también a la madre.
Dada la importancia
de esas “enfermedades” que se dice que ponen en
peligro la vida de la embarazada para ser usadas como pretexto contra la
vida y la familia es necesario
conocerlas muy bien, especialmente los médicos, para poder rebatir tales
argumentos, de ahí la siguiente revisión
de las patologías que más frecuentemente complican la gestación.
La enfermedad que más frecuentemente complica el
embarazo en Cuba es la hipertensión arterial
que puede ocurrir que la mujer la tuviera antes del embarazo y este la
agrave, o que sólo sea dependiente del embarazo y se le llama toxemia,
pre-eclampsia y puede llegar a la eclampsia que son convulsiones en el embarazo
y si no se tratan adecuadamente pueden llevar a la muerte a la madre y al niño.
Con dieta y tratamiento médico adecuado se puede
llevar cada caso hasta que el niño esté lo suficientemente apto para vivir
fuera del claustro materno, que en algunos casos puede ser hasta los 9 meses de
gestación, pero en los casos en que la hipertensión se haga intratable y corra
peligro la vida de la madre, y también la del niño viviendo dentro de ella, lo
adecuado es producir el parto de un prematuro y entregárselo al neonatólogo
para que lo atienda adecuadamente, nunca producir “una interrupción tardía de
la gestación por causa de salud materna” produciéndole la muerte al niño, con
el fin de que salgan las estadísticas como aborto provocado, para que, en el
caso de que el niño muera porque en neonatología no fuera factible salvarle la
vida, no salieran las estadísticas como mortalidad infantil que es uno de los
parámetros más importantes para medir el desarrollo de salud de un país.
Esta patología regularmente se agrava después de las 24 semanas de
embarazo y lo niños de las hipertensas tienen la característica de que sus
pulmones maduran antes, por lo que pueden vivir muchas veces sin necesidad de
incubadora fuera del claustro materno aunque sean muy pequeños. En todo caso lo
más importante es SALVAR LA VIDA DE LOS
DOS, o tener esta intención y actuar en concordancia.
2- Diabetes
Hasta hace
pocos años, cuando en una embarazada había una complicación de los vasos
sanguíneos, especialmente de los ojos, se aconsejaba el aborto para evitar las
cegueras y las amputaciones, ya que el embarazo complicaba seriamente la
enfermedad. Con las actuales terapéuticas estas complicaciones no existen, por
lo que no hay justificación para recurrir al aborto. Lo que sí es real es que
se le debe aconsejar a las diabéticas graves que usen métodos naturales
adecuadamente para que no tengan más de tres hijos.
3-
Cardiopatías
Cuando una mujer hace una miocardiopatía del embarazo
se le debe aconsejar que no salga otra
vez embarazada. Muchas veces, a pesar hasta de los trasplantes cardíacos, estas
mujeres mueren antes de los dos años del primer parto y otro embarazo le
precipitaría la muerte, pero el aborto no evita la muerte y las manifestaciones
de la enfermedad comienzan en el primer embarazo de la mujer, después de las 32
semanas, o sea, cuando el niño puede vivir fuera del claustro materno, así que
no es pretexto para aborto.
Todas las cardiopatías
cianóticas, o sea en las que la mujer está morada, especialmente en
las uñas y alrededor de la boca, complican gravemente el embarazo, pero a estas
mujeres, en el caso de que su cardiopatía sea operable, se les puede operar el
corazón respetando el embarazo y cuando llegue el niño a poder vivir fuera del
claustro materno, que a veces alcanza los 9 meses, se produce el nacimiento.
Estos casos, si no se operan o se tratan adecuadamente, generalmente abortan
espontáneamente, no hay que provocarlo, porque si la mujer tiene tanta falta de
oxígeno que llega a ponerse morada, tampoco tiene suficiente oxígeno para el
feto y este muere espontáneamente, así que no es causa de provocar un aborto,
además, en las maniobras de provocar un aborto las complicaciones maternas son
mucho más graves que cuando este ocurre espontáneamente.
Las cardiopatías
valvulares no cianóticas, en el caso de que estas sean más
graves, la mujer puede operarse estando embarazada y continuar el embarazo
hasta el momento adecuado.
