Luego de un aborto:
¿No ir más a la iglesia?
Por Monseñor Rodolfo J. O'Neill


Quien observe la doctrina del Magisterio de la Iglesia apreciará con toda nitidez, que es unánime su condena hacia el pecado que cometen quienes fomenten, alienten, consientan, permitan o colaboren sea de la manera que sea con el aborto. ¿Por qué? Porque lisa y llanamente incurren en el pecado de homicidio condenado por Dios en el Decálogo, con el agravante de que la víctima es total y absolutamente inocente e indefensa.

La Iglesia no puede engañar al pecador haciéndole creer que lo que hizo, permitió o favoreció, no es de importancia; al contrario, es su deber mostrarle nítidamente su absoluta gravedad. Es más, tiene que hacerle saber que existe la máxima sanción eclesiástica para quienes directamente incurran en dicho pecado, como es la excomunión. Dicho de otro modo: la Iglesia como "Madre y Maestra" frente a tan grave pecado cometido por un hijo tiene el deber de amonestarlo, de reprenderlo, de sancionarlo. Pero, en esta materia hay muchas cosas a ser tenidas en cuenta: por ejemplo, qué conciencia tenía de lo que hacía al cometerlo, qué "libertad" tuvo para no hacerlo (puede pasar que sobre su persona o conciencia hubo tal presión que no "pudo" o no quiso evitarlo), etc.,etc.

Como se ve, no se debe generalizar, no todos los que lo cometen lo hacen con toda conciencia y libertad. En los demás casos habrá menos culpa, por existir menos responsabilidad.

Pero, así como Cristo fue inflexible frente al pecado y al pecador no arrepentido, la Iglesia también es inmensamente misericordiosa con quien humildemente reconoce su pecado y viene hacia Ella a suplicar con sinceridad el perdón de Dios.

¡Qué lamentable error comete aquel que habiendo incurrido en esta grave falta agrega la de no ir en busca del perdón y la misericordia de Dios! A todo padre le duele la mala conducta de un hijo, pero mucho más se agudiza su dolor cuando ve que su hijo no pide disculpas y se aleja de su lado. ¿Puede la Iglesia con sus pastores sentirse tranquila al ver que una oveja de su rebaño se separó de Él y quedó herida?

¿Qué debe hacer el que incurrió en el pecado del aborto? Recapacitar profundamente en lo que hizo, llorar su falta, pedir de corazón perdón a Dios y no dudando de Su misericordia divina, no demorar en ir a buscar ese perdón a través del sacramento de la Confesión.

Nota: Tomado del periódico "Crecer en Familia" de la diócesis de La Plata, Argentina.



El tema del aborto

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