Oración de una madre que sufre por el hijo que no nació


Me atormenta en el recuerdo el niño que no fue, no puedo olvidar la tierna sonrisa que no vi, me duele el corazón por las caricias que no di, sufro sin consuelo pensando en el hijo que aborté.

A Ti, Señor, que perdonaste a la mujer adúltera, te entrego mi dolor y mi esperanza, porque en Ti confío.

Sólo en el amor gratuito que me ofreces podré rehacer mi vida,
porque Tu has dicho:
"Venid a mí los que estáis agobiados
y afligidos que yo os aliviaré".
¡Señor! ¡En Ti confío!
Te entrego mi dolor y mi esperanza.

Así dice el Señor:

"Oigan, en Ramá se escuchan llantos y un gemido amargo; es Raquel que llora por sus hijos y rehúsa ser consolada porque ya no existen... Reprime tus sollozos, enjuga tus lágrimas, tu trabajo será pagado, volverán del país enemigo; hay esperanza de un porvenir..." (Jer. 3115-17).

Nota: Esta oración la pueden obtener de Vida Humana Internacional.


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