Los Centros para el Control de las Enfermedades (CDC,
por sus siglas en inglés) del gobierno de EEUU, admite que las
estadísticas sobre el parto y el aborto no son comparables
Nuevos descubrimientos
podrían cambiar la forma en que se aplicará el fallo Roe vs. Wade del
Tribunal Supremo
Springfield, Illinois (9 de
Septiembre de 2005). Expertos internacionales en salud pública han publicado un
nuevo estudio el cual revela, que el 94% de las muertes maternas asociadas con
el aborto provocado (legalizado) no se pueden identificar utilizando como
fuente solamente los certificados de defunción. Ellos informan que la pista
apropiada de los embarazos que provocan la muerte, requiere ser corroborada con
el correcto certificado de defunción del registro médico de las mujeres que han
muerto. Solamente de esta forma, ellos concluyen, se puede obtener información exacta acerca del estado de
embarazo de la mujer, información que frecuentemente no aparece en las
autopsias y los certificados de defunción.
El estudio, llevado a cabo por
investigadores del National Research and Development Center for Welfare and
Health de Finlandia, muestra que el viejo concepto sostenido que presume que el
aborto está asociado con un número más reducido de muertes maternas que el
parto natural, no resulta ser válido cuando se investigan y descubren los datos
relacionados con el embarazo utilizando un registro articulado. Previamente,
había sido dado por sentado ampliamente que la tasa de mortalidad asociada con
el aborto provocado era solamente la sexta parte de la del parto natural. Pero
aquellos cálculos se basaron principalmente en información recogida solamente
de los certificados de defunción u otros registros públicos. Según descubrieron
los investigadores, la información recopilada acerca del embarazo revela, que
la tasa de muerte asociada con el aborto es realmente 3 veces más alta que la
del parto natural.
Los datos arrojados por este estudio
epidemológico podrían tener un profundo impacto en lo que concierne al debate
sobre el aborto en EEUU, según algunos analistas de la ley. “El reclamo de que
el aborto es más seguro que el parto, al menos al comienzo del embarazo, fue
aceptado como un factor crucial en el
caso Roe V Wade” (el cual legalizó el aborto); afirmó Walter Weber, un
abogado del American Center for Law and Justice que se especiliza en
legislación sobre el aborto. “De hecho, la Corte falló que los estados tienen
la autoridad para regular los abortos para proteger la salud de la mujer,
solamente al punto en que las muertes relacionadas con el aborto excedan a las
del parto – que en aquel momento se creía sucedía a las 12 semanas de
gestación.”
Este estudio reciente es solo
uno de una serie de estudios llevados a cabo entre un grupo de mujeres de
Finlandia y otro grupo de mujeres de California, los cuales demuestran un
elevado riesgo de muerte después del
aborto. Ese riesgo es mayor que el de ambos grupos: las mujeres que no
están embarazadas y las mujeres en
quienes el embarazo llega al parto natural. Según
Weber, esos estudios proveen una base nueva para que los estados puedan regular
el aborto, aún dentro del razonamiento judicial aceptado en el caso Roe v Wade.
Sin embargo, el debate en lo que
concierne al riesgo de muerte después del aborto versus el riesgo de parto
natural, no quedará esclarecido de la noche a la mañana. Planned Parenthood (Paternidad
Planificada) y su mejor aliado el Alan Guttchmacher Institute (AGI), continúan diseminando
el mensaje de que el aborto es más seguro que el parto. Su argumento se basa en
la comparación de informes de registros nacionales de tasas de muerte materna
por parto y la tasa de muerte materna asociada con el aborto, sobre la cual informa
el Center for Disease Control (CDC – Centro para el Control de las Enfermedades
de EEUU) del National Institute of
Health. Pero la información que utilizan proviene principalmente de los
certificados de defunción.
Aún antes de que se hiciera
público este estudio más reciente, el cual ha probado que no se pueden hacer
cálculos exactos sobre las muertes debido al embarazo utilizando solamente los
certificados de defunción, los informes del CDC sobre muertes asociadas al
aborto ya habían sido severamente criticados por los que se oponen al éste. Uno
de los principales cuestionamientos fue que los principales médicos de la
unidad de vigilancia del aborto del CDC tenían claros conflictos de intereses,
ya que no solamente defendían arduamente el expander los servicios de aborto,
sino que además también eran proveedores de esa práctica cuando no estaban
recibiendo un sueldo del gobierno.
