El tráfico mundial de bebés abortados



En el boletín “Special Report” de Human Life International  (HLI) publicado junio del 2007, el Dr. Brian Clowes PhD,  investigador de Human Life International, denunció la increíble realidad de la venta de partes del cuerpo de bebés abortados en Ucrania. En un artículo en el boletín de  marzo del 2006 del “Special Report”, el Dr. Clowes ya había denunciado las actividades de este mismo tipo de  horrible industria en Barbados. El Dr. Clowes informó acerca del Institute for Regenerative Medicine o IRM por sus siglas en inglés, cuyos médicos afirman que pueden curar todas las enfermedades, incluyendo los males de Parkinson y Alzheimer, la diabetis, el cáncer, la artritis, etc.

El IRM ha hecho de Barbados “la capital del mundo” en lo que concierne al uso de células madre o troncales (“stem cells”). Importa  partes de cuerpos de bebés abortados en Ucrania, las muele hasta tener un “puré de nonatos” y las inyecta directamente en los brazos u órganos de sus clientes. Afirma el IRM que estas células actúan como un “radar”, encuentran  las células del cuerpo de sus clientes que  están enfermas  y las reparan, logrando una mejoría en el 96% de los casos en todas las enfermedades.

Las mujeres ricas de EEUU e Inglaterra viajan a Barbados para inyectarse con estas células de bebés abortados, a un costo de $25,000 por cada sesión. Barnet Suskind, director del IRM, alega que es “la forma más natural de sanarse que existe, usted pensará mejor, dormirá mejor, lucirá mejor, su calidad de vida y su líbido ciertamente mejorarán”, afirma.

Cuando el Dr. Clowes y otros representantes de HLI  viajaron a Barbados, no sabían que estaban tomando los primeros pasos en lo que después denunciarían como una conspiración internacional a los más altos niveles de varios gobiernos; muchos científicos locos, un programa de reproducción eugenésica al estilo nazi, asesinatos en masa y la ejecución por la Mafia rusa de los testigos.

Según las investigaciones del Dr. Clowes, existen otros centros como el del IRM, el cual es solo una pequeña parte de la red mundial que trafica en células y órganos humanos, y no solo los de los embriones y los fetos, sino también de bebés abortados en las últimas etapas o recién nacidos. De hecho, el Dr.Clowes encontró durante una búsqueda en el Internet, 50 “clínicasque se especializan en el tratamiento de diversas enfermedades, utilizando partes de los cuerpos de fetos.

Todas esas “clínicas” tienen características que debían asustar a los más ingenuos y desesperados. Todas ellas están en áreas turísticas y ninguna está regulada por el gobierno local o nacional. No tienen supervisión médica alguna, excepto por parte de los que están involucrados en llevar a cabo sus actividades. Todas han rehusado ser miembro de la única junta que regula los experimentos con celulas madres: The International Stem Cell Forum – Foro Internacional de Células Madres.

En esos “institutos” y “clínicas”, hay médicos no calificados que llevan a cabo tratamientos  que no han sido probados, bajo condiciones que no son reguladas, en pacientes que no están bien informados. Estas condiciones son las más propicias para la explotación y mientras más rico sea el “pacientemás calificado está para recibir el “tratamiento”. La “clínicaMedra en las Bahamas, a cargo del IRM allí, afirma en su website (www.medra.com), que cura todas las enfermedades, incluyendo el daño cerebral.

Biomark International operaba en EEUU y trató al menos 220 “pacientes” a un costo de hasta $21,000 cada uno, inyectándoles células madre, cualquiera que fuera la enfermedad que tuvieran. Los fundadores emigraron de EEUU a Inglaterra cuando la FDA (Food and Drug Administration – Administración de Alimentos y Medicinas), les cerró el negocio. Ahora colaboran con doctores mexicanos para llevar a cabo inyecciones de células madre de fetos.

