Ministerio laico de cinco puntos
Por el Dr. Stan Beason
"¿Qué edad tiene, capellán?, preguntó la anciana. "Cincuenta y dos, señora," repliqué tomando asiento a su lado. "¿Por qué me lo pregunta?" "Porque supuse que tendría más o menos la misma edad que mi hijo hubiera tenido... si lo hubiera dejado vivir", dijo en voz baja.
Conversaciones como ésta ocurren con frecuencia, a medida que más y más mujeres que sufren el trauma postaborto buscan ayuda. El Ministerio Laico de Cinco Puntos se está utilizando para suplir la falta de consejeros profesionales pro vida que las ayuden. Desarrollado en la década de los ochenta en un hospital cristiano, éste método lo utilizan personas entrenadas y supervisadas por consejeros profesionales o por el clero. Esto permite a las mujeres que están recuperándose del trauma postaborto, unirse a otras personas compasivas para recibir este cuidado tan necesario.
Se requieren cinco cualidades para realizar este ministerio:
1. Un sincero compromiso con Dios. Para un cristiano esto significa un renacimiento espiritual, tal como se describe en el tercer capítulo del apóstol San Juan. Este renacer ayuda a quienes realizan este ministerio a evitar los errores que los consejeros seculares cometen, ya que el Espíritu Santo habita en ellos proporcionándoles su guía divina.
2. Amor incondicional hacia los otros y deseo de ayudarles. Estas características están basadas en el mandamiento de Jesús de que sus seguidores deberán "amar al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente (...) y amar a tu prójimo como a ti mismo." (Mateo 22:37-39) La capacidad para este ministerio nace de un extraordinario amor a Dios, de un amor sano a sí mismo, y de un amoroso servicio al prójimo.
3. Buena salud espiritual y emocional. Es conveniente que la persona haya sido curada de sus heridas para que pueda emplear su propio dolor ayudando en este ministerio a otros; pero estas heridas deberán estar muy avanzadas en la vía de curación, de lo contrario, existe el peligro de que el consejero trate de buscar más el alivio del propio dolor que el de la otra persona.
4. Mantener una actitud imparcial. El objetivo de este ministerio es proporcionar un cierto bienestar que redima, sin poner el énfasis en lo malo que es el aborto. En su encuentro con Zaqueo, Jesús no habló acerca de la corrupción de los cobradores de impuestos. El simplemente se invitó a sí mismo a la casa de Zaqueo. Reconociendo la necesidad que hay en cada hombre de ser aceptado en vez de juzgado por sus pecados, Jesús lo motivó para que se arrepintiera de sus faltas(Lucas 19:8). Del mismo modo, rehusó condenar a la mujer adúltera (Juan 8:11). Esta forma de entrar en contacto sin emitir juicios es la más efectiva para impedir que la mujer se haga más abortos, ya que le proporciona una mejor imagen de sí misma. Cuando se valore más a sí misma, por sentir que Dios la ama, el asesinato de su bebé por nacer le resultará inaceptable de entrada.
5. Empatía. Es la capacidad para sentir el dolor ajeno y ver las cosas desde ese punto de vista. Las mujeres que han pasado por la experiencia de un aborto tienen una habilidad especial para comprender a otras mujeres que se encuentran en circunstancias similares. Aquellas que no han pasado por esa experiencia, pueden valerse de estos dolorosos ejemplos para relacionarse con las que han sido víctimas del trauma postaborto.
El trabajo coordinado entre profesionales y no-profesionales en este ministerio beneficia a ambos grupos, así como a las personas que reciben sus cuidados. El alcance del clero y los consejeros profesionales que supervisan el programa se expande a través de los no-profesionales, quienes a su vez se sienten agradecidos de tener la ayuda de los profesionales en los casos difíciles.
Además del apoyo que reciben de los profesionales, los laicos pueden encontrar en la Biblia el estímulo y el aliento que necesitan. Aquellos que se preocupan por no sentirse capacitados para ejercer este ministerio, se sentirán alentados por la historia de ese jovencito que le entregó a Jesús todo lo que tenía (Juan capítulo 6); y El obró el milagro. El Señor bendijo y multiplicó el humilde almuerzo, de manera que fue posible alimentar a 5,000 personas y quedaron 12 cestas restantes con las sobras. El joven no alimentó a la multitud, ni tampoco los ministros laicos sanan a las víctimas del trauma postaborto; pero su total dedicación al Señor supera su ineficacia con la eficacia de Dios y provee las necesidades de cada cual. Cualquier persona que reúna estas características y haya sido entrenada está lista para iniciar este ministerio.
Los cinco componentes
Los cinco componentes del ministerio laico son los siguientes: (1) presencia real, (2) saber escuchar, (3) obtener información, (4) remitir a otras fuentes de ayuda si es necesario y (5) hacer oración.
