En el boletín “Special Report” de Human Life
International (HLI) publicado
junio
El IRM ha hecho de
Las mujeres ricas de EEUU e Inglaterra viajan a
Cuando el Dr. Clowes y otros representantes de
HLI viajaron a Barbados, no sabían que estaban tomando los primeros pasos
en lo que después denunciarían como una conspiración internacional a los más
altos niveles de varios gobiernos; muchos científicos locos, un programa de
reproducción eugenésica al estilo nazi, asesinatos en masa y la ejecución por
la Mafia rusa de los testigos.
Según las investigaciones del Dr. Clowes, existen otros centros como el del IRM, el cual es solo una pequeña parte de la red mundial que trafica en células y órganos humanos, y no solo los de los embriones y los fetos, sino también de bebés abortados en las últimas etapas o recién nacidos. De hecho, el Dr.Clowes encontró durante una búsqueda en el Internet, 50 “clínicas” que se especializan en el tratamiento de diversas enfermedades, utilizando partes de los cuerpos de fetos.
Todas esas “clínicas” tienen características que debían asustar a los más ingenuos y desesperados. Todas ellas están en áreas turísticas y ninguna está regulada por el gobierno local o nacional. No tienen supervisión médica alguna, excepto por parte de los que están involucrados en llevar a cabo sus actividades. Todas han rehusado ser miembro de la única junta que regula los experimentos con celulas madres: The International Stem Cell Forum – Foro Internacional de Células Madres.
En esos “institutos” y “clínicas”, hay médicos no calificados que llevan a
cabo tratamientos que no han sido probados, bajo condiciones que no son
reguladas, en pacientes que no están bien informados. Estas condiciones son las más propicias para
la explotación y mientras más rico sea el “paciente” más calificado
está para recibir el “tratamiento”. La “clínica” Medra en las
Biomark International operaba en EEUU y trató al menos 220 “pacientes” a un costo de hasta $21,000 cada uno, inyectándoles células madre, cualquiera que fuera la enfermedad que tuvieran. Los fundadores emigraron de EEUU a Inglaterra cuando la FDA (Food and Drug Administration – Administración de Alimentos y Medicinas), les cerró el negocio. Ahora colaboran con doctores mexicanos para llevar a cabo inyecciones de células madre de fetos.
En
El “doctor” Hongyun Huang en la China,
taladra un hueco en el cráneo de personas que tienen ALS (amyotrophic
lateral sclerosis ) y les inyecta células fetales directamente
en el cerebro. Huang presentó
sus “trabajos” a un grupo de médicos de la
Universidad de Harvard pero admitió
que no tenía ningún dato científico
al respecto y les confesó, que básicamente no sabía lo que estaba
haciendo. Más de la mitad de los “pacientes” que tenían el Mal de Parkinson desarrollaron irreversibles e incontrolables movimientos en sus extremidades. Investigadores informaron que ellos mascaban
continuamente, se retorcían,
alzaban los brazos, etc. Un
médico dijo que los resultados fueron “absolutamente desvastadores…fue una tragedia, una
catástrofe..y no podemos impedirla.”
Existen a través del
mundo, docenas de “institutos” que ofrecen curas “milagrosas” utilizando
células madre de fetos y embriones y transplantes de tejidos fetales. Entre ellas: EmbryoTech
(www.embryotech.com); The Kharkov Clinic “Dr.Alex”
(www.doctor-alex-ua/e/clinica.html); Stem
Cell Therapy International (SCTI
– www.scticorp.com); StemCure (www.stemcure.com); y
Donetsk’s VitaCell (www.vitacell.com.ua).
Las investigaciones del
Dr. Clowes con respecto al uso de células y tejidos
de bebés abortados, lo llevaron a descubrir muchos horrores más. A
fines del 2006, se enteró de que dos médicos provida
de Ucrania : Vadym Lazaryev
y Vladymyr Ischenko; denunciaron
a mediados de la década de los 90,
actividades secretas y horripilantes de este tipo de negocio en Europa
del Este. Después de haber recibido numerosas amenazas de muerte y sufrido un
intento infructuoso de matarlos, los dos médicos se fugaron a Shannon, Irlanda. El Dr. Clowes
fue enviado a dicho país por el Padre Tom Euteneuer, presidente de HLI, para que entrevistara a estos
dos médicos.
El Dr. Lazaryev, quien es médico oncólogo, le contó al Dr.Clowes que él comenzó a preguntarse el por qué les
decían a todas las mujeres embarazadas en Ucrania que tenían una gran
probabilidad de que sus hijos nacieran con defectos. A su propia esposa Elena
le aconsejaron que abortara, lo cual por supuesto no hizo.
