CLADEM ¿"Derecho" a matar? Frente feminista promueve "derechos reproductivos" para legalizar el aborto



Introducción

El nombre de la campaña parece inofensivo: "Declaración de los Derechos Humanos con Perspectiva de Género". Y su objetivo, en su lenguaje expositivo, parece ser un plausible esfuerzo por introducir "derechos" en la Declaración Universal de los Derechos Humanos desde el punto de vista de las mujeres. Pero en realidad, la "declaración" promovida por la organización feminista CLADEM apunta directamente a la legalización del aborto y al impulso de una "revolución sexual" en el continente latinoamericano.

"Cumbre" feminista

En 1999, la capital panameña fue sede de un extraño encuentro organizado por el autodenominado "Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer" (CLADEM), al que asistieron no solamente las representantes de la organización de 17 países latinoamericanos, sino que concurrieron una mezcla de diminutas asociaciones de derechos específicos --desde "indigenistas" hasta la organización de fachada mal llamada "Católicas para el Derecho a Decidir"-- con representantes "cristianos", como el organismo de ayuda inglés "Christian Aid" y el controvertido liberacionista brasileño Alberto Libanio Christo, más conocido como "Frei Beto".

Lanzamiento de una campaña regional

El motivo de la reunión era el lanzamiento de una "Campaña Regional" para incluir nuevos "derechos" feministas a la Declaración Universal de los Derechos Humanos, junto con un programa de "educación en los Derechos Humanos con perspectiva de Género". El material que las líderes recibieron para distribuir en sus respectivos países incluía 6 spots televisivos de 30 segundos cada uno, material para la preparación de "cuñas" radiales, tiras de prensa... y la promesa del envío de un paquete que incluiría 5 afiches temáticos y un diskette con notas de prensa. Este equipo debía servir para el lanzamiento de una campaña que "pareciendo casual" en cada país, debía ser férreamente uniforme a nivel continental.

¿Qué es CLADEM?

El CLADEM surgió en 1987 en San José de Costa Rica, cuando un conjunto de grupos feministas del continente descubrieron que la mejor manera de empujar la agenda común era estableciendo una red articulada, reuniendo el material, la experiencia y los recursos que cada uno había acumulado.

Muy pronto, el CLADEM definió sus objetivos: la elaboración y difusión de propuestas jurídicas y de política para implementar la estrategia feminista y --según su propia declaración-- la "presión y cabildeo en foros internacionales, estructuras oficiales de poder y de formulación y aplicación del derecho", para aplicar su agenda.

Desde la coordinación regional localizada en Rosario (Argentina) y una oficina de apoyo en Lima (Perú), CLADEM rápidamente concentró sus objetivos en una sola campaña: elaborar y luego impulsar la declaración de los derechos humanos desde "la perspectiva de género". El borrador del documento comienza a gestarse en Brasil y fue concluido en mayo de 1993. En junio de ese año, la declaración es presentada en Viena y discutida con otros frentes feministas mundiales que radicalizan aún más la agenda. En septiembre, la nueva versión es presentada en Mar del Plata (Argentina) y en la Conferencia Latinoamericana preparatoria de Beijing (China). A fines de 1997, la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, con sede en Ginebra, que apoya abiertamente el programa feminista, le pide a CLADEM que reduzca el texto a 1,500 palabras, para que sea aceptado como documento oficial.

El documento

El texto que las feministas desean consagrar como nuevos "derechos humanos" consta de una introducción, un preámbulo y varios artículos agrupados en cinco temas, que CLADEM resume así:

- "Derechos de Identidad y Ciudadanía: Se propone, entre otros, el derecho a la identidad ciudadana, independientemente del estado civil, sexo, orientación sexual, raza, etnicidad, origen social u otras condiciones".

- "Derecho a la Paz y a una Vida libre de violencia: Se propone garantizar el derecho a una vida libre de violencia, tanto en el ámbito público como en el privado, la participación de las mujeres en la resolución de conflictos armados y en la construcción de la Paz".

- "Derechos Sexuales y Reproductivos: La autonomía reproductiva y la autodeterminación en el ejercicio de la sexualidad son los pilares de este eje".

- "Derecho al Desarrollo: Se consagran, entre otros, el derecho y la responsabilidad de toda mujer y hombre de criar y educar a hijos e hijas, realizar el trabajo del hogar y proveer a las necesidades de la familia, incluso después del divorcio".

- "Derechos Ambientales: donde se plantea, entre otros, que todas las mujeres y hombres tienen el derecho a un ambiente sustentable y que la igualdad de género es una de las bases para el logro de un desarrollo sustentable y la conservación del medio ambiente".

En buen castellano

La fraseología del CLADEM está cuidadosamente elaborada para expresar de la forma más oscura y subliminal posible, los puntos fuertes de su proyecto:

- Cambiar la noción de sexo por la de "género" de tal manera que el ejercicio de la sexualidad sea moralmente neutro, convirtiendo la homosexualidad, la bisexualidad y el lesbianismo en opciones "igualmente válidas".