En Kiev, Rusia, el Embryonic Tissues Center (EmCell- Centro de tejidos embrionales), ha atendido a más de 2,000 “pacientes”, a un costo total de más de 300 millones. En su website (www.emcell.com), afirma quecuratodas las enfermedades. Sin embargo, según la investigación llevada a cabo por la Therapy  Development Foundation, ninguno de los empleados de EmCell conocían ni siquiera los más elementales principios en lo que concierne a la fisiología de las células madre.

El “doctor” Hongyun Huang en la China, taladra un hueco en el cráneo de personas que tienen ALS (amyotrophic lateral sclerosis ) y les inyecta células fetales directamente en el cerebro. Huang presentó sustrabajos” a un grupo de médicos de la Universidad de Harvard pero admitió que no tenía ningún dato científico al respecto y les confesó, que básicamente no sabía lo que estaba haciendo. Más de la mitad de los “pacientesque tenían el Mal de Parkinson desarrollaron irreversibles e incontrolables movimientos en sus extremidades. Investigadores informaron que ellos mascaban continuamente, se retorcían, alzaban los brazos, etc. Un médico dijo que los resultados fueronabsolutamente desvastadoresfue una tragedia, una catástrofe..y no podemos impedirla.”

Existen a través del mundo, docenas de “institutos” que ofrecen curas “milagrosas” utilizando células madre de fetos y embriones y transplantes de tejidos fetales. Entre ellas: EmbryoTech (www.embryotech.com); The Kharkov Clinic “Dr.Alex” (www.doctor-alex-ua/e/clinica.html); Stem  Cell Therapy International  (SCTI – www.scticorp.com); StemCure (www.stemcure.com); y Donetsk’s VitaCell (www.vitacell.com.ua).

Las investigaciones del Dr. Clowes con respecto al uso de células y tejidos de bebés abortados, lo llevaron a descubrir muchos horrores  más.  A fines del 2006, se enteró de que dos médicos provida de Ucrania : Vadym Lazaryev y Vladymyr Ischenko;  denunciaron  a mediados de la década de los 90,  actividades secretas y horripilantes de este tipo de negocio en Europa del Este. Después de haber recibido numerosas amenazas de muerte y sufrido un intento infructuoso de matarlos, los dos médicos se fugaron a Shannon, Irlanda. El Dr. Clowes fue enviado a dicho país por el Padre Tom Euteneuer, presidente de HLI, para que entrevistara a estos dos médicos.

El Dr. Lazaryev, quien es médico oncólogo, le contó al Dr.Clowes que él comenzó a preguntarse el por qué les decían a todas las mujeres embarazadas en Ucrania que tenían una gran probabilidad de que sus hijos nacieran con defectos. A su propia esposa Elena le aconsejaron que abortara, lo cual por supuesto no hizo.

El Dr. Lazaryev descubrió durante sus investigaciones,  que a las mujeres les pagaban entre $200 y $300 – el salario de tres meses – para que continuaran su embarazo hasta su última etapa y dieran a luz bebés vivos durante un parto prematuro forzado, de modo que los órganos de esos bebés pudieran ser extraídos lo más frescos posible. También descubrió que todas las regiones en Ucrania tenían dos instituciones gemelas. Una para llevar a cabo “partos artificiales” en las últimas etapas del embarazo y otra para desmembrar al bebé nacido vivo y vender partes de su cuerpo a compradores que después las venden por mucho más dinero a la red mundial de “clínicas” como el IRM.

Existen “clínicas” de aborto localizadas en las áreas más pobres de Donetsk y Kharkov en Rusia, donde venden bebés abortados a intermediarios, quienes envían esos cuerpecitos a ciudades como Moscú, donde existen más de 50 salones de belleza que inyectan tejidos de fetos. Una de ellas es la Clínica Cellulite, donde mujeres ricas de Rusia y del mundo occidental acuden para que les eliminen la celulitis de sus muslos, brazos,etc. El costo de cada tratamiento es alrededor de $20,000.