El Dr. Lazaryev descubrió durante sus investigaciones, que a las mujeres les pagaban entre $200 y
$300 – el salario de tres meses – para que continuaran su embarazo hasta su
última etapa y dieran a luz bebés vivos durante un parto prematuro forzado, de
modo que los órganos de esos bebés pudieran ser extraídos lo más frescos
posible. También descubrió que todas las regiones en Ucrania tenían dos
instituciones gemelas. Una para llevar a cabo “partos artificiales” en las
últimas etapas del embarazo y otra para desmembrar al bebé nacido vivo y vender
partes de su cuerpo a compradores que después las venden por mucho más dinero a
la red mundial de “clínicas” como el IRM.
Existen “clínicas” de
aborto localizadas en las áreas más pobres de Donetsk y Kharkov
en Rusia, donde venden bebés abortados a intermediarios, quienes envían esos
cuerpecitos a ciudades como Moscú, donde existen más de 50 salones de belleza
que inyectan tejidos de fetos. Una de ellas es la Clínica Cellulite,
donde mujeres ricas de Rusia y del mundo occidental acuden para que les
eliminen la celulitis de sus muslos, brazos,etc. El
costo de cada tratamiento es alrededor de $20,000.
El Dr. Lazaryev durante su investigación también encontró en el
Internet, varios lugares en Ucrania que vendían partes del cuerpo de bebés
abortados en las últimas etapas del embarazo. Uno de ellos es Cell Transplantation, el cual
tiene un menú para prácticamente todas las partes del cuerpo de bebés abortados
en las primeras y en las últimas etapas: hígados, células neuronas, glándulas
del timo y tiroides, ovarios y testículos, ojos, cerebros, espinas dorsales,
etc.
Lo primero que le sucedió
al Dr.Lazaryev cuando denunció el ya mencionado
tráfico de bebés fue que le llamaron
“traidor” y lo despidieron de su trabajo.
Un investigador visitaba su hogar
semanalmente y lo cuestionaba sobre sus actividades. Cuando el doctor
rehusó ceder a la presión, el imperio de
las células madres aumentó ésta. El doctor perdió sus beneficios médicos, lo
cual casi le cuesta la vida cuando enfermó gravemente en el 2004. Un
funcionario del gobierno lo llamó para informarle que le iba a visitar con unos
hampones que le “desprenderían su cabeza del cuerpo”. Entonces comenzó una
larga y exhaustiva investigación de su negocio, por parte de la “policía de los
impuestos”, la cual finalmente lo cerró. Un funcionario de la SBU (Servicio
Ucraniano de Seguridad) lo visitó y le dijo que se deshiciera de toda la
evidencia que tenía o su vida estaría en peligro.
Finalmente, cuando el
doctor Lazayev y su colega el Dr.Vladymyr
Ischenko transitaban por un lugar desierto en camino
hacia una reunión en Slavyansk, un omnibus arremetió contra su auto a gran velocidad y se dio
a la fuga. Un investigador de la policía dijo que el incidente había sido
ocasionado por un experto, porque el omnibus golpeó
el tanque de gasolina del auto y logró sacar a éste de la carretera. En
septiembre del 2004 los dos doctores finalmente se fugaron de su país natal,
sin poder llevar con ellos a sus familias. El Dr. Ischenko,
su esposa y sus hijos gemelos, todavía se encuentran en Ucrania (ver
www.savethedoctors.org).
No cabe duda alguna en la
mente del Dr.Lazaryev, que si vuelve a Ucrania lo
matarán porque los inversionistas perdieron dinero. “Me matarán para dar una
lección a las personas que algún día decidan elevar sus voces en contra de este
mal”, afirma el doctor. Sin embargo, a
pesar de las amenazas de muerte que han recibido en su país natal, Irlanda no
les ha otorgado el asilo político al Dr.Lazaryev o al
Dr.Ischenko. Segun Kathy Sinnott, miembro irlandés
del Parlamento Europeo, aunque verdaderamente son buenos candidatos para
recibir el asilo, Irlanda no se lo ha otorgado porque desea ser un líder en
el mercado farmacéutico y no quiere
poner límites a las actividades de las compañías farmacéuticas, las cuales
desean que los irlandeses “dejen a un lado los problemas de ética” y atraigan a
las compañías farmacéuticas para que puedan ganar mucho dinero. En otras
palabras, si les concede asilo a estos dos doctores, implícitamente Irlanda
condenaría las mismas actividades que quiere lograr atraer.
