Después de haber recibido varias llamadas de parejas que buscaban información referente a revertir esterilizaciones, yo he aprendido más sobre el dolor que estaban experimentando. Nosotros tenemos un gran regalo de Dios en el perdón que Él nos ofrece a través del sacramento de la Confesión.
Cuando mi esposo y yo nos dimos cuenta del error de la contracepción y de la esterilización, nosotros deseábamos ir a Nuestro Señor y expresarle el dolor por lo que habíamos hecho. Estamos muy agradecidos al Señor por haber abierto nuestros ojos a la verdad y tan contentos de poder recibir el gran regalo de su amor que sana las heridas y de su perdón en ese Sacramento.
Muchas parejas como nosotros desean revertir la esterilización y abrirse a una nueva vida. La Iglesia no exige tal paso, pero como dijo un hombre ilustrado: "Si uno rompe una ventana, no basta con sólo decir que uno lo siente, sino que se debe reparar el daño". Yo quisiera animar a las parejas a que busquen el perdón de Dios en el Sacramento de la Confesión y que también disciernan a través de la oración su voluntad en lo referente a revertir la esterilización.
Nota: Por razones de privacidad hemos omitido el nombre del autora.
Las dolorosas consecuencias de la contracepción artificial y la esterilización
Rick y Peggy
En 1971, mi esposo y yo nos casamos. Estaba convencida de que no era malo utilizar un método de control natal, porque nadie me dijo nada en contra de ello durante mis años de bachillerato. Tampoco escuché jamás una homilía que abordara este asunto, por lo tanto hice una cita con el médico de mi familia.
Usamos anticonceptivos durante los siguientes tres años. Nuestra vida se volvió muy egoísta y totalmente centrada en nosotros mismos, porque nos sentíamos muy vacíos y solitarios. Pensábamos: "debe de haber algo más en la vida que esto". Anhelábamos intensamente tener un bebé y creíamos que ese era el momento apropiado.
¡Un año después de dejar de tomar la píldora, yo seguía sin poder quedar embarazada! ¿Qué era lo que andaba mal? Yo estaba teniendo problemas físicos por haber tomado la píldora continuamente durante siete años. El médico me dijo que la única manera para resolver este problema era someterme a una dilación y curetaje, procedimiento terapéutico para limpiar la matriz y desechar las células enfermas.
Pronto quedé embarazada y el 9 de julio de 1976 nos nació una bebita que pensábamos era saludable. Estábamos tan felices y ella era tan hermosa; ¿cómo ibamos a imaginar que Traci Rae tenía una discapacidad mental? A lo largo de los años, ella llegaría a necesitar terapias y programas especiales para ayudarla en todos sus problemas.
Inesperadamente quedé embarazada de nuevo y dí a luz a nuestra segunda hija, Trish Kathleen, el 25 de mayo de 1978. Estábamos muy felices, pero preocupados por Traci y es que no teníamos idea de cual era su mal y ella apenas estaba en proceso de que se le diagnosticara.
Nos sentíamos tan abrumados que decidimos no tener más hijos. Rick se hizo la vasectomía. De nuevo no sentíamos que estábamos haciendo algo malo--todo el mundo se estaba esterilizando y además nosotros teníamos tantos problemas.
Nuestras dificultades siguieron empeorando. Yo clamé a Dios en mi desesperación y Él me respondió. De pronto supimos de una pequeña aldea en Yugoslavia, llamada Medjugorje, donde la Santísima Virgen María se había estado apareciendo a unos niños desde 1981. Nos unimos a una peregrinación y llegamos a Medjugorje el 19 de octubre de 1988. Regresamos a casa con mucha paz y mucho gozo, porque los problemas de Traci habían comenzado a disminuir ¡Traci tenía 12 años y finalmente podía vivir una vida más normal y saludable! No sabíamos cómo darle gracias a Dios.
Dios continuó sanando a nuestra familia y nos mostró los muchos caminos equivocados que habíamos tomado. Una amiga con la que viajamos a Medjugorje compartió conmigo todos los daños que causan los anticonceptivos y la esterilización. También su esposo se había esterilizado y tenían programado revertir su esterilización. Hasta ese momento nunca supimos el mal que habíamos hecho usando anticonceptivos y acudiendo a la esterilización. Nuestro matrimonio había sufrido y ahora sabíamos por qué. Rick y yo comenzamos a crecer espiritualmente y fuimos a un consejero matrimonial para restaurar las heridas de nuestro matrimonio. Nuestra relación creció y nuestra comunicación se profundizó.
Oramos juntos y sentimos que debíamos revertir la vasectomía. Aún cuando habíamos confesado estos pecados y Dios nos había perdonado, queríamos rectificar nuestro error y estar abiertos a la vida si Dios quería darnos más hijos.
El 5 de julio de 1991, a Rick le revirtieron la vasectomía. Habían pasado más de 12 años desde que se la hizo y la cirugía fue todo un éxito. Yo regresé a Medjugorje en abril de 1995 y antes de iniciar mi viaje recibimos la noticia más maravillosa: ¡estaba embarazada de nuevo! Cuando volví a casa, el ultrasonido nos mostró a nuestro bebé, cuyo corazón latía a las 7 1/2 semanas. Nuestros ojos se llenaron de lágrimas. ¡Dios nos había bendecido una vez más!
