"Los documentos que tenemos delante reflejan la complejidad y la desproporción, que caracterizan la historia de la búsqueda de la mujer [de un futuro mejor]. Están llenos de promesas, pero a menudo se quedan cortos en cuanto a los compromisos concretos, y en ciertos casos uno se pregunta si las consecuencias a largo plazo realmente van a ser para el bien de las mujeres.
"La Delegación de la Santa Sede ha trabajado ardua y constructivamente, así como con un espíritu de buena voluntad, para lograr que los documentos respondan mejor a las mujeres. Ciertamente, el corazón viviente de estos documentos se encuentra en las secciones sobre las necesidades de las mujeres que viven en la pobreza, las estrategias para el desarrollo, la alfabetización, la educación, la eliminación de la violencia contra las mujeres, la cultura de la paz y el acceso al empleo, la tierra, el capital y la tecnología. Mi delegación tiene el agrado de señalar la correspondencia tan cercana entre estos puntos y la enseñanza social católica.
"Mi delegación sería negligente, sin embargo, si no indicase varias áreas críticas del texto con las cuales discrepa bastante.
"Mi delegación se lamenta de señalar la presencia de un exagerado individualismo en el texto, en relación al cual varias medidas claves y relevantes de la Declaración de los Derechos Humanos son menospreciadas, como por ejemplo, la obligación de proporcionarle `especial cuidado y asistencia' a la maternidad.
"Podemos abordar mejor las necesidades de la niñas en relación a su salud, que prestándole una desproporcionada atención a la salud sexual y reproductiva. Además, la terminología ambigua y el control sin límites sobre la sexualidad y la fertilidad, pueden ser interpretados lamentablemente de tal manera, que se incluya el apoyo de la sociedad al aborto y la homosexualidad.
"Un documento que respete la dignidad de las mujeres debe dirigirse a la salud de la mujer en su totalidad. Un documento que respete la inteligencia de la mujer debe dedicarle por lo menos la misma atención a la alfabetización que a la fertilidad.
"Debido a que mi delegación tiene la esperanza que de estos documentos, que en cierto modo se contradicen entre sí, prevalezca el bien de las mujeres, desea unirse al consenso sobre solamente aquellos aspectos que he mencionado de los documentos y que la Santa Sede considera que son positivos y que están al servicio del verdadero bienestar de las mujeres. Desafortunadamente, la participación de la Santa Sede en el consenso sólo puede ser parcial, ya que hay numerosos puntos en los documentos que son incompatibles con lo que la Santa Sede y otros países consideran favorable al verdadero avance de las mujeres.
"Mi delegación tiene la confianza de que las propias mujeres superarán las limitaciones de estos documentos y sacarán lo mejor de ellos. Juan Pablo II lo ha expresado muy bien al decir: `El camino que está por delante es largo y difícil, sin embargo, debemos tener el valor de comenzar a caminar por él y el valor de continuar hasta el final!'"
Este fragmento fue publicado en el boletín de Vida Humana Internacional Escoge la Vida de septiembre-octubre de 1995, p. 4.