En un ambiente de total
corrupción, los que comercian con órganos no tienen por qué dejar de
descuartizar a bebés nacidos vivos, en las últimas etapas del embarazo. En el
2005, investigadores del Council of
Europe – Consejo de Europa – descubrieron que cientos
de bebés recién nacidos habían sido robados de sus madres en ciudades como Kiev
y Kharkov en Ucrania. En todos los casos, las mamás
eran pobres y no tenían poder alguno. Se les dijo que sus bebés simplemente
habían muerto o que “ya no estaban.” Esos investigadores encontraron y
desenterraron a muchos de esos bebés.
Les habían cortado las piernas y los brazos, su cavidad torácica estaba
vacía y no tenían cerebro.
Estos bebés recién
nacidos son desmembrados sin anestesia. Afirmó la investigadora Tatiana Zakharova: “Miren, es la mueca de un ser humano llorando,
le duele…tiene la expresión de una persona que está gritando..esta es la
prueba…estoy diciendo que estaba vivo cuando lo estaban desmembrando.”
No puede sorprender a
nadie el hecho de que las atrocidades cometidas en Ucrania se estén repitiendo
en Barbados, donde se encuentra el IRM.
Después de todo, ¿para qué importar bebés a cinco mil millas de distancia,
cuando se pueden obtener en el propio país?
Noticias llegadas de Barbados
afirman que a las mujeres les están robando sus bebés en el hospital Queen Elizabeth. Les dicen que ya “no están” o que han
muerto y no los vuelven a ver. Quizás no sea una coincidencia el hecho de que
uno de los miembros de la junta directiva de ese hospital es George Griffith, quien es
director de la Barbados Family Planning Association (www.bfpa.net), el mayor proveedor de abortos
de ese país, afiliado a la Federación Internacional de Planificación de la
Familia – IPPF por sus siglas en inglés.
Lo que impulsa la
industria de tejidos fetales y de recién nacidos es la cada vez mayor demanda
de células madre y órganos. Según el Dr. Bernard Nathanson, se calcula que esta gigantesca conspiración
contra la vida requiere anualmente
toneladas de éstas células y órganos y la cantidad de dinero que circula
es impresionante. La industria
farmacéutica internacional, las corporaciones, los laboratorios y todas esas
falsas clínicas “para el rejuvenecimiento”, exigen una cantidad constante de
tejidos embriónicos y fetales. Esto por sí solo hace
que estas prácticas inhumanas y faltas de ética continúen, a pesar de las
restricciones que puedan establecerse.
Los órganos de un solo
bebé sano abortado en las últimas etapas del embarazo en Ucrania pueden valer
hasta $17,000. El cuerpo de un recién nacido vale mucho más. Debido al 1.2
millón de abortos que se practican vemos que es un negocio de millones, quizás
billones de dólares anualmente; si solo un pequeño porcentaje de los bebés
abortados son utilizados para experimentar o para vender sus órganos o tejidos.
En una nación donde el sueldo anual de un médico capacitado es de solo
alrededor de $2,500, es obvio hasta dónde llega esa cantidad de dinero.
En EEUU podemos aprender
una grave lección de Europa Oriental. Estamos en el mismo camino que los
ucranianos y los romanianos, solo que vamos más
lento. Ya tenemos clínicas que ofrecen bebés a la orden, a través del
diagnóstico genético pre-implantación. Se llevan a
cabo abortos en las últimas etapas del embarazo en mujeres que están
“ligeramente” deprimidas. Permitimos que los bebés que nacen con defectos
mueran de hambre y sed. Y también matamos de hambre a aquellos adultos que
consideramos “inconvenientes”. ¿Recuerda el caso de Terri
Schiavo?
Nos sentimos horrorizados
por lo que está ocurriendo en Europa del Este, pero las voces de 50 millones de
bebés abortados en EEUU nos dicen, que no tenemos el derecho a juzgarles.
Después de todo, si no detenemos la marcha de la cultura de la muerte en
nuestro propio país, pronto seremos una parte integral del comercio mundial
ilícito con órganos fetales y de recién nacidos. Quizás ya esto está
sucediendo.
Queridos amigos, cuando
leemos acerca de la depravación a la que el hombre puede llegar, quizás nos
sintamos tentados a descorazonarnos. Sin embargo, en lugar de ello, redoblemos
nuestros esfuerzos en esta batalla por la vida y hagamos todo lo posible por
ayudar a las víctimas de esta salvajada.
Nota: Si desea obtener la versión original
completa de este informe (en inglés), la cual incluye toda la documentación,
envíe un email (en inglés) al Dr.Brian
Clowes: bclowes@hli.org.
