¿Alguna vez se ha preguntado por qué las parejas cristianas usan anticonceptivos?
"Acabamos de casarnos y no estamos listos para tener hijos."
"Queremos que los niños que ya tenemos puedan disfrutar durante unos años de una vida confortable."
"Simplemente no podemos costearnos otro hijo."
"Me volvería loca si tuviera más hijos."
¿Ha oído Ud. esto anteriormente o esta de acuerdo con algunas de estas razones? Cuando hablo con la gente y les digo que debemos confiar en Dios con respecto al número de hijos que debemos tener, me suelen dar estas excusas y otras parecidas. Son las mismas excusas que he escuchado frente a las puertas de las abortuarios.
Lo tremendo es que las excusas que dan las mujeres para abortar a sus hijos son en su mayoría las mismas razones que dan para no tenerlos y usar anticonceptivos. Obedecen a la misma mentalidad: el control de la natalidad es básicamente un control anti-niños. No hablo solamente de los abortivos como la píldora y el DIU o T de cobre, sino de cualquier droga o artefacto que impida tener hijos. Cuando usamos anticonceptivos estamos diciendo: "No, yo no quiero tener hijos."
No hay que sorprenderse, por tanto, que las iglesias no puedan detener la matanza de niños en el mundo. ¿Cómo esperamos impedir esta matanza, si no luchamos contra el rechazo de los niños en nuestra propia casa, si continuamos con una mentalidad anti-niño? Mi opinión sobre los cristianos que utilizan anticonceptivos es muy clara. Mi esposa y yo caímos en la misma trampa al principio de nuestro matrimonio, nos dijeron nuestros amigos y guías espirituales que era la decisión más "sabia". Francamente, ahora reconocemos que hubiéramos preferido tener una hija o hijo antes que ese tipo de "sabiduría".
Actualmente los cristianismo solemos hablar mucho de la importancia de la fe, de confiar en Dios, de que El suple nuestras necesidades, etc... entonces, ¿por qué no podemos simplemente confiar en Dios con respecto a cuántos hijos tener?
Cuando utilizamos anticonceptivos estamos en contra de nuestra propia herencia, incluso quizás estamos impidiendo que nazcan generaciones completas de seres humanos. Pongamos unos ejemplos: el hijo décimo tercero de la Sra. Wesley, Charles, escribió cientos de famosos himnos; el séptimo hijo de la Sra. Whitefield, George, fue el más famoso predicador del Gran Renacimiento en América ("Great Awakening"); el quinto hijo de la Sra. Washington (tuvo diez), fue nuestro querido primer presidente.
Si la Sra. Washington hubiera sido miembro de alguna de nuestras iglesias de hoy, después del nacimiento de su tercero o cuarto hijo, la mitad de las mujeres en la iglesia le hubieran dicho que se comprara un diafragma o que se esterilizara. ¡Qué pérdida tan trágica hubiera sido ésta para todos nosotros!
La terrible realidad es que en EE.UU. la mayor parte de nuestras iglesias hoy en día tienen mentalidad anti-niños. Consideramos a los niños como una carga, un estorbo, una interrupción de nuestras vidas que nos consume dinero, fuerzas y mucho más.
Realmente, muchos cristianos no tendrían porque indignarse de la matanza de niños por el aborto, cuando interiormente simpatizan con alguna de las razones por las cuales las mujeres se hacen abortos.
Entonces, ¿qué hacer? Si alguna lectora de esté artículo esta utilizando la píldora o el DIU, que lo deje de hacer inmediatamente, son abortivos. Si conoce a alguien que los usa, sea un verdadero amigo y dígale la verdad. Pero aún más, si Ud. está usando algún tipo de anticonceptivo, deje de hacerlo. Deje en las manos de Dios el número de niños deba tener.
"¡Pero tendré diez hijos entonces!", estará pensando. Con todos mis respetos, Ud. no sabe el cuántos hijos tendrá. Raquel tuvo dos, Sara y Rebeca tuvieron sólo uno; la verdad es que Ud. simplemente no sabe cuántos hijos tendrá.
Si ha sido esterilizada, busque la manera de restaurar su fertilidad. Recientemente conocí a un Pastor en el Estado de Oregón, que vendió su colección de tarjetas de "baseball" para pagar la cirugía de su esposa esterilizada, y así poder tener hijos. Estaba contento pues esperaba un hijo y no le importaba haber perdido su colección.
Un último pensamiento; piense en los orígenes del movimiento de control de la natalidad y del aborto: Margaret Sanger y Paternidad Planificada. Margaret Sanger estaba empeñada en que los cristianos y el resto de la gente utilizaran anticonceptivos. Ella odiaba a Dios y a las familias cristianas numerosas.
Para finalizar, les citaré uno de los salmos menos populares de nuestros días, el salmo 127 (3-5): "El Señor como herencia te dará hijos, como salario, el fruto de tu vientre: los hijos de la juventud son como las saetas en mano de un guerrero; dichoso el hombre que llena con ellas su aljaba: no quedará derrotado cuando litigue con su adversario en la plaza." Estos versos proclaman cómo debemos considerar a los niños: son nuestra herencia, nuestra recompensa.
Que Dios nos dé el deseo de recibir a esos preciosos frutos del vientre materno, y restaure en nosotros el respeto y el amor hacia ellos.
Nota: El Reverendo Randall Terry es Pastor Evangélico y director de Operación Rescate en EE.UU. Es casado, tiene cuatro hijos, y ha sido encarcelado incontables veces por tratar de impedir los abortos. Este artículo fue publicado originalmente en la Revista The Advocate, mayo de 1991.
Véase también:
Estadísticas de abortos provocados por los anticonceptivos y
Una guía para parejas comprometidas y recién casadas.

