La ley no protege a la mujer que aborta


En 1983 el Tribunal Supremo declaró inválido un estatuto que obligaba a los aborteros a informar a las mujeres, que venían a practicarse un aborto, sobre los riesgos médicos del mismo y sobre las alternativas al aborto. En 1986, entre las restricciones al aborto que el Tribunal anuló, estaba el consentimiento informado de la mujer que va a abortar. Estos fallos convirtieron al aborto en prácticamente el único procedimiento quirúrgico sin consentimiento informado en los Estados Unidos.

Estas decisiones del Tribunal Supremo de los Estados Unidos son verdaderamente espantosas, máxime cuando hay estudios que muestran que alrededor del 80% de las mujeres entrevistadas que se han practicado un aborto se quejan después de que se les negó información pertinente al procedimiento o que inclusive fueron deliberadamente mal informadas por el "consejero" de la clínica de abortos.

Por otro lado, la mayoría de los estados no requieren que se informen las lesiones relacionadas con el aborto. Debido a esto, no se conocen ni se declaran muchas de las complicaciones y muertes maternas. Esta confabulación de silencio ante las consecuencias del aborto, no le permiten a la mujer informarse bien sobre sus nefastas consecuencias.

FUENTES: Fallos "Akron v. Akron Center for Reproductive Health", en 1983, y "Thornburgh v. American College of Obstetricians and Gynecologists", en 1986. Citados en George Grant, Grand Illusions. The Legacy of Planned Parenthood (Brentwood, Tenessee: Wolgemuth & Hyatt, Publishers, Inc., 1988): 252; David C. Reardon, Aborted Women. Silent No More (Westchester, Illinois: Crossway Books, 1987), xxvi, 16-20; Brian Clowes, Ph.D., The Facts of Life (Front Royal, Estado de Virginia, EE.UU.: Human Life International, 1997), 23.

Para obtener información sobre testimonios de ex abortistas acerca de este asunto, véase: Lo que dicen sobre el aborto los abortistas arrepentidos.


El tema del aborto

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