En Estados Unidos, lamentablemente, el aborto a petición es legal durante los nueve meses del embarazo. Sin embargo, a veces la ley le reconoce ciertos derechos al no nacido. El resultado es que, legalmente hablando, estas criaturas se encuentran en un limbo legal. Este limbo legal, como veremos a continuación, pone de manifiesto la esquizofrenia legal que ha generado la legalización del aborto en ese país.
Ann Hose, encarcelada en una prisión de Hawai, estaba embarazada. Una enfermera, sabiendo el estado de la prisionera, le inyectó Depo-Provera, un fármaco abortivo. El hijo de la mujer murió y esta presentó una demanda judicial por los daños incurridos. Se dice que los archivos médicos de la prisión le dan la razón a Hose.
El Tribunal Supremo del Estado de Oklahoma ha emitido, por primera vez, un fallo en el cual afirma que se puede presentar una demanda judicial, por los daños incurridos, debido a la muerte de un feto no viable o a las lesiones causadas a éste. Un feto no viable es un bebé no nacido que todavía no es capaz de sobrevivir fuera del útero de su madre, aún con la ayuda de la tecnología médica.
Raylene García, de California, tenía 8 meses de embarazo cuando un conductor embriagado estrelló su auto contra el de ella. El accidente lesionó a García, a su hijo de tres años y a su bebé no nacido. A García le practicaron una cesárea para salvar al bebé, el cual vivió durante 4 horas con la ayuda de aparatos médicos, pero luego murió. Al conductor embriagado le formularon cargos de homicidio impremeditado. Pero la Jueza Mary Fuller desconoció las acusaciones debido a que, según ella, "el bebé nunca estuvo legalmente vivo". El conductor borracho fue encausado debido a tres cargos de conducción en estado de embriaguez.
Fuente: Boletín Communique del 17 de enero del 2000, American Life League, Inc., email: communique@all.org.