Las cardiopatías
isquémicas no se ven regularmente en las mujeres fértiles ya que los
estrógenos las protegen de la isquemia, pero en el caso de que la tuvieran, se
puede permitir el embarazo, lo que se desaconseja es el esfuerzo del parto, por
lo que se aconseja una cesárea o una instrumentación (forcéps o espátula).
Sólo en las que existe hipoventilación severa
o sea las cianóticas, complican el embarazo, son patologías infrecuentes y al
igual que en el caso de las cardiopatías cianóticas el aborto se produce espontáneamente,
las maniobras abortivas las complican severamente y puede intentarse llevar a
felíz término el embarazo mediante las modernas técnicas de ventilación
artificial.
Las tuberculosas
pueden continuar sus embarazos, pero hay que adecuar la medicación para no dar
medicamentos que le produzcan toxicidad al niño.
Las enfermedades
hepáticas severas como la cirrosis no permiten que la mujer
se embarace porque las hormonas no se metabolizan adecuadamente, pero en el
caso de que una mujer con hepatopatía quede embarazada es señal de que su
hígado no está tan dañado y si requieren tratamientos especiales, pero pueden
continuar su embarazo con las precauciones debidas.
La hepatitis
viral no da malformaciones y se tolera perfectamente en el embarazo,
lo que hay es que tipificarla para la adecuada inmunización del niño al nacer.
La hepatopatía fulminante del embarazo
o enfermedad de Sheehan se produce al final del embarazo y con el aborto no se
evita la muerte de la mujer.
Las insuficiencias renales severas
complican el embarazo pero con las actuales terapéuticas hasta las
trasplantadas pueden tener hijos.
6-
Neurológicas
Las hemorragias
cerebrales no se resuelven ni mejoran con el aborto, sino que se
agravan, En este caso lo adecuado es continuar el embarazo, tratar su
hemorragia cerebral y, cuando llegue el momento del nacimiento no permitir el
esfuerzo del parto porque puede resangrar, sino hacer cesárea.
Igual sucede con las
trombosis
y embolias cerebrales.
Los tumores
cerebrales se pueden operar estando la mujer embarazada y esperar el
final del mismo para practicar una cesárea. Igual conducta se toma con los abscesos
cerebrales.
En el caso de cáncer
en cualquier lugar del organismo la mayor dificultad es que la medicación es
muy dañina para el niño no nacido, de aquí los casos de las mujeres en proceso
de beatificación que han preferido respetar la vida de su hijo y no tratarse.
Algunos cánceres también se aceleran con el embarazo
pero las cancerosas en período de remisión puede permitírseles el embarazo,
esta es una patología muy amplia y de ver cada caso.
El lupus
eritematoso sistémico es la única enfermedad del colágeno que
realmente se complica con el embarazo, mejoran durante la gestación pero se
agravan después del nacimiento y del aborto, sea natural o provocado. Esta
enfermedad cuando hace más de un año que no tiene crisis, cuando requiere
cantidades pequeñas de medicamentes para combatirla, toleran bien el embarazo y
no hacen complicaciones después del nacimiento.
La enfermedad
de Marfan es
una enfermedad infrecuente que afecta el corazón y los grandes vasos así como
otros órganos pero puede intentarse tratar a la mujer durante el embarazo con
betabloqueadores y hay varios casos reportados en la literatura médica que han
llegado sus embarazos a felíz término, especialmente cuando la mujer es joven.
Las anemias son perfectamente
tratables; las únicas que se complican son las hemolíticas por
hemoglobinuriopatías, que son hereditarias como la Siklemia y la Talasemia,
pero son perfectamente tratables.
Las enfermedades
psiquiátricas no ponen en peligro la vida de la mujer, algunos psicofármacos
producen malformaciones, pero las enfermedades psiquiátricas son la gran
mentira que argumentan los abortistas. Ni siquiera la psicosis puerperal es
razón para producir abortos ya que sean naturales o espontáneos, el curso de la
enfermedad es mucho más grave que en el caso del parto.
En caso de embarazo ectópico, si es abdominal debe
mantenerse a la mujer bajo una estricta vigilancia y esperar el momento
adecuado para, por una laparotomía, extraer al niño. Estos embarazos son
sumamente infrecuentes, no así el embarazo ectópico tubárico que ofrece un gran
dilema porque la evolución más frecuente es la rotura de la trompa con la
consecuente muerte del niño y la hemorragia interna gravísima de la madre que
si no se opera a tiempo también muere; cuando ya se ha producido la rotura de
la trompa no hay dilema porque generalmente ya también ha muerto el niño y
sencillamente se procede a operar a la señora, pero en caso de que el
diagnostico se haga con la trompa sana y el niño vivo sí existe un gran dilema.
