En las propias palabras de Rebekah
Por Rebekah Forney


Cuando tenía ocho años, estaba curioseando la Biblia de mi mamá cuando ella no estaba en casa y encontré cuatro pedazos de papel que estaban doblados y metidos entre las páginas. Los desdoblé y leí la primera oración: "Tenía 16 años cuando salí embarazada de Elizabeth y no tenía idea de qué hacer." Sin saber lo que me había encontrado, puse rápidamente los papeles de nuevo en la Biblia y traté de olvidar el asunto.

Dos noches después, el asunto aún me molestaba. Salimos a cenar mi mamá, papá y yo y en la mitad de su conversación, pregunté: "¿Mamá te embarazaste cuando tenías 16 años?" Ella me miró con lágrimas en los ojo y me explicó que se practicó un aborto y como yo era una niña de ocho años, sólo podía imaginar qué era eso. Ella dijo algo más sobre mi hermana, a quien ella llamó Elizabeth (Liz), y me contó que estaba en el cielo. En ese instante caí en la cuenta de que había perdido a mi hermana.

En los siguientes tres años, mi mamá se volvió más activa en el movimiento provida. Se convirtió en directora ejecutiva de NOEL (National Organization of Episcopalians for Life), la organización nacional de episcopales provida. Comprendí el concepto de lo que realmente es un aborto y me acostumbré al de que fui privada de una hermana que debí haber tenido. Era espantoso saber que mi mamá mató a alguien que era tan importante para mí.

Cuando cumplí 11 años, me invitaron a hablar en la ceremonia en memoria de los que no pudieron nacer, porque soy hermana de un bebé abortado. Hablé sobre lo mucho que sentía no haber podido tener a mi hermana mayor y cómo extrañaba el no haber podido disfrutar de las pequeñas ocasiones como verla arreglarse para su primer baile o para su boda. Difundir mi experiencia sobre el aborto fue algo grande para mí porque fue muy difícil superarla. Aunque no fui yo la que se practicó el aborto, me sentía mal y lloraba mucho debido a éste.

Cuando llegué a la adolescencia, comencé a escribir un diario. En lugar de iniciar con el "Querido Diario", yo escribía: "Querida Liz." Me obsesioné con encontrar al padre de mi hermana porque sentía que de alguna manera el hacerlo me haría sentir cerca de a ella. Escribí historias y poemas sobre esta chica a la que nunca conocería y me imaginaba cómo sería esa persona. Después de que un chico me rompió el corazón, deseé que ella estuviera aquí para ayudarme a superarlo y las lágrimas debido a mi corazón roto se convirtieron en lágrimas por la pérdida de mi hermana. Estaba brava con mi mamá por haber sido tan egoísta y haber matado a su propia hij, sólo para no tener que soportar el tener un bebé a los 16 años.

Finalmente, superé mi estado de negación y me convencí de que Liz no estaba viva. Llámenme loca, pero a veces le hablaba por las noches como si estuviera junto a mí escuchándome. Después de muchas oraciones, escritos y pláticas, me di cuenta de que aunque mi mamá abortó a mi hermana, el estar enojada con ella no me hacía ningún bien. Hemos resuelto las cosas y tenemos una relación muy fuerte. Gracias a ella y a mi tía, superé la negación de la muerte de mi hermana.

Después de retener mis sentimientos por tanto tiempo, tuve que dejarlos salir. No solo estaba enfrentando la pérdida de una hermana sino además los problemas típicos de una chica adolescente al borde de la vida: la escuela, la presión de amigos y padres, el tener que tomar decisiones en mi vida y aceptarme como soy. Tuve unos cuantos amigos que me ayudaron con todo esto, y también escribí mucho. El escribir es la forma que encontré en la que mejor me puedo expresar. Para algunos es la pintura, para otros el deporte. Después de rezar sobre todo esto, llegué al último paso y le entregué a Cristo lo sucedido con mi hermana.

Si descubres que perdiste a un hermano debido al aborto provocado, debes dejar salir tus sentimientos. No los retengas en tu interior porque enloquecerías. Diles a tus padres lo que piensas para que sepan que estás enfrentándolo, y trata de no enojarte con ellos por destruir a alguien que pudo haber sido parte de tu vida. Tambien involúcrate con un grupo juvenil. Establecer una relación con Cristo es la mejor manera de dejar salir todo tu dolor.

Nota: Rebekah tiene 14 años de edad. Este testimonio se ha publicado con la autorización de su mamá, Georgette Forney, quien trabaja con la campaña Silent No More Awareness Campaign. Para obtener más información sobre esta campaña y leer el testimonio de Georgette, consulte www.silentnomoreawareness.org/articles/tellingothers.htm. Si desea leer otros testimonios de personas profundamente afectadas por el aborto, consulte: http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/testpost_index.html .


El tema del aborto

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