¿Por qué seguir gestando a un bebé que morirá?
La perspectiva de una madre

Por Teresa Streckfuss

Este artículo fué escrito por Teresa cuando estaba embarazada de Charlotte Mary, quien sería el segundo niño de los Streckfuss que padecía de anenfalia. Charlotte nació en la Sección de Cesárea del hospital  el 21 de junio del 2004. Ellla vivió 5 dias y murió el mismo día que su hermano Benedicto, quien también sufría de anencefalia. Por favor visitewww.benotagraid.net para obtener mucha información y otros artículos de familias que han enfrentado embarazos con diagnósticos muy problemáticos.

Muchos se han preguntado: “¿Cuál es el propósito?” O quizás nos han tenido lástima por continuar el embarazo en el caso de un bebé que no va a vivir mucho tiempo.  Yo comprendo esas ideas, porque cuando mi hermana estaba embarazada de Thomas Walter (quien fué diagnosticado con anencefalia a la 18 semanas de concecibido y vivió por 17 horas y media despúes de nacido), yo no podía tampoco entender con claridad la situación. Yo sabía que era lo “correcto” hacer. Pero en ese momento no me percaté de que yo no tendría otra opciòn si lo mismo me ocurriese a mí (aunque pensaba que ello no ocurriría). Sí pensé qué terrible era el saber  durante 4 meses que al hijo que llevas  en tu seno le será imposible el vivir fuera de tu matriz.

Una vez que nació mi sobrino pude sostenerlo en mis brazos y verle finalmente como una persona real – una preciosa y única creación –y comencé a darme cuenta de que era mucho más que sólo una cuestión de “ética”. Para mi sorpresa cuando mi propio bebé, Benedicto, fué diagnosticado cuatro años más tarde con esa misma condiciòn, fué que me resultó posible comprenderlo. Me ha tomado mucho tiempo el poder expresar en palabras  mis sentimientos e ideas. Sólo ha sido desde el diagnóstico de mi hija Charlotte que he podido encontrar las palabras que malamente expresan mis sentimientos.

Algunas personas piensan que continué el embarazo de Benedicto y Charlotte porque estaba en contra del aborto, porque eramos católicos o quizás porque el embarazo de nuestro sobrino había sido continuado hasta su nacimiento aún después de que sus padres recibieron un diagnóstico fatal. Aunque estos factores probablemente jugaron un papel en nuestro inmediato rechazo a la opción de ponerle fin a su vida (“terminarlo”), ¡esto no es de lo que se trataba! ¡Era por el amor! !Era por el bebè! No era por una trágica y fatal condición médica - ¡Era  por mi hijo! Nosotros no somos más fuertes que otras personas. No es porque nosotros podíamos enfrentarnos a una situación a la cual otros  no podían. No hay manera de evitar el triste hecho de que ella  con esa condición no podrá vivir  mucho tiempo después de su nacimiento, y el acelerar su muerte no evitaría que ello ocurriese. El causar su muerte anticipada sólo nos robaría la experiencia de conocerla y amarla.

La tragedia no es para nosotros saber que nuestra niña morirá. La tragedia es que nuestra niña va a morir. No es nada agradable el saberlo con tanto tiempo de antelación pero nos da un chance para poder apreciar una vida tan corta y no perdernos ni un momento de ella.

El valor de las vidas de  Thomas Walter, Benedicto y Charlotte, no puede ser medido por su duración. Así no es como medimos la vida de  los adultos. ¿Entonces  por qué aplicárserlo a los bebés? Un bebé no es una posesiòn, no es el resultado de una adquisición.  Un bebé es un regalo, un nuevo ser, una preciosa alma individual amada por Dios. Somos creados con un  propósito, hay una razón para estar en este mundo. Aunque esa razón no sea evidente  para nosotros la mayoría de las veces, estamos constantemente afectando a otras personas en nuestras familias, comunidades, etc. ¿Quíón sabe qué propósito puede lograrse en nueve meses y un día? Yo no lo sé pero Dios sí. Yo sí sé que Benedicto dejó una impacto permanente  en nuestra familia. El nos obligó a tomarlo todo con más calma, saborear la vida, y valorar aún más a nuestros otros hijos. El nos hizo darnos cuenta de que no podíamos controlar o predecir lo que va a ocurrir en el futuro, él nos hizo confiar en Dios. Y ¿cuán a menudo se nos da la oportunidad de dar  a otra persona un amor verdaderamente incondicional? ¿Un amor que en verdad no espera nada a cambio? En realidad es una bendición el sentir ese amor verdaderamenre puro.

Así que no nos compadezcan  por traer al mundo un niño que morirá. El estar embarazada de esta bella persona es un honor. Laméntense  de que nuestro bebé  morirá. No vamos a olvidar el tiempo que tuvimos con Benedicto, como tampoco el que estamos teniendo con Charlotte, por evitarnos sólo el dolor de sus pérdidas. Siempre he pensado de todo ello así: si a  tu niño de 3 años se le diagnosticara un cáncer incurable y le quedaran sólo 4 meses de vida; ¿preferirías que el doctor lo matase inmediatamente para no tener que esperar a su inminente muerte? O ¿preferirías  tener la mayor cantidad de tiempo para estar con ella ó él por todo el tiempo que le quedaran de vida?

Alguien nos preguntó después que Benedicto murió: “¿Valió la pena?” ¡ Por supuesto ! Por el chance de cargarlo, de verlo y quererlo antes de dejarlo ir.  Por la oportunidad  de que nuestros hijos vieran que nunca los dejarenos de amar, más alla de sus imperfecciones. Por la oportunidad de darle todo lo que sentimos mientras pudimos. ¡ Por supuesto!  Amen a sus hijos y recuerden que tienen su propias  y especiales misiones. Los niños son siempre una bendición de Dios -- aunque no se queden mucho tiempo….

Nota: Para más información y ayuda (en inglés) contacte a: Christian Homes and Special Kids, Nathan/Chask, P.O. Box 310 Moyie Springs, ID 83845 Tel: (208)  267 6246, www.chask.org.



El tema del aborto

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