Una abortista vuelve
          a la casa del Padre

          Por Carol Everett



          Les dije a los miembros de mi iglesia que yo había matado a mi propio bebé. Creí que ellos nunca podrían perdonarme. En mi mente el aborto era un pecado imperdonable.

          Al terminar de hablar, para mi mayor sorpresa, se me acercaron las personas que me habían sacado del negocio del aborto y me abrazaron con gran cariño. En su mirada llena de ternura veía los ojos de un Dios lleno de amor y de perdón. No podía creerlo y me puse a llorar.

          En ese momento, por medio de la aceptación de Su pueblo, Dios me purificó con Su amor - Su amor incondicional. Esa noche supe que la sangre de Jesucristo derramada por mí en la cruz me cubrió completamente todos mis pecados. Ahora ya no era la "Dama Escarlata", cubierta con la sangre de más de 35,000 niños abortados incluyendo a mi hijo. La Dama Escarlata estaba ya cubierta con la sangre de Cristo.

          Nota: Carol Everett es autora del libro "Scarlet Lady", y es presidenta de "Life Network", 17430 Campbell Rd., Suite 206, Dallas, TX. 75252, U.S.A.; (214) 931-2273. Tomado de la revista "Celebrate Life" Marzo-Abril 1996.



          El tema del aborto


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