Prioridades para el votante cristiano:
¿Asuntos sin importancia o asuntos pro vida?
La mayoría de los americanos están conscientes de los horrores que sucedieron en Alemania en la década de los años 30, pero muchos no tienen idea de lo mucho que mejoró la calidad de vida bajo Hitler, si la comparamos con el gobierno que le precedió. Mejoró el cuidado médico, casi ninguna persona carecía de empleo, bajó el índice de mortalidad infantil, y fue posible, por primera vez en la historia de Alemania, que un obrero tuviera su propio automóvil. Muchos ministros evangélicos y sacerdotes católicos apoyaron a Hitler, porque él hizo tanto por la economía. Pero se olvidaron de todo lo demás, pues creían que lo más importante era que la economía mejorara. Como todos sabemos ahora, se olvidaron de la santidad de la vida humana inocente.
Me pregunto si hemos aprendido algo de la historia al oír cómo los activistas que trabajan por la vida y la familia que son cristianos, hablan seriamente sobre la posibilidad de votar por un candidato que saben es proaborto, porque creen que puede salvar al país de un desastre financiero. Esta manera de pensar por parte de cristianos pro vida es alarmante.
¿Han sido convencidos nuestros amigos por aquellos que prefieren las cosas del mundo y ponen las preocupaciones económicas por encima de los valores morales? ¿Existe una creciente tolerancia hacia el aborto en la comunidad cristiana?
Es cierto que nuestro país esta en una precaria situación económica. Pero, ¿cómo podemos tener esperanzas para resolver el problema en esta área, cuando la base moral de la sociedad se está desmoronando? No podemos esperar que haya recuperación económica hasta que tengamos la recuperación moral. Alexis de Tocqueville señaló, cuando visitó los EE.UU. el siglo pasado, que nuestra nación es grande debido a la virtud de sus ciudadanos. Cuando el pueblo ya no es virtuoso, la nación deja de ser grande. El ejemplo más alarmante de este declive es la aceptación en nuestra nación del asesinato de 1.6 millones de bebés por nacer cada año. Como nos dijo el Salmista en las Escrituras: "¿Cuando se destruyen las bases qué pueden hacer los virtuosos"? Podemos soportar durante cierto tiempo los problemas relacionados con el gobierno y la economía, pero si hemos de impedir que nuestra sociedad, como la conocemos actualmente, se destruya, debemos restaurar sus fundamentos morales. El ignorar este desintegración de las bases e intentar salvar una estructura defectuosa construida sobre ellas es perder el tiempo.
El aborto es el asunto más importante y crítico de nuestros días. También es un asunto sobre el cual debemos basar nuestras decisiones. No elegiríamos a un violador de niños por más brillante que fuese en otras cosas; tampoco deberíamos de votar por ningún candidato que apoye el aborto, no importa los talentos que éste tenga. Ambos están incapacitados para ser elegidos a puestos públicos. Como Michael Schwartz claramente explicó, "No podemos votar por una persona que sabemos abusará de su puesto al apoyar el asesinato de los niños por nacer, o compartiremos la culpa por esos crímenes."
Cuando tenemos alguna elección en cualquier nivel, durante la cual podemos escoger entre un candidato que promete votar a favor de perpetuar la matanza de los inocentes y otro que promete protegerlos, no debe de haber dudas con respecto a quién debe de recibir nuestro voto, sin importar la afiliación al partido. El votante pro vida está completamente exento de pensar primero en sus propios intereses y a menudo deja de votar por un candidato que le promete una mejor calidad de vida, para poder votar por otro que apoya el derecho a la vida para los niños por nacer. Los liberales votan por los conservadores, los republicanos por los demócratas y viceversa, porque ponen a un lado sus propios intereses para lograr el objetivo primordial que los une: la protección legal para los niños por nacer.
¿Por qué escogen el asunto del aborto los pro vida como el principal por el cual será juzgado un candidato? Porque la legalización de la matanza deliberada de seres humanos indefensos es lo que Grover Rees llamó "el peor horror, la medida por la cual todos los demás horrores deben ser juzgados".
La promesa de la recuperación económica por sí misma en realidad no ofrece verdaderas esperanzas para el futuro de EE.UU. Solamente recobrando nuestros valores morales podremos tener esperanzas una vez más, para que EE.UU. vuelva a ser una gran nación. Esto es posible, pero no ocurrirá en una sociedad construida sobre las bases de 30 millones de bebitos muertos por aborto.
¿Qué cambiaría usted por una vida inocente? El ya fallecido Francis A. Schaeffer, brillante autor cristiano, dijo que para fines del Siglo XX el mundo secular lo daría todo, hasta la vida de otros seres humanos, por la simple ilusión de tener paz personal y bienes materiales. Cuando los cristianos votan a favor de candidatos proabortistas o "a favor del derecho a decidir", ésto nos dice que ya esta afirmación es cierta.
