Después de haber luchado contra el aborto durante 30 años, creía haberlo visto todo, pero no es así. He aquí una novedad: existe una industria de alta tecnología y bien coordinada cuyo propósito particular es la obtención y la venta de órganos fetales de buena calidad destinados a la investigación.
Los abortos por nacimiento parcial son tan horribles que la mayoría de nosotros se pregunta cómo es posible que se defiendan esos procedimientos. La respuesta es que los pro abortistas y la industria del aborto no querían ceder ni un centímetro por temor a que todo su edificio de barro se viniera abajo. Creo que su resistencia a la prohibición de este horripilante procedimiento se debía a su temor al efecto de dominó. Si impedíamos este tipo de aborto, entonces impediríamos también el próximo y luego el próximo, etc., y por eso los pro abortistas no querían que comenzáramos prohibiendo el aborto por nacimiento parcial.
Pero ahora tenemos la evidencia de otra razón por la cual los pro abortistas querían que la práctica de este tipo de aborto tardío continuara. La razón es que este es el método de aborto que les proporciona cadáveres intactos de bebés, de los cuales extraer órganos para la investigación.
El otro método de aborto tardío, el de dilatación y evacuación (D y E), consiste en penetrar el útero y desmembrar vivo al bebé. Ello logra proporcionar pedazos macerados de órganos que normalmente no son aptos para la investigación fetal, los transplantes, etc. Esa puede ser la razón principal por la cual defienden con vehemencia la práctica del aborto por nacimiento parcial.
La noticia la dio a conocer recientemente la organización pro vida Life Dynamics, dirigida por Mark Crutcher. Una mujer contactó con él y le contó el asunto, que fue verificado por el Sr. Crutcher. El nombre de la mujer no puede ser revelado, ya que ella todavía trabaja en aquello que ha dado a conocer. Su testimonio se encuentra dramáticamente grabado en un vídeo que Life Dynamics acaba de producir. En él, esta mujer, bajo el pseudónimo de Kelly, nos cuenta su historia. El sonido de su voz ha sido alterado electrónicamente y su espalda es la única parte de su cuerpo que la cámara ha enfocado para proteger su identidad.
Kelly no trabaja para las clínicas de abortos sino que fue empleada como parte de un equipo de personas que debían ir a las clínicas donde se practican abortos tardíos para "obtener tejido fetal de alta calidad para venderlo". Continúe leyendo la descripción que Kelly hace de su macabra profesión:
"Hicimos un contrato con una clínica de abortos que nos permitió visitarla durante ciertos días. Cada día obteníamos una lista de los tejidos que investigadores, compañías farmacéuticas y universidades estaban buscando. Luego examinábamos los expedientes de las pacientes y eliminábamos las que no nos servían. No usábamos los especímenes que tenían enfermedades transmitidas sexualmente o anormalidades fetales. Sólo queríamos los especímenes más perfectos que podíamos proporcionarles a los investigadores. ¿Qué edad tenían estos bebés? Las víctimas tenían hasta 30 semanas de gestación, a veces incluso más. Estábamos buscando ojos, hígados, cerebros, tejidos linfáticos, sangre cardíaca, sangre del cordón umbilical, sangre del hígado y aún sangre de los miembros.
Sólo alrededor del 2% de los bebés víctimas de los abortos tardíos tienen anormalidades. El resto eran muy saludables. El 95% de las veces, la paciente estaba ahí sólo para quitarse al bebé de encima. ¿Cuántos abortos tardíos --los practicados después de las 30 semanas-- veía Usted? Probablemente 30 ó 40 bebés por semana.
Kelly declaró: Vendíamos el tejido a los contratistas privados que a su vez los vendían a otras investigadores y universidades. Todas las semanas había una gran demanda para comprar estos tejidos fetales. Eran enviados por UPS, FedEx, por avión y a veces por medio de mensajeros especiales. Algunas veces llevábamos el espécimen en una caja al aereopuerto y la enviábamos como carga regular, para ser recogida en su destino. ¿Y esas compañías de envío sabían que estaban transportando restos de bebés? No. Lo único que sabían era que se trataba sólo de células humanas. Sin embargo, podía tratarse de un feto completamente intacto. También podía ser un grupo de ojos, o 30 ó 40 hígados, lo que salía ese día.
¿Y los tejidos sobrantes? Normalmente, los echábamos en el recipiente de basura junto con la placenta y el material sanguíneo sobrante. Si era muy grande para descargarlo por el inodoro, tenían un congelador especial y cuando se acumulaban 60 ó 70 fetos en una caja, la recogían para incinerarlos.
Y luego surgió la pregunta evidente. Kelly todavía trabaja en esa compañía, de modo que, ¿por qué vino a un grupo pro vida a contarnos su historia? Un día, mientras estaba trabajando, nos trajeron un par de mellizos de 24 semanas de gestación en un recipiente. Ambos estaban vivos. El médico regresó y dijo: "Les tengo unos buenos especímenes, son mellizos." Yo lo miré y le dije: "Aquí algo anda mal. Se están moviendo. No quiero saber nada de esto. Esto no está en mi contrato." Le dije que no participaría en darles muerte. De modo que tomó una botella de agua esterilizada y la vertió en el recipiente hasta que el líquido subió hasta las bocas y las narices de los fetos, dejándolos que se ahogaran. Salí de la habitación porque no quería ver aquello." Sin embargo, Kelly regresó y los disecó una vez que estaban muertos. Nos dijo: "Entonces decidí que eso estaba mal. No quise estar allí mientras sucedía". Pero ocurrió una y otra vez. "A las 16 semanas y a veces hasta las 30 semanas, y nos devolvían bebés que habían nacido vivos. Entonces el médico les partía el cuello o los golpeaba con unas tenazas hasta que morían."
