Si no la detenemos, la guerra química contra la vida intrauterina alcanzará su culmen en Latinoamérica y en otras partes del tercer mundo con la introducción de la RU 486. Esta píldora abortiva mata bebés por nacer hasta la séptima semana de embarazo. La RU 486 se utiliza con prostaglandinas para facilitar la expulsión del bebé por nacer.
Las complicaciones y los riegos para la mujer van desde el sangrado abundante y prolongado hasta la misma muerte; requiere, pues, personal médico al alcance de la usuaria. En Europa, existe una estricta supervisión de las usuarias de la RU 486. Pero las personas pro vida temen que en los Estados Unidos no sea así si se llega a aprobar. La razón está en que en éste país el aborto, además de que lamentablemente es legal, no está bien regulado en el sentido de que la ley protege más al abortista que a la mujer, sobre todo en los frecuentes casos en que surgen complicaciones. Si eso es probable que ocurra en los Estados Unidos, un país desarrollado, ¿qué podremos esperar en el tercer mundo? Muchas mujeres campesinas o de lugares remotos que lleguen a ser engañadas por los antinatalistas y usen ésta y otras píldoras abortivas tendrán complicaciones serias, pero sin la ayuda de un personal médico especializado a su alcance. Los grupos promuerte no sólo continuarán mutilando o matando bebés por nacer, sino también a sus madres.
No debemos pensar que la entrada de la RU 486 en Latinoamérica sea sólo producto de una imaginación morbosa. La compañía productora de la RU 486, la Roussel Uclaf y su progenitora, la compañía alemana, Hoechst AG, han afirmado, con respecto a la entrada de la RU 486 en un país, que ésta requiere que la sociedad tolere la "terminación del embarazo" (léase: el aborto). Si ya Latinoamérica tolera el aborto químico (el producido por ciertos anticonceptivos), ¿qué podremos esperar con respecto a la RU 486? Necesitamos prestarle atención, no sólo a la batalla contra el aborto quirúrgico, sino también a la batalla contra el arsenal químico antivida, y la RU 486 es uno de las más mortíferas armas de ese arsenal.
FUENTES: Adolfo J. Castañeda, "¡Ojo con la entrada del aborto químico en Latinoamérica!," Escoge la Vida (julio-agosto de 1993); National Right to Life News, 9 de febrero de 1993.