El 22 de diciembre de 1996, Rick (de 48 años) y yo (de 43) celebramos nuestro 25 aniversario de bodas con nuestras tres hermosas hijas: Traci (de 20 años), Trish (de 18) y María Faustina (de 10 meses), ¡que nació el 7 de diciembre de 1995! No hay palabras que puedan expresar nuestra alegría y nuestra gratitud a Dios. Y le hemos prometido a Nuestro Señor que, en acción de gracias por todo lo que El ha hecho por nosotros, compartiríamos nuestra historia a fin de ayudar a otros matrimonios.
Karen y John
Karen y John tenían tres hijos. Después del nacimiento de cada niño los médicos le recomendaron a ella que no tuviera más hijos, sobre todo después de que nació el último, porque casi murió. Karen es diabética y durante sus embarazos, su diabetes se salía de control y sufría toxemia. Ella y su esposo tenían tanto miedo de tener relaciones, que buscaron orientación. Tristemente, el consejo que recibieron fue que John se hiciera la vasectomía.
En 1987, John se sometió a la cirugía. Ellos nunca se sintieron conformes con su decisión porque sabían que el propósito fundamental del matrimonio era estar abiertos a la vida. Y se percataron de que este hermoso don les había sido arrebatado por una decisión equivocada. Karen y John pusieron su confianza en Dios y decidieron revertir este terrible error.
En septiembre de 1991, John hizo que su vasectomía fuera revertida y al mes siguiente, Karen concibió un hijo. Ambos sintieron que Dios les estaba diciendo que habían hecho lo correcto. Karen no tuvo ninguna complicación durante el embarazo. La diabetes estuvo bajo control y el bebé permaneció en su seno hasta la 37va semana de gestación. El 29 de junio de 1992 nació Hannah. Fue una bebé muy saludable, al grado que fue la primera de sus hijos que pudieron llevarse a casa del hospital unos cuantos días después del alumbramiento. Esto fue una gran bendición, ya que sus otros tres hijos pasaron varias semanas en la unidad de terapia intensiva después de nacer.
El 30 de noviembre de 1994, Karen sufrió un aborto espontáneo que significó una gran pérdida y una prueba a su fe. ¡Pero debido a su fidelidad, Nuestro Señor los bendijo el 5 de julio de 1996 con dos saludables bebés! Karen dio a luz gemelos, a quienes bautizaron con los nombres Matthew y Jacob y cuyo peso fue de más de cinco libras cada uno.
Dennis y Deb
En 1980, Dennis se hizo la vasectomía y un año después, su esposa Deb se arrepintió de su decisión y quiso que fuera revertida. Pero como el costo de la cirugía era demasiado alto y el porcentaje de éxito no era esperanzador, ambos se desalentaron.
Después de escuchar nuestra propia historia, Deb tuvo más esperanzas. Ella era la nana de Hannah (historia anterior), que fue concebida después de revertir una vasectomía. Su deseo era cada vez más fuerte, pero su marido no estaba dispuesto a someterse a este procedimiento. Deb participó en una peregrinación a Medjugorje y estuvo orando por esta intención. Su compañera de cuarto estaba batallando con el mismo conflicto, porque también su esposo se había esterilizado. Sus vidas eran muy similares en muchos sentidos. Un sacerdote de Medjugorje le dijo a Deb que si surgía alguna vez la oportunidad, su esposo y ella debían hacer algo para que la vasectomía fuera revertida.
El costo de la cirugía era uno de los principales motivos que les impedían revertir la esterilización. Deb estuvo rezando para conseguir el dinero y finalmente recibieron más de la cantidad que necesitaban para la operación. A pesar de todo, aún después de recibir el dinero Dennis seguía sin querer someterse al procedimiento.
Deb siguió orando y mandó celebrar una novena de misas por la curación de su matrimonio. Ambos asistieron además a una misa de sanación y ahí oraron por ellos con esta intención. El 8 de octubre de 1996, el séptimo día de la novena de misas, Deb estaba rezando en la capilla ante el Santísimo Sacramento. Abrió un pequeño libro de meditaciones bíblicas diarias titulado Un solo Pan, un solo Cuerpo, publicado por Presentation Ministries. Un pensamiento final decía: "Nueve años después de su vasectomía, Ralph se arrepintió, se unió a una pequeña comunidad cristiana e hizo que su vasectomía fuera revertida". En ese momento, Deb clamó al Señor: " ¿Qué quieres que yo haga?" Se fue a casa, habló con Dennis y le explicó lo que le había ocurrido en la capilla. Deb sentía que Dios realmente les estaba hablando. Dennis accedió a llamar al hospital para solicitar información.
A finales de enero de 1997, Dennis se sometió a la cirugía para revertir su vasectomía. Dennis y Deb están ambos muy felices y emocionados. En octubre de 1997, Deb quedó embarazada de su cuarto hijo. Ambos pidieron oraciones para que el embarazo fuera normal y el nacimiento sin problemas. Su bebé nació en junio de 1998.
Nota: Estos testimonios fueron publicados en el periódico La Voz Católica, octubre del 2001, como parte de un anuncio pagado por el Florida Center for Peace. El artículo original en inglés fue publicado por la organización One More Soul (www.OMSoul.com) y se reproduce aquí con su autorización
