Lo que está en juego
en las elecciones

Por Magaly Llaguno



La importancia de las elecciones no se puede subestimar. Del resultado dependen problemas de moral como el aborto, el homosexualismo, la eutanasia y muchos otros más, incluyendo la amenaza contra la práctica de nuestra religión.

El ataque a las religiones judeo cristianas (especialmente la católica), y a los que las practicamos se ha convertido en una actividad común en EE.UU. Algunos grupos de activistas homosexuales y lesbianas han llegado al extremo de tirar preservativos dentro y fuera de iglesias católicas, durante blasfémicas protestas. Incluso, un grupo de mujeres con el pecho descubierto llevaron a cabo una demostración ante la Catedral de San Patricio en Nueva York. Activistas del movimiento homosexual y pro abortistas consideran actualmente a la Iglesia Católica un enemigo político más y acusan al clero y a los católicos fieles, de "imponerles su moral a los demás".

El periodista y ex candidato a la presidencia Pat Buchanan dijo que en EE.UU. hay "una guerra religiosa" entre los que siguen los principios de las religiones judaica y cristiana, y los que quieren descartarlos. Aquellos que creen que hay verdades y mandamientos dados por Dios que son eternos e inmutables se enfrentan a los que opinan que mandamientos como, por ejemplo, "no matarás", deben de aplicarse, respetarse o descartarse, según la situación de cada cual.

El presidente de EE.UU. es el que nombra a los nuevos magistrados del Tribunal Supremo, cuyos puestos han quedado vacantes por defunción o retiro de los incumbentes. De manera que la elección de un presidente tiene repercusiones sociales aún cuando éste haya concluido su período presidencial. Esta potestad del presidente tiene gran relevancia para el aborto, ya que estos magistrados tienen la potestad a su vez de derogar el fallo del propio Tribunal en 1973, que legalizó el aborto a petición de la interesada hasta el momento mismo del nacimiento, o de ratificar dicho fallo y permitir que continue la matanza de millón y medio de niños no nacidos anualmente.

En las elecciones presidenciales también se decide si el dinero de los contribuyentes de impuestos debe utilizarse o no para pagar inmorales experimentos y transplantes de tejidos, utilizando los restos de bebitos que han muerto a causa del aborto provocado.

Lo mismo puede ocurrir con respecto a inmorales políticas que afectan a otros países. Por ejemplo, cuando apenas fue elegido, el Presidente Clinton derogó la Política de Ciudad México, instituída por el Presidente Reagan y apoyada por el Presidente Bush, que les prohibía a las agencias que promovían el aborto en otros países recibir dinero de los contribuyentes estadounidenses. Esto significa que las organizaciones que promueven la legalización del aborto en los países latinoamericanos, por ejemplo, podrán utilizar fondos de impuestos de EE.UU., para tratar de cambiar las leyes que lo prohiben.

Los movimientos pro vida de los países de América Latina ya están combatiendo la legalización del aborto, legalización que está siendo promovida por feministas pro abortistas y organizaciones que se dedican al control demográfico por medio de la esterilización y de anticonceptivos (de los cuales los principales son abortivos). Sería una verdadera tragedia que el dinero de los que vivimos en EE.UU., y en particular de los que somos hispanos, fuera utilizado para matar bebitos no nacidos en otros países, y en particular en Latinoamérica.

También están en juego en cada elección otros asuntos de moral muy importantes y urgentes. Agresivos grupos de militantes homosexuales están trabajando activamente a nivel político y legislativo -- no sólo en EE.UU., sino también en Latinoamérica -- para que se permitan las adopciones de niños por parte de parejas de homosexuales o lesbianas, se enseñe esta práctica inmoral en los colegios como "un estilo de vida" normal y corriente, y se acepte también como algo "normal" y "corriente" o incluso "laudable" -- y así lo han declarado públicamente -- a personas que son abiertamente homosexuales y que practican las relaciones homosexuales.

Por último del resultado de las elecciones dependen también los valores que se le enseñarán a nuestros jóvenes en las escuelas. Legisladores Congreso de EE.UU. que no respetan la moral están tratando de que se apruebe un presupuesto de 250 millones para abrir clínicas en las escuelas públicas, donde se aconsejará a los jóvenes sobre cómo utilizar los anticonceptivos y a dónde dirigirse para obtener un aborto. También se promueve la distribución de preservativos entre los jóvenes, como parte de programas de "prevención" del SIDA, descartando la enseñanza del auto control y el respeto por la propia sexualidad.

Los funcionarios de las juntas escolares y otros políticos elegidos por el público son los responsables de tomar las decisiones en lo que respecta a todo lo anteriormente mencionado. La supervivencia de nuestros valores judeo cristianos depende en una gran parte, del resultado de las elecciones.

Sin embargo, muchos cristianos ni siquiera votan. Si en las elecciones de 1986 en EE.UU. un número mayor de ellos hubiera votado, los candidatos que sí respetan nuestros valores hubieran derrotado a los contrarios en varios Estados, y el Senado de EE.UU. estaría actualmente en manos de personas que respetan la moral.

Los cristianos tenemos la obligación moral no sólo de votar, sino de tratar de influenciar a otras personas para que también voten a favor de los candidatos que se mantendrán firmes en lo que concierne a los valores morales y familiares. Por esos valores muchos mártires murieron desde los primeros días del cristianismo hasta la época presente. Somos nosotros, los que valoramos ese precioso legado que ellos nos dejaron, los llamados a impedir que EE.UU. y las naciones hispanas sigan descendiendo al abismo en cuestiones de moral.

Investigue cuál es la postura de los candidatos de su distrito en estos asuntos básicos de moral, no se convierta en cómplice de los que quieren destruir 500 años de civilización cristiana en este hemisferio.

FUENTE: Magaly Llaguno es la Coordinadora para Latinoamérica de Vida Humana Internacional.



El tema del aborto

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