El 17 de enero del 2000 se celebró en Estados Unidos, como todos los años, el Día de Martin Luther King, Jr., el líder de los derechos civiles de las personas de color en ese país. King y sus seguidores se caracterizaron por la protesta pacífica, expresada por medio de marchas, con el objeto de que la sociedad estadounidense reconociese los derechos de estas personas y cesara la discriminación contra ellas. Gracias a Dios, la causa de King logró una merecida victoria.
Pocos días después, el 22 de enero, como todos los años también, cientos de miles de personas pro vida realizan marchas pacíficas en Estados Unidos, especialmente en Washington, DC, para recordarles a sus conciudadanos el terrible fallo del Tribunal Supremo de ese país, que en un día como ese, en 1973, legalizó el aborto a petición durante los 9 meses del embarazo. Las marchas también celebran el derecho a la vida, negado por el fallo del Tribunal.
Debería ser evidente para todos que tanto la discriminación racial como el aborto son crímenes contra los derechos humanos. Pero lamentablemente muchos no lo ven así.
Gracias a Dios, Alveda King, sobrina del asesinado líder de las personas de color, sí reconoce el valor de toda persona humana, ya sean blanca o negra, nacida o no nacida. Alveda les dirigió la palabra a unas 300 personas el domingo 15 de enero del 2000, en la Universidad de Boston, para decirles que la protección de los derechos de los no nacidos es parte del sueño o ideal de libertad que tuvo su tío. "¿Qué hubiera dicho Martin Luther King, preguntó la sobrina, si hubiera visto las calaveras de los bebés en el fondo de los recipientes de basura de los abortuarios?" Y añadió: "Para que el sueño de Martin Luther King continúe vivo, nuestros bebés también deben vivir."
Fuente: Información enviada por la Hermana Marianne Alpha, de las oficinas centrales de Human Life International, 19 de enero del 2000.
