Declaración del Obispo Tomás Wenski sobre los políticos católicos proabortistas y la Sagrada Eucaristía

Antes de llegar el momento del juicio particular después de la muerte, cualquier católico puede considerarse un "católico practicante". De hecho, nuestro peregrinar en este "valle de lágrimas" es nuestra única oportunidad para "practicar" el catolicismo hasta lograr perfeccionarlo. Pero esto quiere decir para el católico práctico, conformarse uno mismo a la voluntad de Dios, según nos fue revelada en las Escrituras y la santa Tradición, y como nos presenta la Iglesia en su autoridad como maestra. Un católico práctico no puede invocar la "conciencia" cuando desafía o hace caso omiso a lo que la Iglesia definitivamente enseña como verdadero, porque un católico práctico no crea su propia verdad, sino que forma su conciencia moral a la luz de La Verdad.

La ignorancia, la culposa pretensión de una mal entendida autonomía, la servidumbre de las pasiones, pueden explicar por qué uno que se dice que es "católico práctico" pueda disentir de una o más enseñanzas de la Iglesia en palabra, hecho o pensamiento, y todavía pensar que es un buen católico y que le está permitido recibir la Eucaristía. Uno de estos factores puede explicar tal conducta, pero ninguno puede excusarla.

Por ejemplo, podemos explicar por qué Poncio Pilato, quien aunque personalmente estaba convencido de la inocencia de Jesús, no tuvo el valor de "imponer" su opinión ante la turba. Mas sin embargo, él no pidió participar con los Apóstoles en el "partir del pan", como llamaban al principio a la Misa. Aunque no juzgamos su destino final - solamente Dios puede juzgar el estado de su alma- no podemos, sin embargo, excusar su cobardía. Si Poncio Pilato se hubiese presentado para comulgar, los apóstoles muy ciertamente lo habrían admitido, pero solamente después de haberse arrepentido y reconciliado con Dios y con la Iglesia.

El pecado grave rompe nuestra comunión con Dios y su Iglesia, de la misma forma que lo hace el negar obediencia a la enseñanza de la Iglesia en materia de fe y moralidad. Antes de participar en la expresión sacramental de tal comunión al tomar el Cuerpo y la Sangre de Cristo en la Sagrada Comunión, los "católicos practicantes" tienen que restablecer su unión espiritual con Dios y con los demás creyentes a través del Sacramento de la Confesión, mediante la cual se arrepienten de su grave pecado y expresan el firme propósito de enmienda. El entrar a tomar la Comunión depende de nuestra previa, visible comunión con la comunidad de fe (o sea, que somos católicos), y de nuestra previa e invisible comunión con el Señor (o sea, que no estamos en estado de pecado grave). Insistir en compartir la comunión en el primer caso mostraría una conducta poca educada (equivalente al invitado que se comporta mal en casa del anfitrión), y en el último, hablando objetivamente, una conducta sacrílega (San Pablo dijo: comulgar indignamente, acarrea condena Cf. 1 Cor 11:23ff).

Como maestros de la fe, los obispos no tienen competencia en el mundo de los negocios o la política - en ese mundo no tenemos poder legislativo ni reglamentario. No queremos tal poder - ni debemos tenerlo. Pero precisamente como maestros de la fe católica, sí tenemos competencia para decir a los políticos y hombres de negocio y de hecho a cualquiera persona, lo que se requiere para ser católico. Está totalmente dentro de nuestra competencia el decir, que no se puede ser cómplice de la injusticia de negar el derecho a la vida a una criatura por nacer o a un anciano inválido, y a la vez considerarse uno mismo un buen católico. Está totalmente dentro de nuestra competencia alentar a nuestro pueblo católico a participar en la vida política de nuestra nación coherente y honestamente. Está totalmente dentro de nuestra competencia y responsabilidad como pastores, abogar por leyes que protejan los derechos de todos los seres humanos desde el momento de concepción hasta la muerte natural.

Ser católico es querer ser santo. Esta es una labor que nos amedrenta - imposible sin la gracia salvífica que nos cubre al tornarnos al Señor y caminar en su compañía. El Señor es paciente con nosotros - después de todo, estamos todavía "practicando". Jesús advierte a sus discípulos no arrancar la cizaña para no dañar el trigo. Por esta razón, cuando hay necesidad de corregir fraternalmente a una persona, los pastores generalmente tratan de que sea en privado. Pero dejar de corregir cuando es necesario es fallar a la caridad que debemos a nuestra feligresía. (Y nosotros los obispos pediremos perdón por mucho tiempo, ante el fallo en no corregir y sancionar a esos sacerdotes extraviados que criminalmente pecaron contra jóvenes y niños.)

La Iglesia quiere que todos sus miembros se santifiquen. Con este fin, ofrece el ejemplo de santos que nos inspiran y animan. Para los políticos, Santo Tomás Moro es el ejemplo a seguir. El no estableció diferencias falsas entre su moralidad personal y su responsabilidad política; fue el fiel servidor de su rey, pero, primero, fue siervo de Dios. Hoy en día, algunos auto-denominados políticos católicos prefieren emular la postura de Poncio Pilato: "opuesto personalmente, pero no dispuesto a imponerse". Quizás están tentando a la Iglesia, buscando una "sanción oficial" que les ponga la etiqueta de "católico malo" y así esperan ganar el respaldo de los elementos anticlericales y secularizados del electorado. Tal sanción podría convertirles en "héroes" por su falta de convicción católica coherente, para aquellos que desdeñan tales convicciones.

Más si la meta al ser católico es crecer en santidad - mediante la práctica incesante y pese a algunos errores por el camino- entonces, como nos recuerda Juan Pablo II, "sería un contrasentido contentarse con una vida mediocre, vivida según una ética minimalista y una religiosidad superficial." A los políticos a favor del aborto que insisten en llamarse católicos, sin ver la contradicción entre sus creencias y su postura contra la vida, les queda mucho más por "practicar" antes de presentarse para comulgar. Más vale ser que aparecer.

Obispo Tomas Wenski
Obispo Coadjutor de Orlando
Estado de la Florida, U.S.A.

Mayo 3, 2004

Los políticos abortistas y sus electores no están en plena comunión con la Iglesia y deben de abstenerse de la Comunión



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