La postura de Human Life International



Nota de prensa del Padre Matthew Habiger:
Grupo pro vida condena tiroteo en la clinica de abortos Brookline

Washington, D.C. El terrible horror del aborto jamás será detenido cometiendo más violencia. Como ya hemos afirmado, la violencia engendra más violencia. Debemos tomar las armas espirituales, no físicas, en la lucha contra el aborto. La única forma de detener este odioso ciclo de violencia es a través de la oración, la educación y las manifestaciones pacíficas. No podemos combatir el fuego con más fuego.

Comprendemos la ira justificada que sienten algunos que quieren erradicar la crueldad del aborto, pero perpetuar la violencia no hará que ésta desaparezca. Los niños que no llegaron a nacer porque murieron en mesas de operaciones en la clínicas no se beneficiaron de ninguna de las muertes que ocurrieron en los salones de espera. Nuestra sociedad ya está inmersa en la violencia, la cual devalúa la vida humana. Pedimos oraciones por las personas asesinadas y por todos los que sufren violencia debido al mal del aborto que se ha desatado en nuestra sociedad. Nos entristece esta última matanza al igual que las demás. Esperamos que el aborto deje de ser practicado en esta nación de una vez y para siempre.

Fuente: El Padre Matthew Habiger fue presidente de Human Life International. Actualmente es miembro de la Junta Directiva de dicha organización. Esta nota de prensa fue emitida el 30 de diciembre 30, 1994.



¿Violencia o victoria?
Por los Padres Paul Marx y Matthew Habiger

Después de varios años de trabajar con paciencia, ciertos activistas pro vida comienzan a sentirse desilusionados y frustrados porque creen que sus esfuerzos han sido en vano. Han llegado a la conclusión de que todo el esfuerzo hecho para salvar a las mujeres y a sus bebés del aborto ha sido inefectivo y han declarado que tal vez ahora ya es el momento de recurrir al uso de la violencia física contra los aborteros para lograr salvar las vidas de los bebés por nacer. Este modo de pensar no ha quedado como una teoría indefinida, y por este motivo ya se han realizado actos de violencia contra aborteros y miembros de clínicas de abortos.

Aquellos que creen que matar so pretexto de defender la vida es una táctica legítima están confiando solamente en su propio poder humano, el cual es limitado. Están diciéndole al mundo que se sienten frustrados y que van a tomar este asunto en sus propias manos. En otras palabras, están dando a entender con sus palabras y acciones, que Dios por algún motivo ha perdido el control de la situación.

Cualquier persona que tome esta posición, simplemente lo que está diciendo es que ha sido derrotada. Debemos recordar la admonición de San Pablo en Corintios 1,15:58, "Así, pues, hermanos míos muy amados, manteneos firmes, inconmovibles, abundando siempre en la obra del Señor, teniendo presente que vuestro trabajo no es vano en el Señor."

Esta actitud de que matar tiene alguna explicación racional no sólo muestra una tremenda falta de espiritualidad, sino que además resulta terriblemente peligrosa. Los dirigentes antivida comenzaron su campaña de muerte justificando el aborto solamente para los casos difíciles, y eventualmente extendieron la matanza de los bebés no nacidos hasta el punto de que ya no tiene límites. Los que están a favor de la eutanasia están haciendo lo mismo ahora. Como la historia ha demostrado una y otra vez, se empieza por matar en los "casos difíciles" y de ahí se generaliza la matanza.

Algunos activistas alegan que la mayoría de los padres defenderían la vida de sus hijos contra un intruso que prentendiese hacerles daño, incluso, corriendo el riesgo de que dicho intruso resultara muerto como resultado indirecto, no deseado, del esfuerzo realizado por los padres al proteger a sus niños. Esto es cierto, pero el argumento que ellos proponen no es comparable con asesinar a los aborteros para evitar los abortos.

Para empezar, matar a unos cuantos aborteros tendrá precisamente el efecto opuesto a lo que se quiere alcanzar. Llevará a la larga a que se lleven a cabo muchos más abortos. El gobierno tendrá la excusa que necesita para reprimir las actividades de las organizaciones pro vida, incluyendo aquéllas en las que nunca se han llevado a cabo demostraciones o rescates. Aunque sólo unos cuantos individuos descarriados más se rebajen a matar, el público se tornará en contra nuestra, y será casi imposible reclutar a otros para trabajar en el movimiento pro vida. Por último, el movimiento pro abortista logrará los mártires que siempre ha estado necesitando para dar validez a su causa. La atención del público estará puesta en ellos para siempre, no en los retratos gráficos de bebés desmembrados y abortados, sino en los de aborteros asesinados que yacen en su propia sangre.

