
Este potente fármaco se administra para provocar violentas contracciones en el útero con objeto de expulsar al bebé prematuramente y causarle la muerte. Sin embargo, a veces el bebé nace vivo, lo que el abortista considera como una "complicación".
FUENTE: Sallie Tisdale, "We Do Abortions Here: A Nurse's Story," Harper's Magazine, (octubre, 1987): 66-70. Citado en George Grant, Grand Illusions: The Legacy of Planned Parenthood, Brentwood, Tennessee: Wolgemuth & Hyatt, Publishers, Inc., 1988, 68.
