Embarazos adolescentes y píldora
En las últimas semanas, hemos asistido a un intenso y, a
veces, complejo debate acerca de la resolución gubernamental de entregar el
anticonceptivo de emergencia a partir de los 14 años, sin el consentimiento de
los padres.
Las cifras presentadas por la presidenta Bachelet, y que dieron
pie a la justificación de la medida, son dramáticas: “38 mil niños nacen cada
año de madres adolescentes, un 13,4 % tienen menos de 14 años”. Las relaciones
sexuales se inician, en promedio, entre los 15 y 17 años.
Lo primero que debe aclararse es que estas cifras
corresponden al año 1998 ya que, en la actualidad, los embarazos adolescentes
han ido disminuyendo. El último dato oficial disponible indica que llegan a
34.000 el año 2003 y de ellos, 2,9% son de madres menores de 15 años. Aunque las
cifras muestran una tendencia a la baja, sin duda el embarazo adolescente es un
problema al que hay que dar solución. Pero, ¿cuál?
Basta mirar la experiencia internacional para ver que las
políticas de promoción de preservativos, anticonceptivos y anticoncepción de
emergencia, no han logrado disminuir los embarazos adolescentes.
Después de más de 15 años aplicando estas políticas en Gran
Bretaña, el año 2002 habían 40 mil menores de 18 años embarazadas, uno de cada
10 guaguas nace de madre adolescente, los abortos entre las adolescentes han
aumentado de 36% a 39% en la última década y las enfermedades de transmisión
sexual han crecido 62% en sólo cuatro años.
De 1992 al 2000, el número de
jóvenes menores de 16 años que acudieron a solicitar anticonceptivos aumentó en
un 143.5%. Durante ese mismo período, el número de recetas para la "píldora de
emergencia" a este mismo grupo, aumentó en un 48.8% y en un 321.5% para las
adolescentes de 16 a 19 años de edad.
En el caso español, los datos no son muy diferentes. Según
un estudio de la OMS y el Ministerio de Sanidad, el número de embarazos
adolescentes entre 15 y 17 años se ha duplicado en los últimos 10 años y 50% de
ellos aborta. En grandes ciudades como Barcelona, el número de embarazos se ha
triplicado y la cifra de abortos llega a 75%. Estas cifras han llevado al
ministerio a realizar una campaña llamada “Hablar es otra forma de prevenir los
embarazos no deseados”, que busca implicar a los padres en la educación sexual
de sus hijos para reducir los embarazos no deseados.
Los jóvenes de hoy son los más informados y tienen a su
alcance todo tipo de métodos para evitar embarazos y abortos. Sin embargo, las
campañas que fomentan la anticoncepción y la píldora del día de después, no
consiguen alcanzar sus objetivos, esto es, acabar con el constante aumento de
embarazos no deseados, abortos y enfermedades de transmisión sexual.
No es
de extrañar entonces, que en nuestro país esté ocurriendo lo mismo. Las cifras
van en aumento y seguirán aún más si no se enfoca el tema desde el punto de
vista de la familia y la educación.
Que los mayores de 14 años tengan capacidad de decisión, no
significa que deban hacerlo. Es así como pueden hacer pesas, pero no les
conviene para su desarrollo, o pueden fumar y consumir alcohol, pero no deben
hacerlo porque daña su salud. Es deber de la familia educar a los jóvenes en
este sentido y es deber de los colegios y del Estado asegurar que eso sea
posible.
Nota: Este artículo
fue tomado del servicio de noticias de Chile Unido, septiembre 22, 2006 en http://www.chileunido.cl/opina/chile50.htm.