"Alguna vez el abortero modificó los procedimientos para proporcionarle a usted los especímenes que usted necesitaba?" "Sí, antes de llevar a cabo los procedimientos querían ver la lista de lo que nosotros queríamos obtener. El abortero nos obtenía los especímenes más completos que podía. Nos los entregaban completamente intactos. A veces el feto parecía estar muerto, pero cuando abríamos la cavidad pectoral, el corazón todavía estaba latiendo." Le preguntamos si los aborteros modificaban deliberadamente el procedimiento del aborto para obtener un espécimen intacto, aún si ello implicaba extraer a un bebé vivo. Su respuesta fue: "Sí, ello se debía a que de esa manera podíamos vender mejores tejidos, y así la compañía ganaba más dinero. Al final del año, le daban más dinero a la clínica porque habíamos obtenido buenos especímenes."
El procedimiento del aborto por nacimiento parcial consiste en colocar una laminaria en el cérvix para provocar su dilatación. A las 24 horas se coloca otra laminaria. Ello causa que el cérvix se dilate aún más, de manera que para el tercer día puedan extraer al bebé. Durante el procedimiento de la dilatación enviaban a la mujer a un hotel cercano. A veces la laminaria se caía y a la mujer le venían las contracciones y daba a luz a un bebé. ¿Y entonces? "Llamaban a la enfermera, para que avisara al médico y éste iba a la habitación del hotel y recogía a la mujer y al feto. Ese era el momento en que nos llamaban y nos decían: ‘Bien, ya tenemos un espécimen'. Ibamos a la clínica y el espécimen [el bebé] estaba en un cubo, a veces vivo. Cuando abríamos la cavidad pectoral el corazón todavía estaba latiendo; los sacaban vivos. Cómo los mataban, nadie lo sabe. Yo opino que los dejaban en el cubo abandonándolos en un rincón hasta que murieran lentamente." ¿Y ello ocurrió debido a que el abortero vio que usted reaccionaba con tanta preocupación cuando usted le vio matarlos en su presencia? "Así es. Y él no quería repetir esas escenas, pero seguían ocurriendo de todas maneras, y así fue como decidí llamarlos a ustedes [Life Dynamics]."
Finalmente, Kelly nos contó como a veces las mujeres, en mitad de un procedimiento de dilatación, cambiaban de idea y decían que ya no querían abortar. "En esos casos les decían que ya era muy tarde y todo el personal se reunía en torno a la mujer para ejercer presión sobre ella para que se dejara practicar el aborto. Al segundo día, las anestesiaban para adormecerlas y que así no lograran pensar por ellas mismas. De este modo las coaccionaban para que continuaran con el procedimiento."
Kelly también se dio cuenta de que muchas de las empleadas de las clínicas eran lesbianas. Cuando la madre estaba inconsciente, estas mujeres compartían entre ellas acerca de los genitales de ésta y utilizaban para ello comentarios degradantes y a veces anotaban su número telefónico, después de obtenerlo del expediente. Luego, semanas después, la llamaban y le pedían una cita. No era infrecuente que las mujeres u hombres de las clínicas invitaran a salir a estas mujeres que venían a practicarse un aborto.
Ahora conocemos otra de las razones principales por la cual la industria del aborto está luchando con tanta intensidad para impedir que se prohiba el aborto por nacimiento parcial. No se trata solamente de no ceder nada en la lucha por mantener el aborto a petición y por cualquier razón. Se trata también del negocio tan lucrativo que representa la venta de órganos fetales, el cual es parte del negocio del aborto. Estas madres pagan grandes cantidades de dinero para que les practiquen abortos tardíos y los aborteros a su vez reciben mucho dinero a cambio de estos órganos intactos. Cuanto más grande sea el espécimen, mejor; cuanta más edad tenga, mejor; cuanta más vida tenga, mejor.
El diálogo que acabamos de transcribir se encuentra en un vídeo que fue producido por Life Dynamics. Si alguno de nuestros lectores quisiera una copia gratis de esta entrevista, siéntase libre de ponerse en contacto con nosotros y le enviaremos una copia. Solicite su pedido a: Life Issues Institute, 1721 W. Galbraith Rd, Cincinnati, OH 45239, USA. Tel.: (513) 729-3600. Fax: (513) 729-3636. E-mail: lifeissues@aol.com.
Este artículo ha sido reproducido con el permiso de su autor, tal y como consta al final de la publicación del mismo en J.C. Willke, MD, "Baby Parts for Sale. A Batcha of Eyes by UPS -- 30 Livers by FedEx", Life Issues Connector, julio de 1999, 1 y 3, una publicación de Life Issues Institute, Inc.