Aunque en los últimos años se ha reportado la alternativa de convertir el
embarazo ectópico en uterino mediante la transferencia del embrión al útero,
Esto ya se reportó con éxito en 1971 y nació un niño sano y también en 1990, en
un embarazo de 40 días. Más recientemente se realizó la transferencia de un
embrión de 5 semanas a la ampolla tubárica y luego al útero, naciendo el niño a
las 38 semanas en buen estado.
Si estas técnicas quirúrgicas no se manejan entonces,
recurriendo algunos al principio de doble efecto y más recientemente al principio
de totalidad, aceptan extraer la trompa enferma, que al romperse puede llevar a
la madre a la muerte; lo que no es aceptable bajo ningún concepto porque
entonces la intención es matar al feto directamente es usar productos como el
Metrotexate.
12- Embarazo molar
En estos casos se produce una anulación de la carga
genética femenina lo que lleva a un crecimiento anómalo del trofoblasto por lo
cual no hay embrión, lo cual puede malignizarse y terminar con la vida de la
madre.
Conclusiones:
Existen muy pocas patologías que realmente ponen en
peligro la vida de la madre pero hay que tener en cuenta que si una mujer y su
hijo, por ejemplo de cinco años, sufren la misma enfermedad mortal y sólo hay
medicamentos para tratar a uno de ellos la mujer siempre va a optar por la vida
de su hijo, pero se ha tratado de inducir a que las mujeres vean en el niño no
nacido solo un cúmulo de células y no a su propio hijo y algunos han tratado
que las mujeres vean a ese hijo como un agresor y aquí es donde está la gran tarea
de los movimientos provida, en educar a la población en que el niño desde el
instante de la concepción merece y necesita el mismo cariño que el niño ya
nacido.
1-ACI, 10 May. 06
2-Notivida,
Año VI, nº 353, 19 de mayo de 2006
3-ACI, MONTEVIDEO, 29 May. 06
Resumen:
Se analizan
las patologías de las que mas frecuentemente se hace uso para justificar la
interrupción del embarazo con el argumento de que estas ponen en peligro la
vida de la mujer embarazada, demostrándose la falsedad de dicho argumento que
atenta contra la vida y la familia y como, con la terapéutica actual, estas no
constituyen peligro alguno para la vida de la madre ni son causa para que se
aprueben leyes proabortivas.
La Dra. María Concepción Morales Peralta es Médico
Especialista de Medicina Interna del Hospital Materno-Infantil 10 de octubre,
Cdad. de La Habana, Cuba, desde 1981. Se desempeñó como responsable del área de
Defensa de la Vida en la Pastoral Familiar y el Movimiento Familiar Cristiano de la Arquidiócesis de La
Habana desde 1973 hasta 1995 en que funda, junto a su esposo, el movimiento católico nacional Pro-Vida
Cuba, del cual son presidentes nacionales, siendo además la responsable del
grupo WOOMB de Cuba para la enseñanza del Método Billings de planificación
natural de la familia. Ha impartido cursos de formación provida en Cuba,
Venezuela y Bolivia, así como cursos de “Educación para el Amor” para jóvenes,
catequistas, médicos y estudiantes de Medicina y cursos de formación de
monitores para la enseñanza del Método Billings y de enseñanza del método para
usuarias, y ha presentado diferentes trabajos, tanto sobre Bioética como sobre
el Método Billings, en eventos científicos organizados por el Ministerio de
Salud Pública de Cuba. Es autora de publicaciones sobre el inicio de la vida
humana, aborto, anticoncepción y homosexualismo en publicaciones nacionales e
internacionales. Ha
participado en eventos internacionales sobre Métodos Naturales de Planificación
Familiar en Barcelona (1994), Madrid y Roma (1996), Tenerife (1998) y Barcelona
(2004) y en Congresos Internacionales Provida en Chile (1994), Buenos Aires
(1996), Madrid (2003) y Lima (2005). Considera que lo más importante de su vida
es ser esposa, madre y abuela.
