La familia en los umbrales del siglo XXI
Por S.E. Alfonso Cardenal López Trujillo



Nos encontramos hoy en día ante una guerra, cruel y fatal. ¿Quién iba a imaginar hace tres décadas que solamente dos países en Europa, Irlanda y Malta, se librarían hoy de la vergüenza y la afrenta de liquidar la vida humana en su primer momento? Este avanzar con leyes permisivas que van obnubilando la conciencia tiende a extenderse por el mundo entero con la colaboración de parlamentos, de organizaciones y de toda clase de propaganda destinada a debilitar la conciencia y el corazón de los pueblos.

Esa amenaza pesa duramente y con riesgos evidentes sobre nuestros pueblos de América Latina. En la mayoría de los países latinoamericanos existe todavía por fortuna una conciencia erguida que no acepta la conspiración de la cultura de la muerte.

Muchísimas mujeres en el mundo son a la vez victimarias y víctimas del aborto, pues con escaso conocimiento son convencidas con propagandas engañosas. Algunos de los ecos de estos slogans y propagandas en América Latina, están tomando fuerza a través de agrupaciones como "mujeres por el derecho a decidir", quienes manejan este tipo de argumentaciones y recalcan que ellas tienen el derecho y pueden disponer de la vida de "eso", que es considerado apenas un efecto accidental de un amor que no quería acoger el fruto del mismo. El Papa denuncia esta mentalidad con amor y tristeza en su carta a las familias: "¿Qué tipo de libertad es esa que aniquila las vidas humanas más indefensas?"

Los movimientos provida en todo el mundo son testigos del maravilloso cambio que se produce cuando una madre puede ver a su hijo de pocas semanas, a través de la ecografía, pues allí donde existía una decisión para eliminar la vida del hijo, renace con toda su emoción y ternura el instinto materno.

Hay tantos casos de madres acosadas y presionadas que llegan a una decisión dolorosa como es el aborto, y es así como vamos conociendo y se va estudiando cada vez más el llamado Síndrome postaborto, existente y real. Es así como se suscita, después de algunos años, una verdadera tormenta moral en una conciencia resentida, que tiene que protestar contra esa decisión y es ahí donde la Iglesia con misericordia acompaña y entiende el dolor de las mujeres afectadas por el aborto, surgiendo todo un movimiento en el mundo, que se llama "Operación Raquel", para que puedan rehacer sus vidas en una conversión auténtica y profunda.

Sin embargo, cabe una responsabilidad mucho mayor y sin posible defensa ante sus pueblos, a los legisladores que dan curso insensiblemente a la masacre del aborto. Un cristiano político no puede jamás imaginar que puede ser un buen cristiano, que puede ser un buen católico, ni siquiera que es una digna persona humana, cuando decide aniquilar la vida del más débil. Los legisladores sí llevan el peso de una responsabilidad histórica, que debía avergonzarles, al igual que aquellos que deberían ser permanentes defensores de la vida por profesión y juramento, que son los médicos.

No puede existir una democracia sana, cuando esgrime la bandera de la libertad y niega la primera modalidad de participación al ser humano, que se manifiesta en el derecho a vivir. Según el profesor Michel Schooyans, si el legislador ya acapara el poder que corresponde al juez, ese es el comienzo del totalitarismo, pues éste se produce al quedar en manos de una sola persona o de un solo grupo los poderes que el Estado Moderno quiere distribuir con responsabilidades compartidas, pero independientes entre sí. En Veritatis Splendor el Santo Padre dice: "¿Puede dejar de ser totalitaria una sociedad en la que son negados los valores morales de la verdad y del derecho a la vida?" Este totalitarismo que niega el derecho a vivir al niño por nacer, es el que se encuentra presente en la Conferencia de Población y Desarrollo de El Cairo, que se desarrollará en septiembre próximo y que si no tiene oportunas modificaciones, hará un enorme mal a la humanidad.

A Dios gracias, están surgiendo los movimientos pro vida en todas partes; a Dios gracias, hay personas con claridad profética que están articulando este movimiento de dignidad mundial; a Dios gracias, hay tantos médicos, juristas y políticos que ven claro y quieren transmitir la verdad a los otros de su propia percepción más lúcida y más profunda, cuando está cimentada en la fe cristiana.

Estamos a la espera con enorme ilusión de la Encíclica de Su Santidad, sobre el respeto a la vida. Qué afortunado nuestro tiempo, de tener un líder de la categoría moral y del valor profético de Juan Pablo II.

Dios quiera que sea muy pronto, para evitar tanta masacre, que se le reconozca a la Iglesia, en esta batalla Pascual entre las fuerzas de la muerte y las de la vida, que la Iglesia tenía razón. Yo creo que en un Congreso de esta categoría, con este entusiasmo, con esta esperanza, ya es una especie de anticipo de una victoria segura, de una victoria prometida, que se está desarrollando en el mismo misterio del Cristo resucitado, Señor de la Vida, Señor de la Familia, Triunfador de la muerte y de las fuerzas de la muerte.

Resumen de la conferencia inaugural del Primer Congreso Internacional por la Vida y la Familia, que se llevó a cabo en Santiago de Chile, del 19 al 21 de agosto de 1994.


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