Dios nos regaló un ángel...
Por Xiomara X. Pagés

La fiesta de los quince es una bonita ocasión donde una hija se presenta a la sociedad. Aquella bebita bonita y pequeña se ha convertido en una señorita.

Años atrás, asistí a una gran fiesta de quince. Era la hija de unos amigos. Durante la celebración, no pude evitar pensar en mi hija Sandra y en la imposibilidad de celebrarle una fiesta así. No por razones económicas, sino por las condiciones de Sandra: Una niña profundamente retrasada mental y con muchas incapacidades físicas en un sillón de ruedas. Una niña con el Síndrome de RETT.

A los siete años de edad, comenzó a tener convulsiones epilépticas. Ha estado ingresada en el hospital en varias ocasiones. Ha sido sometida a varias operaciones. Padece de scoliosis en su espalda, tres curvaturas que deforman su figura. Sus pies han sido sometidos a aparatos y yesos. Ha tenido problemas de digestión. Ha tenido problemas en su dentadura.

Sandra funciona como un bebé. Come como un bebé, bebe como un bebé, se comporta como un bebé. Pero ahora es una jovencita y hay que asearla y atenderla. Cuidarla no es lo más fascinante de mi vida. A veces es muy difícil.

Sin embargo, con ella he aprendido a aceptar lo inaceptable, a tener paciencia, a sonreír a pesar del dolor. He aprendido a juzgar menos y a querer y aceptar más. He conocido lo pequeñito de la vida, pero que trae tantas alegrías y bendiciones. He sabido distinguir entre lo que es importante y lo que no es tan importante.

Sandra es todo amor y bendiciones. Su sonrisa es la sonrisa de un ángel. La blancura de su carita refleja su inmensa pureza. Ama sin condiciones, totalmente. Confía absolutamente en nuestro cuidado y amor. Tiene una belleza y un calor interno que no es de este mundo. Su sonrisa y su expresión me dan la fuerza que necesito para enfrentar esta vida tan incierta.

Cualquiera de ustedes que tiene una hija "normal" que está por cumplir sus quince años, posiblemente esté haciendo planes para esa gran fiesta. Yo he comenzado a hacer mis planes para otro tipo de fiesta. Una donde ustedes pueden compartir conmigo la alegría de tener a Sandra en mi vida. Que me apoyen a celebrar estos largos y difíciles años dando gracias a Dios por habérmela dejado tanto tiempo.

Yo cuido de ella, pero ella también cuida de mí. No siempre se puede tener un ángel en el hogar como lo tenemos nosotros. Su presencia es un constante recuerdo del amor de Dios por nosotros.

Fuente: Revista Militante (Miami, EE.UU.), 1995, publicación de los Cursillos de Cristiandad. La Sra. Pagés tiene un hermoso libro que publicó en 1996 y que se titula Mi cruz llena de Rosas. Cartas a Sandra, mi hija enferma (Miami: Ediciones Universal, 1996). El mensaje de libro ofrece una valiosísima ayuda e inspiración a todas aquellas personas con situaciones similares y, en realidad, a todos nosotros que necesitamos ejemplos como éstos para descubrir el verdadero sentido de la vida. Para obtener el libro, diríjase a: Xiomara J. Pagés, P.O. Box 83-1687, Miami, Florida 33283-1687, U.S.A.


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