1. Presencia real. El primer componente de este ministerio ha sido modelado tomando a Cristo Jesús como ejemplo. Este componente se remonta a los tiempos del Antiguo Testamento, cuando Dios era tan incomprendido que pocos eran capaces de comprender en realidad quién era El. Era necesaria una clara revelación de El, lo cual ocurrió cuando la Virgen María tuvo a Jesús, Dios encarnado.
Aunque Jesús encarnó al Padre perfectamente, el Ministerio de Cinco Puntos sólo puede manifestar la presencia de Jesús imperfectamente, y esto es lo único que humanamente podemos hacer. Dios sabe esto y está dispuesto a servirse de personas imperfectas para ayudar a otras personas también imperfectas. Quienes han renacido están sinceramente comprometidos con Cristo y tienen la determinación de llevar a cabo ese compromiso a través del servicio a los demás; pueden esperar que el Espíritu de Cristo les de las fuerzas para realizar este servicio a las víctimas del trauma postaborto. Ellos serán como "...vaso de honor, santificado, útil a su dueño, pronto para toda obra buena." (II Timoteo 2:21) El Ministerio de Cinco Puntos no pretende dar consejos, aliviar como por arte de magia los problemas de la persona afectada, ni predicarle o tratar de impresionarle con citas bíblicas. El consejero o la consejera ni siquiera tienen que decir las palabras apropiadas para consolar a la mujer que sufre este dolor emocional. Las palabras casi nunca son adecuadas, por lo tanto se alcanza más con la sola presencia de una persona que se preocupa y manifiesta el amor de Cristo, que con cualquier cosa que se pueda decir.
2. Saber escuchar. Saber escuchar requiere un proceso complejo que abarca más que el sentido de la audición, que los consejeros presten atención especial al tono de voz, a las expresiones faciales, al lenguaje del cuerpo y la demás maneras de expresar los sentimientos, los cuales muchas veces son difíciles de expresar verbalmente. También a las palabras cargadas de emotividad, como "tristeza", "temor", "arrepentimiento", "preocupación", pueden indicar un dolor que aún no ha sido reconocido. A medida que se desarrolle una relación de confianza, estos consejeros estarán en disposición de poder ayudar mejor a las víctimas de este trauma, para que puedan expresar mejor su angustia.
3. Obtener información. A medida que escucha, el consejero deberá reunir la mayor información posible acerca de la víctima del trauma postaborto. Esta información es valiosa porque ayuda a la víctima a sentirse más comprendida. Además, el consejero encontrará tendrá una información valiosa, en caso que haya necesidad de referirla a un profesional.
4. Remitir a otras fuentes de ayuda. Cuando sea necesario, la efectúa la referencia obteniendo antes el consentimiento de la mujer. Después se envía el caso al profesional, a quién se le informa brevemente acerca del problema de la mujer.
5. Hacer oración. La oración es la parte final del Ministerio de Cinco Puntos, y debe ser ofrecida a la mujer, no impuesta. Pregúntele si quiere comunicar a Dios a través de la oración todas las cosas han hablado. Si ella consiente, pregúntele qué quisiera ella que Dios hiciera por ella. Exprese los deseos de ella en una breve oración, cubriendo los problemas mencionados durante los primeros cuatro componentes. Desde luego, los ruegos van dirigidos a Dios, pero ella se sentirá aliviada si sus preocupaciones son manifestadas claramente. Al final de la oración pídale que se mantenga en contacto con usted. Una expresión de verdadero interés por su parte la motivará a seguir perteneciendo al grupo. Finalmente, guarde en secreto todos los detalles de su conversación. La violación de esta confidencialidad es un pecado imperdonable para un consejero del Ministerio Laico de Cinco Puntos.
Este enfoque práctico puede entrenar a un gran número de consejeros laicos para el ministerio de la mujer que ha sufrido la angustia del trauma postaborto. Las personas que poseen estas cinco características enumeradas anteriormente, pueden ser entrenadas en el Ministerio Laico de Cinco Puntos en seis sesiones de aproximadamente dos horas cada una. Quedarán así preparadas para llevar el consuelo y un cambio de vida a tantas mujeres que necesitan este tipo de ayuda.
Nota: El Dr. Stan Beason es ministro de consejería pastoral en la Primera Iglesia Metodista Unida de Tulsa, Oklahoma. Recorre los EE.UU. predicando en iglesias y a grupos pro vida. Es el padre de Stan Beason, Director de Artes de la organización pro vida de EE.UU.llamada American Life League.
Este artículo fue publicado en la revista All About Issues de dicha organización, en el otoño de 1990. Para más información acerca de este ministerio, escríbale en inglés al autor; su dirección es: 2802 West Washington Place, Broken Arrow, OK, 74012, U.S.A.,ó llame al (918)587-9481, extención 222.