El Dr. Lazaryev durante su investigación también encontró en el Internet, varios lugares en Ucrania que vendían partes del cuerpo de bebés abortados en las últimas etapas del embarazo. Uno de ellos es Cell Transplantation, el cual tiene un menú para prácticamente todas las partes del cuerpo de bebés abortados en las primeras y en las últimas etapas: hígados, células neuronas, glándulas del timo y tiroides, ovarios y testículos, ojos, cerebros, espinas dorsales, etc.

Lo primero que le sucedió al Dr.Lazaryev cuando denunció el ya mencionado tráfico de bebés  fue que le llamaron “traidor” y lo despidieron de su trabajo.  Un investigador visitaba  su hogar semanalmente y lo cuestionaba sobre sus actividades. Cuando el doctor rehusó  ceder a la presión, el imperio de las células madres aumentó ésta. El doctor perdió sus beneficios médicos, lo cual casi le cuesta la vida cuando enfermó gravemente en el 2004. Un funcionario del gobierno lo llamó para informarle que le iba a visitar con unos hampones que le “desprenderían su cabeza del cuerpo”. Entonces comenzó una larga y exhaustiva investigación de su negocio, por parte de la “policía de los impuestos”, la cual finalmente lo cerró. Un funcionario de la SBU (Servicio Ucraniano de Seguridad) lo visitó y le dijo que se deshiciera de toda la evidencia que tenía o su vida estaría en peligro.

Finalmente, cuando el doctor Lazayev y su colega el Dr.Vladymyr Ischenko transitaban por un lugar desierto en camino hacia una reunión en Slavyansk, un omnibus arremetió contra su auto a gran velocidad y se dio a la fuga. Un investigador de la policía dijo que el incidente había sido ocasionado por un experto, porque el omnibus golpeó el tanque de gasolina del auto y logró sacar a éste de la carretera. En septiembre del 2004 los dos doctores finalmente se fugaron de su país natal, sin poder llevar con ellos a sus familias. El Dr. Ischenko, su esposa y sus hijos gemelos, todavía se encuentran en Ucrania (ver www.savethedoctors.org).

No cabe duda alguna en la mente del Dr.Lazaryev, que si vuelve a Ucrania lo matarán porque los inversionistas perdieron dinero. “Me matarán para dar una lección a las personas que algún día decidan elevar sus voces en contra de este mal”, afirma  el doctor. Sin embargo, a pesar de las amenazas de muerte que han recibido en su país natal, Irlanda no les ha otorgado el asilo político al Dr.Lazaryev o al Dr.Ischenko. Segun Kathy Sinnott, miembro irlandés del Parlamento Europeo, aunque verdaderamente son buenos candidatos para recibir el asilo, Irlanda no se lo ha otorgado porque desea ser un líder en el  mercado farmacéutico y no quiere poner límites a las actividades de las compañías farmacéuticas, las cuales desean que los irlandeses “dejen a un lado los problemas de ética” y atraigan a las compañías farmacéuticas para que puedan ganar mucho dinero. En otras palabras, si les concede asilo a estos dos doctores, implícitamente Irlanda condenaría las mismas actividades que quiere lograr atraer.

En un ambiente de total corrupción, los que comercian con órganos no tienen por qué dejar de descuartizar a bebés nacidos vivos, en las últimas etapas del embarazo. En el 2005, investigadores del Council of Europe – Consejo de Europa – descubrieron que cientos de bebés recién nacidos habían sido robados de sus madres en ciudades como Kiev y Kharkov en Ucrania. En todos los casos, las mamás eran pobres y no tenían poder alguno. Se les dijo que sus bebés simplemente habían muerto o que “ya no estaban.” Esos investigadores encontraron y desenterraron a muchos de esos bebés.  Les habían cortado las piernas y los brazos, su cavidad torácica estaba vacía y no tenían  cerebro.

