A continuación publicamos la traducción al español de la declaración que emitió la Sociedad Cardenal Newman, respecto del grave problema de las actividades favorables a políticos proaborto que se realizan sobre todo en algunas instituciones católicas de estudios superiores en EEUU. La Sociedad Cardenal Newman se ocupa precisamente de que se mantenga y promueva la fidelidad al Magisterio de la Iglesia en las universidades católicas de ese país. La declaración, como se constata al final de la misma, ha sido firmada por importantes personalidades de la Iglesia Católica en EEUU, incluyendo el Padre Thomas J. Euteneuer, Presidente de HLI.
Declaración de principios respecto de las instituciones católicas, la santidad de vida y la actividad política
Con respeto y preocupación por nuestros hermanos católicos, tanto laicos como miembros del orden sagrado, y en nombre de las organizaciones católicas que representamos, nosotros, los abajo firmantes, urgimos a los que son responsables de escuelas, universidades, hospitales, organizaciones caritativas, medios de comunicación y otras instituciones católicas, a que se abstengan de toda actividad que proporcione un foro público que sirva de apoyo a líderes políticos o candidatos, que a su vez apoyan o promueven posturas sobre graves asuntos morales que son manifiestamente contrarias a la doctrina católica, especialmente en todo aquello que tenga que ver con la reverencia que la Iglesia muestra hacia la santidad de toda vida humana desde su concepción hasta su muerte natural. Esa abstención debe ejercerse, incluso, respecto de aquellas actividades, cuyo carácter es meramente neutral hacia dichas figuras políticas.
Por medio de esta actividad compartida, queremos afirmar lo que ya han enseñado los obispos de EEUU. En noviembre del 2007, los obispos señalaron que, en la política, “no todos los temas son iguales”: “La destrucción intencional y directa de toda vida humana inocente desde el momento de la concepción hasta la muerte natural es siempre un mal y no es simplemente un tema entre muchos. Siempre debemos oponernos a dicha destrucción” [1].
Nos preocupan los informes acerca de ciertas instituciones católicas, que han servido de anfitriones y que aún han participado en eventos en los cuales las figuras prominentes han sido esta clase líderes o candidatos políticos. En particular, algunas universidades católicas han servido de anfitrión o han patrocinado concentraciones políticas, discursos electorales y debates, en los cuales se han presentado candidatos que apoyan el financiamiento público del aborto y de la investigación de células madres embrionarias; así como leyes para que el aborto siga siendo legal o que amenazan la vida humana inocentes de otras maneras.
Los católicos han sido llamados a participar plenamente en la vida política. “Al cumplir con sus deberes cívicos, ‘guiados por una conciencia cristiana’, de conformidad con sus valores, los fieles laicos ejercen la tarea a ellos encomendada de infundir el orden temporal con los valores cristianos, al mismo tiempo que respetan la naturaleza y la debida autonomía de ese orden, y cooperan con otros ciudadanos según su particular competencia y responsabilidad [2]”. También las instituciones católicas comparten la vocación del laicado de transformar el mundo en “fidelidad al mensaje cristiano tal y como éste nos ha sido transmitido por la Iglesia Católica” [3]. La especial misión de las instituciones católicas –como católicas—es asegurar, de modo institucional, una presencia cristiana en la sociedad al servicio a la humanidad y a la Iglesia Católica. Las instituciones católicas promueven la paz, la justicia, la caridad, los derechos individuales y el bien común de conformidad con la doctrina moral y social católicas.
Sin embargo, con mucha frecuencia, algunas instituciones católicas llevan a cabo actividades equivocadas en la esfera pública y en la política, que comprometen e incluso socavan su misión católica. Las instituciones católicas deben relacionarse con la cultura desde una perspectiva de fidelidad a dicha misión, y no desde una postura de neutralidad. La actividad política no exige el partidismo ni el apoyo de candidatos particulares. Pero tampoco exige la secularización, por medio de la cual las instituciones católicas aceptan el relativismo moral y simplemente reflejan la cultura secular.
Hacemos un llamado a las instituciones católicas a que se nos unan en la búsqueda de oportunidades –según la naturaleza y misión de cada institución—para involucrarse en el diálogo político y público por medio de la proclamación de la doctrina católica, especialmente acerca de los temas que se relacionan con la vida humana y el matrimonio.
Los obispos de EEUU han declarado: “La Iglesia está involucrada en el proceso político, pero no debe permitir que la utilicen. Le damos la bienvenida al diálogo con los líderes y los candidatos políticos, queremos dialogar con los funcionarios públicos y persuadirlos. Los eventos para simplemente tomar fotos no pueden sustituir el diálogo serio” [4]. Sin embargo, este tipo de actividades es lo que más abunda en las instituciones católicas. En vez de enfrentar, por medio del diálogo, a los líderes y candidatos políticos con las grandes cuestiones morales del momento presente, estas preocupaciones son dadas de lado en la búsqueda de la atención y el prestigio.