Mark Crutcher, Presidente de
Life Dynamics, ha acusado a la unidad de
vigilancia del aborto del CDC que fue
establecida por defensores del aborto dentro del CDC, de que no regula el
aborto sino que lo defiende y promueve.
Un reciente artículo en una
publicación sobre leyes en el cual se examinaron los nuevos datos sobre las
elevadas tasas de muerte materna después del aborto, también criticó a la CDC
por no adoptar la nueva técnica para vincular los registros. De acuerdo al
principal autor, David Reardon del Elliot Institute, el equipo de vigilancia
del aborto del CDC no ha pedido disculpas todavía ni ha repudiado su estudio, el cual éste autorizó
en 1982 aunque contiene datos que confunden y llevan a erróneas conclusiones.
En dicho estudio aseveraban que ellos habían identificado exitosamente por lo
menos el 90 % de las muertes asociadas
con el aborto. Este informe fue particularmente deshonesto porque ellos en
forma inapropiada hicieron la prueba comparando una pequeña estadística
conocida y violaron las tres precondiciones de validez para estos casos,
simplemente para impedir la posibilidad de que se llevaran a cabo investigaciones más precisas.
El Dr. Reardon afirma que el
trabajo de Kevin Sherlock, un periodista y escritor especializado en la
investigación de registros públicos, prueba que las estadísticas de mortalidad
materna por aborto del CDC son esencialmente inválidas. La revisión
independiente de Sherlock de los certificados de defunción, en los cuales se verificó la causa de muerte mediante
autopsias y las demandas por malapraxis registradas en la Corte; confirmó por
lo menos 140 muertes vinculadas al aborto en la década de los 80; el 30% más
que el total informado por el CDC. El hecho de que un simple investigador pueda
documentar totalmente y aseverar que existe un 30% más de muertes maternas por
aborto de las que fueron reportadas, algo que toda la unidad de vigilancia del
aborto que tiene el CDC no ha hecho, debería sembrar dudas”, añadió el Dr.
Reardon.
A la luz de los estudios que
documentan tasas de muerte materna más altas asociadas con el aborto y de la
renovada crítica de la unidad de vigilancia del aborto del CDC en sí mismo, los
más altos jefes del CDC según parece están tratando de retirar sus afirmaciones
del pasado. En respuesta a una carta de Walter Weber cuestionando la capacidad
de comparar las estadísticas de mortalidad materna por parto natural con las
estadísticas de mortalidad materna debido al aborto informados por el CDC, la Dra. Julie Louise Gerberding, directora
del CDC, escribió en julio del 2004, que las tasas de mortalidad materna y las
tasas de mortalidad por aborto “son diferentes conceptualmente y son usadas por
el CDC para diferentes propósitos de salud pública.” En otras palabras, los
números del CDC comunicados por la Planned Parenthood y el Alan Guttmacher
Institute (AGI) no son verdaderamente comparables.
Según el Dr. Reardon, este es el
motivo por el cual los estudios fundamentados en registros vinculados sobre
datos recolectados de Finlandia y de California son muy importantes. Estos
estudios representan la primera vez que fueron recopilados los datos sobre las
muertes asociadas al aborto y al parto, usando un patrón consistente y
uniforme.
Aunque no está claro cómo
afectará esta nueva información el acceso al aborto, no hay duda de que debido
a ella se intensificarán los debates médicos, legales y sociales.
Este artículo es una traducción realizada por Vida Humana
Internacional del original en inglés titulado “Women are three times more
likely to die after an abortion, new study”, publicado por el Dr. David Reardon
en el website del Elliott Institute, www.afterabortion.org/news/CDCdeathswrong.htm.
El Elliott Institute es la fuente más completa
que existe en la web, de información sobre las consecuencias del aborto
provocado y sobre la sanación postaborto. Contiene más de 500 enlaces a miles
de páginas de investigaciones originales,
testimonios, artículos y otros recursos.
Bibliografía:
Gissler M, Berg C, Bouvier-Colle
MH, Buekens P. Methods for identifying pregnancy-associated deaths:
population-based data from Finland 1987-2000. Paediatr Perinat Epidemiol. 2004
Nov; 18(6): 448-55.
Sherlock K. Victims of Choice.
Akron. OH.
Brennyman Books, 1996.
Reardon DC, Strahan TW, Thorp
JM, Shuping MW. Deaths associated with abortion compared to childbirth: a
review of new and old data and the medical and legal implications. The Journal
of Contemporary Health Law & Policy 2004; 20 (2): 279-327.