Estos bebés recién nacidos son desmembrados sin anestesia. Afirmó la investigadora Tatiana Zakharova: “Miren, es la mueca de un ser humano llorando, le duele…tiene la expresión de una persona que está gritando..esta es la prueba…estoy diciendo que estaba vivo cuando lo estaban desmembrando.”

No puede sorprender a nadie el hecho de que las atrocidades cometidas en Ucrania se estén repitiendo en  Barbados, donde se encuentra el IRM. Después de todo, ¿para qué importar bebés a cinco mil millas de distancia, cuando se pueden obtener en el propio país?

Noticias llegadas de Barbados afirman que a las mujeres les están robando sus bebés en el hospital Queen Elizabeth. Les dicen que ya “no están” o que han muerto y no los vuelven a ver. Quizás no sea una coincidencia el hecho de que uno de los miembros de la junta directiva de ese hospital es George Griffith, quien es director de la Barbados Family Planning Association (www.bfpa.net), el mayor proveedor de abortos de ese país, afiliado a la Federación Internacional de Planificación de la Familia – IPPF por sus siglas en inglés.

Lo que impulsa la industria de tejidos fetales y de recién nacidos es la cada vez mayor demanda de células madre y órganos. Según el Dr. Bernard Nathanson, se calcula que esta gigantesca conspiración contra la vida requiere anualmente  toneladas de éstas células y órganos y la cantidad de dinero que circula es impresionante.  La industria farmacéutica internacional, las corporaciones, los laboratorios y todas esas falsas clínicas “para el rejuvenecimiento”, exigen una cantidad constante de tejidos embriónicos y fetales. Esto por sí solo hace que estas prácticas inhumanas y faltas de ética continúen, a pesar de las restricciones que puedan establecerse.

Los órganos de un solo bebé sano abortado en las últimas etapas del embarazo en Ucrania pueden valer hasta $17,000. El cuerpo de un recién nacido vale mucho más. Debido al 1.2 millón de abortos que se practican vemos que es un negocio de millones, quizás billones de dólares anualmente; si solo un pequeño porcentaje de los bebés abortados son utilizados para experimentar o para vender sus órganos o tejidos. En una nación donde el sueldo anual de un médico capacitado es de solo alrededor de $2,500, es obvio hasta dónde llega esa cantidad de dinero.

En EEUU podemos aprender una grave lección de Europa Oriental. Estamos en el mismo camino que los ucranianos y los romanianos, solo que vamos más lento. Ya tenemos clínicas que ofrecen bebés a la orden, a través del diagnóstico genético pre-implantación. Se llevan a cabo abortos en las últimas etapas del embarazo en mujeres que están “ligeramente” deprimidas. Permitimos que los bebés que nacen con defectos mueran de hambre y sed. Y también matamos de hambre a aquellos adultos que consideramos “inconvenientes”. ¿Recuerda el caso de Terri Schiavo?

Nos sentimos horrorizados por lo que está ocurriendo en Europa del Este, pero las voces de 50 millones de bebés abortados en EEUU nos dicen, que no tenemos el derecho a juzgarles. Después de todo, si no detenemos la marcha de la cultura de la muerte en nuestro propio país, pronto seremos una parte integral del comercio mundial ilícito con órganos fetales y de recién nacidos. Quizás ya esto está sucediendo.

Queridos amigos, cuando leemos acerca de la depravación a la que el hombre puede llegar, quizás nos sintamos tentados a descorazonarnos. Sin embargo, en lugar de ello, redoblemos nuestros esfuerzos en esta batalla por la vida y hagamos todo lo posible por ayudar a las víctimas de esta salvajada.

Nota: Si desea obtener la versión original completa de este informe (en inglés), la cual incluye toda la documentación, envíe un email (en inglés) al Dr.Brian Clowes: bclowes@hli.org.



La experimentacion con seres humanos

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