Organización pro vida
a nivel parroquial
Por el Padre Gerald Murray


Permítanme hacerles una pregunta preliminar. ¿Cuántos de ustedes son actualmente miembros de un comité parroquial Respetad La Vida? Veo que algunos de ustedes lo son, y el resto de ustedes no. Bien.

Lo que deseo hacer ahora es decirles la forma en que pueden establecer su propio comité parroquial, la forma en que lo pueden mejorar y las distintas actividades que pueden llevar a cabo. Un comité parroquial Respeta a la Vida puede ser muy efectivo para luchar contra el aborto y salvar vidas.

Antes todo, les voy a decir cual es el propósito y la motivación de formar este comité parroquial, porque eso es lo que ustedes les explicarán a aquellos a quienes recluten para ser parte del grupo. Algunos pensarán que es suficiente participar en comités pro vida a nivel nacional o estatal, por lo cual un comité pro vida parroquial no es necesario. Sin embargo, se trata de la canalización efectiva de acción pro vida local.

La Conferencia Episcopal de los Estados Unidos (United States Catholic Conference of Bishops), solicita la formación de comités parroquiales Respeto a la Vida, como parte del Plan Pastoral de Actividades Pro Vida. Por lo tanto, no se trata de algo que simplemente se sugiere sino que se exige. Todo esto depende de ustedes. Hay 5 razones para tenerlo:

I. Defender la vida es una auténtica acción social cristiana. Nuestra misión en la vida es ser cristianos buenos y activos, que transforman sus vidas de oración, en vidas de oración y acción, teniendo en mente la cita bíblica que dice que aquello que se haga por un hermano se hace por Cristo. Ayudar a los bebés por nacer y a sus padres es una efectiva y verdadera acción social cristiana. Es un apostolado; en otras palabras, es una manera de participar en la misión de Cristo en la tierra y así es como hay que pensar en ello. Ayudar al indefenso no es sólo un deber cívico o moral; es un deber religioso.

II. Existe una gran necesidad de un comité parroquial Respeto a la Vida, porque hay gran ignorancia y apatía respecto a la causa pro vida, entre católicos practicantes y mucho más entre los no-practicantes. Siempre que en una parroquia hay algo importante que hacer, se forma un comité. Así sucedió con la organización de comités para enseñar catecismo a niños de las escuelas públicas. Por lo tanto, dado que el respeto a la vida es el asunto más importante y que el aborto y sus otros males relacionados con el están legalizados en los Estados Unidos, se necesita un comité pro vida para educar y motivar a todos.

III.El comité parroquial pro vida es un medio efectivo de llegar a las personas que tienen un interés marginal en hacer algo contra el aborto, pero nunca lo han trasladado a la acción directa.

IV. Un comité parroquial pro vida es una manera de participar en el movimiento pro vida día a día. Se puede aportar al movimiento pro vida a diario, no sólo con palabras, sino con acciones. Algunas personas son buenos aliados pro vida, haciendo alguna que otra actividad como rezar ante una clínica de aborto, escribir cartas a los políticos, marchar por la vida, participar en consejería a las mujeres que piensan abortar, o en cualquier otra cosa. Todas estas actividades son buenas, pero si uno pertenece a un comité parroquial Respeto a la Vida, está participando en un programa continuo y dirigido hacia el presente y el futuro, y se puede entonces hacer mucho más.

V. Dentro de este tipo de comité, se fortalece el compromiso de trabajar por la vida. Algunas personas dicen que sólo pueden participar hasta tal o cual punto en la defensa de la vida; pero con un comité, se hace de todo y uno se envuelve en casi todo, sin siquiera habérselo imaginado. Conozco personas que jamás se imaginaban que se pararían frente a una clínica de aborto para aconsejar a las mujeres que van entrando a la clínica, con el objeto de alertarlas sobre lo que es el aborto. Cuando uno actúa, se siente retado y aprende entonces a defender su posición, todo lo motiva más a trabajar en el movimiento pro vida.

Ahora les voy a hablar del mecanismo que hace funcionar un comité, sus actividades, y la forma de darle efectividad al comité parroquial pro vida. Esto comprende no sólo lo que se hace en mi parroquia, sino lo que he aprendido de otras parroquias.

Presidencia: El comité parroquial pro vida es mayormente laico. El sacerdote-párroco no está a cargo del comité, sino que es su moderador o asesor. Aún cuando haya un sacerdote que es activista pro vida, realmente deben ser los laicos los que dirijan el comité, siendo el presidente, el vicepresidente o el tesorero. O al menos, se debe tener un presidente.