- Convertir el aborto, la difusión masiva de métodos de control natal entre adolescentes y la "educación sexual" precoz en parte de los "derechos reproductivos y sexuales" consagrados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de tal manera que estén por encima de cualquier legislación nacional.

- Vincular todos los temas, incluso el de la ecología, a la ideología de "género", de tal forma que ningún tema vinculado al desarrollo sostenible o la protección del medio ambiente pueda ser discutido sin pasar primero por la aprobación de la agenda feminista.

Astucia

La declaración del CLADEM incluye una curiosa aclaración: "No queremos reemplazar la Declaración Universal de 1948, que constituye un código ético para la humanidad. Pero creemos necesario que hoy, en el umbral del nuevo milenio, los Estados aprueben otro documento de protección internacional de los derechos humanos que integre los avances realizados en el pensamiento y experiencia de los derechos humanos, desde 1948, sin invalidar en ninguna forma los logros de la Declaración Universal".

Esta apología del documento de 1948 no es más que otra argucia estratégica. En efecto, Susana Chiarotti, Coordinadora Regional del CLADEM, admitió en una comunicación interna, que los organismos internacionales no estarían dispuestos a modificar la Declaración Universal en su 50 Aniversario --celebrado en 1998-- "porque para ellos sería como admitir que la declaración tiene imperfecciones que ellos no están dispuestos a aceptar". El elogio al documento del 48, por tanto, no partía de una convicción, sino de una maniobra estratégica para alentar su cambio

Dificultades

La Chiarotti, en efecto, es consciente de que "algunos de los ejes de la Declaración de Derechos Humanos con perspectiva de Género proclaman derechos que aún no fueron reconocidos por los Estados en el ámbito local, como los relacionados con la autonomía sexual y reproductiva. Al dialogar con delegaciones gubernamentales en foros de Naciones Unidas, pudimos comprobar que las dificultades no provienen sólo de nuestra región. Las reticencias para otorgar plena autonomía sexual y reproductiva a las mujeres son un problema mundial". "Aun en países que han avanzado en el logro de la equidad --dice la dirigente--, hay inconvenientes para aceptar algunas de las cláusulas. Es el caso de Noruega, donde en estos momentos está gobernando una coalición de la que forma parte la Democracia Cristiana, que está intentando poner restricciones al derecho al aborto".

Chiarotti relata que se presentó la opción de "maquillar el texto" para que fuera aceptado por los gobiernos. "La respuesta fue unánime: No podemos lavar el texto. Eso es lo que queremos las mujeres de los derechos humanos. Si tardamos 100 años en obtenerlo, no importa. Ahora sabemos con certeza que estamos insertas en un proceso que llevará varios años".

¿Cristianos?

Contra la claridad de objetivos de las líderes del CLADEM, sorprende la ingenuidad y hasta la condescendencia con que organizaciones católicas cooperan con su agenda. En efecto, pese a que la Chiarotti ha señalado a la Iglesia como su principal enemiga en la región, se dan curiosos gestos de apoyo católicos. Así, CLADEM ha recibido el compromiso de Frei Beto de impulsar su agenda en Europa, ha recibido el respaldo de los jesuítas de la UCA en América Central, y no pocos teólogos de la liberación buscan compatibilizar el "Grito de los Excluidos" lanzado el año pasado en Riobamba (Ecuador) con la agenda de CLADEM. En Colombia, por ejemplo, el lanzamiento de la campaña se realizó en el auditorio "Félix Restrepo", de la Universidad Javeriana, una universidad administrada por jesuítas y que se declara "católica".

Aborto e Iglesia

Pero para el CLADEM, los católicos condescendientes son poco más que "tontos útiles". En efecto, en un reciente comunicado interno, Chiarotti señalaba abiertamente que "la enorme influencia de la Iglesia Católica en nuestra región, ha sido definitiva a la hora de censurar un debate más abierto y sincero que permita salidas hacia soluciones más amplias [llámese legalizar el aborto]", y acusaba directamente a la Iglesia de alentar la "hipocresía" que impide la promoción de la agenda feminista.

Estrategia

Por ello, en una reunión realizada en 1992 en Lima, los miembros del CLADEM y otros organismos antivida, como "Católicas por el Derecho a Decidir", la "Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe" y los "Servicios Integrales para la Mujer", estudiaron la manera de modificar la regulación legal sobre la "interrupción voluntaria del embarazo" --eufemismo de aborto--, mediante un minucioso estudio sobre el "estado de la cuestión" en cada país, financiado por la David and Lucile Packard Foundation, la poderosa financiera antivida creada por David Packard, el fundador de la poderosa empresa informática Hewlett-Packard.

Uno de los resultados de la campaña es el de buscar contrarrestar la poderosa influencia Pro vida de la Iglesia en el continente mediante la creación de una mentalidad cada vez más relativista respecto del valor de la vida del no nacido. Parte fundamental de este intento es promover la Campaña 28 de Septiembre, día en que las feministas pretendieron celebrar, en adelante, la jornada por la Despenalización del Aborto en América y el Caribe.

Fuente: www.aciprensa.com.



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