Todo esto hará más difícil el trabajo de todos los activistas a favor de la vida, lo cual resultará a la larga en muchas más muertes de bebés debido al aborto.

En la lucha contra el aborto, como en todo lo demás, la violencia siempre genera más violencia. Debemos atacar al aborto en su raíz si queremos ganar esta batalla. Debemos convertir a la gente de esta nación, labor que será imposible si comenzamos por asesinarlos.

Satanás siempre ha sido un mentiroso desde el principio. Jesús murió para darnos vida; no debemos hacer lo contrario dándole muerte a otros. El asesinato es obra del Demonio y le pertenece a él.

La no violencia es la piedra angular del activismo cristiano, y no podremos retirarla sin dañar todo lo que descansa sobre ella. "Si los fundamentos se destruyen, ¿que podrá hacer el justo?" (Salmos 11:3)

Lo que nos distingue de los dirigentes antivida es nuestra inconmovible fe en Cristo. Si recurrimos a la violencia, destruiremos la credibilidad de nuestro movimiento. La Infinita Sabiduría de Dios, nos dice: "...el que me odia, ama la muerte" (Proverbios 8:36). Si comenzamos a matar con el pretexto de defender la vida, ¿quién va a creer en lo que nosotros digamos de ahora en adelante?

Nosotros somos meros mortales y por lo tanto no podemos siempre comprender cuál es el plan de Dios. ¿Qué hubiera ocurrido si alguien hubiera reaccionado con frustración cuando fue emitido el fallo de Roe vs. Wade que legalizó el aborto, y hubiese matado al abortero más grande del mundo en 1973? El Dr. Bernard Nathanson no estaría hoy luchando a favor de la vida. ¿Y si alguien hubiera asesinado a Carol Everett, o a George Bush, o a Ronald Reagan? Todos ellos estaban a favor del aborto antes. ¿Y si los cristianos de los primeros tiempos se hubieran sublevado y hubieran asesinado a San Pablo cuando éste presidió la matanza de Esteban, el primer mártir de la Iglesia? Después de todo, él estaba persiguiendo a los cristianos. Si lo hubiesen matado entonces, Pablo no hubiera proclamado el Evangelio en muchas naciones, y miles de personas no se hubieran convertido y salvado.

Este principio está claramente ilustrado en Mateo 13, donde Jesús nos habla acerca de la siembra de trigo, donde el enemigo ha tirado semillas de hierba mala. Los siervientes quieren saber si deben arrancar la hierba mala y el dueño les dice que no lo hagan porque arrancarían también el trigo. Les dice que dejen que el trigo crezca junto con la cizaña y al recoger la cosecha se separarán. Nuestro Señor nos ha dicho que no arranquemos la hierba mala, obedezcamos Su mandato.

El concepto de matar a otro ser humano es totalmente ajeno a la filosofía pro vida y es repugnante para un auténtico defensor de la vida, que se ha unido a este movimiento para salvar vidas, no para matarlas. Debemos creer en la santidad de la vida humana universalmente. Toda alma tiene un valor infinito, incluyendo las almas de los aborteros. Debemos mantenernos firmes en nuestros principios básicos.

Dios no nos ha abandonado. Debemos confiar en El en vez de fiarnos de nuestros propios esfuerzos. La matanza de seres humanos nacidos o no nacidos no tiene lugar en lo absoluto en este movimiento.

Estos son tiempos difíciles, los activistas pro vida se sienten frustrados, pero la angustia y la amargura que algunas veces podamos sentir será sanada, si enfocamos nuestros ojos en Nuestro Señor. Si mantenemos la vista en El y seguimos Su plan -- no el nuestro -- la victoria estará asegurada. Pero, si en cambio, optamos por la violencia con el pretexto de defender la vida, seguramente perderemos. Pablo le advirtió a los Gálatas: "No nos cansemos de hacer el bien, que a su tiempo cosecharemos, si no desfallecemos" (Gálatas 6:9-10).

Fuente: El Padre Marx es el fundador y el director de la Junta Directiva de Human Life International (HLI). El Padre Habiger fue presidente de HLI, actualmente es miembro de la Junta Directiva de dicha organización.



El tema del aborto

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