El comité pro vida en mi parroquia se formó no porque yo lo pidiese, sino porque se me acercó una laica que me dijo que teníamos que hacer algo en defensa de la vida, y ella se convirtió en la presidenta del comité. Por lo tanto, si usted le propone al sacerdote establecer un comité, esté preparado para ser presidente o para sugerir a alguien para ser presidente, y a asistirlo como vicepresidente. No es correcto pedirle al sacerdote que establezca el comité si usted no está dispuesto a hacer algo; hay que decirle también al sacerdote que usted será parte integral del grupo. Aunque los de la parroquia no hayan participado mucho anteriormente en asuntos pro vida, pero si lo ven a usted trabajar, le apoyarán mucho en su labor.

La oficina: Debe encontrar un buen lugar para reuniones. Hay que pedirle al sacerdote un lugar de reunión o un cuarto para una oficina en la sede de la parroquia. Si sólo se consigue un lugar de reunión, entonces hay que reservarlo para un día fijo mensualmente.

Archivo: Es muy importante tener un archivo de material informativo. La efectividad depende de la compra y distribución de mucho material, que incluye libros, folletos, carteles, hojas sueltas, videos, y todo material útil. No se puede guardar todo este material en la casa del presidente o de un miembro de la directiva, porque entonces los demás miembros no tienen acceso a él, o se les dificulta obtenerlo. Si se tiene todo guardado en la parroquia, entonces ésta es una localización central a la que todos tienen acceso. Estas son cosas prácticas pero importantes para poder ser efectivos.

Recaudación de fondos: esto es importante porque el material informativo cuesta dinero. Para comenzar la obra del comité, debe pedirle al sacerdote que aporte $500.00 inicialmente, los cuales el sacerdote puede obtener de los fondos asignados para acción social que incluye la ayuda a los pobres. Si se trata de una parroquia que tiene muchos fondos, puede pedir $1,000.00. Si usted es persistentes y le dicen al sacerdote que es la única manera de comenzar el comité, lo más probable es que lo logre. No es bueno que el laico diga que es necesario tener un comité y después cubra él todos los gastos personalmente. Hay que abrir una cuenta bancaria que co-firmarán el presidente y el párroco. También se le puede pedir al párroco que haga una colecta parroquial anual para obtener los fondos para el comité. Se Debe identificar a los parroquianos que son adinerados, y pedirles su aportación. Otra manera de recoger dinero es señalar un día para llamar por teléfono a muchas personas y pedirles una aportación determinada; es difícil que se nieguen. También se deben celebrar actividades tales como mercado de pulgas, venta de bizcochos o globos en las parroquias o escuelas, para otras actividades y ferias donde se les permita tener una caseta para ventas.

Primera actividad:

Las reuniones mensuales:

Hay 3 metas que debe tener un comité parroquial Respeto a la Vida:

1. Oración: es muy importante hacer oración continua para la defensa de la vida y el éxito de la obra pro vida. Se está luchando contra fuerzas del mal que no desean que esta obra prospere. Surgirán tentaciones y obstáculos desde el principio, por lo que tienen que tener la protección especial de Jesús y María cuando se convierta en apóstol de la vida.

2. Educación: tiene que educarse usted mismo, manteniéndose al día en este asunto. Al principio, busque un libro que exponga este tema de manera básica. De ser necesario, reparta material informativo sobre distintos aspectos de la defensa de la vida en cada reunión mensual, obligando así a cada miembro del comité a mantenerse informado. Uno puede creer que ya conoce este tema, pero realmente es muy complejo y varía mucho. Las personas proaborto, o las que saben poco, se le van a acercar, y le dirán cosas o le harán preguntas, a las cuales usted tiene que saber responder.

3. Actividades: el plan principal es salvar vidas, cambiar las mentes de los que apoyan el aborto y fortalecer las convicciones de los que defienden la vida. Le voy a mencionar algunas actividades que puede realizar:

Ahora voy a terminar mi charla. Le animo a que establezca un comité parroquial pro vida; esto dará vitalidad a la parroquia y le hará sentir que realmente está haciendo algo por defender la vida de los bebés por nacer.

Nota: El Padre Gerald Murray fue coordinador del Comité Respeto a la Vida de la Arquidiócesis de New York, bajo el Cardenal John O Connor. Esta Charla fue presentada a activistas católicos de Nueva York.



El tema del aborto

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