Hacemos un llamado a las instituciones católicas a negarse a rendirle honor o a proporcionarle un foro público a ningún líder político o candidato que actúe “en contra de nuestros principios fundamentales” [5]. Ello incluye a cualquier político que socave una “cultura de la vida” al apoyar leyes que permiten o apoyan el aborto, el suicido asistido, la investigación con embriones o cualquier otra amenaza a la vida humana inocente. También incluye a los políticos que pongan en peligro la institución del matrimonio.
Entre los ejemplos de este tipo de actividades que deben evitarse están la entrega de premios, los títulos honoríficos, los asientos de honor en eventos públicos, los discursos en las graduaciones o clausuras del año académico, las conferencias, los debates, las concentraciones políticas o las actividades para recaudar fondos.
Reafirmamos lo que ya han enseñado los obispos acerca de las obligaciones de las instituciones católicas. El Arzobispo José Gómez, de San Antonio, se opuso a que un político proaborto pronunciara un discurso durante su campaña política en una universidad católica. Al respecto, señaló lo siguiente: “Las instituciones católicas tienen la obligación de enseñar y promover los valores católicos en todas las circunstancias”. Esta obligación es “especialmente importante” cuando a las instituciones católicas se les confía “el proporcionar liderazgo y claridad al discurso político, a menudo complicado y conflictivo” [6]. Mons. Robert McManus, Obispo de Worcester, Estado de Massachussets, ha enseñado que “ser una institución católica significa que esa institución realice su misión y su ministerio, según la enseñanza de la Iglesia Católica, especialmente en materia de fe y moral” [7]. Varios obispos se han opuesto a la realización de eventos católicos en los cuales las figuras prominentes eran políticos proaborto. Entre esos obispos han estado el Cardenal Sean O’Malley, de Boston, quien ejerció un boicot contra un evento para recaudar fondos [8]; y el Cardenal William Keeler, de Baltimore, quien se negó a participar en una ceremonia de clausura del año académico de una universidad.
El rendir honores o el proporcionar foros públicos les permite a esas personas utilizar a las instituciones católicas, para promover sus propios objetivos políticos y agendas públicas. Para algunos, ello puede implicar el apoyo católico a estos objetivos, o por lo menos el que disminuya la preocupación acerca de la amenaza que dichos objetivos constituyen para la vida humana inocente. Por medio de ese tipo de actividades, se les están facilitando los recursos e instalaciones de instituciones católicas a aquellos que niegan nuestros principios morales fundamentales.
Las instituciones católicas y sus autoridades y benefactores tienen la obligación moral de representar las más elevadas metas de la ciudadanía católica. Es esencial que cumplan con esa obligación, independientemente de cualquier ganancia o pérdida política o económica.
Apoyos institucionales
Ave Maria Radio
Al Kresta, President & CEO (also Host, “Kresta in the Afternoon”)
The Cardinal
Newman Society
Patrick J. Reilly, President
Catholic
Education Foundation
Rev. Peter M.J. Stravinskas, Ph.D., S.T.D., Executive Director (also Publisher,
Newman House Press; Publisher & Editor, The Catholic Response)
Catholic Family
& Human Rights Institute (C-FAM)
Austin Ruse, President
Catholic League
for Religious & Civil Rights
William A. Donohue, Ph.D., President
Catholic Medical
Association
Kathleen M. Raviele, M.D., F.A.C.O.G., Board President
Catholics United
for the Faith
Mike Sullivan, President
Confraternity of
Catholic Clergy
Rev. John Trigilio, Jr., Ph.D., Th.D., President
Fellowship of
Curtis A. Martin, President
Fidelis
Brian Burch, President
Human Life
International
Rev. Thomas Euteneuer, President
Morley Publishing
Group, Inc.
Deal W. Hudson, Ph.D., President (also Director, InsideCatholic.com)
National
Association of Private Catholic & Independent Schools (NAPCIS)
Eileen Cubanski, Executive Director
Rachel’s Vineyard
Ministries
Theresa Burke, Ph.D., L.P.C., N.C.P., and
Kevin Burke, M.S.S./L.S.W., Co-Founders
Mary Kay Clark, Ph.D., President
Society of
Catholic Social Scientists
Stephen M. Krason, Ph.D., President
Richard Thompson, Esq., President & Chief Counsel
Women for Faith
& Family
Helen
Notas:
[1]
[2] Congregation
for the Doctrine of the Faith, Doctrinal Note on Some Questions Regarding the
Participation of Catholics in Political Life (
[3] Pope John
Paul II, Ex corde Ecclesiae: The Apostolic Constitution on Catholic Universities
(
[4]
[5]
[6]
Most Rev. Jose Gomez, Archdiocese of San Antonio, “Statement Concerning the
Appearance of Senator Hillary Clinton at St. Mary’s University” (
[7]
Most Rev. Robert McManus, Diocese of
[8]
“O’Malley Won’t Attend Charities’ Dinner,” The
[9]
“Keeler to Boycott Loyola Graduation,” The
