Feminismo antivida y violencia doméstica
Por Magaly Llaguno



Es cierto que la mujer fue víctima desde la más remota antigüedad de una injusta marginación, por estar sometida a la prepotencia del varón, mal pagada por su trabajo y descuidada en su educación. También ha sido considerada un ser de inferior categoría, como "de segunda", situación que sigue padeciendo aún hoy en muchos países. Para ponerles fin a esas injusticias que datan de milenios atrás, surgió el movimiento feminista. El de los EE.UU., que tiene su origen en el siglo XIX, comenzó como un movimiento en pro de la justicia, la igualdad y el respeto a todo ser humano, que tenía como objetivo principal erradicar la discriminación contra la mujer.

En el siglo XVII Anton von Leeuwenhoek, el inventor del microscopio, descubrió los espermatozoides. El óvulo fue descubierto en 1827. A partir del momento en que se descubrió que la vida humana comienza en la concepción, la vieja creencia de que la vida comenzaba en el momento en que la mujer sentía por primera vez los movimientos del feto, fue reemplazada por una visión de la vida fetal en desarrollo continuo, desde el momento en que el óvulo y el espermatozoide se unen. Conocedoras de estos avances logrados en el siglo XIX, las feministas de esa época extendieron al ser humano por nacer los derechos por los cuales ellas habían luchado. Para las fundadoras del feminismo el aborto era un crimen, la matanza de un ser humano inocente.

Pero este no es el mismo movimiento feminista que tenemos actualmente.

El cambio más significativo en la dirección y los objetivos del movimiento feminista que comenzó en los EE.UU., tuvo lugar en 1963 con la publicación del libro"El Mito de la Femineidad", cuya autora fue Betty Friedan, a quien muchos consideran la fundadora del actual movimiento feminista. Los conceptos expresados por Friedan en esta obra, que todavía se encuentra en las bibliotecas de las universidades de los EE.UU., cambiaron la forma en que se valoran el matrimonio, la familia, el hombre y la mujer, y por ende, la sociedad.

El nuevo movimiento feminista impulsado por Friedan planteó que las mujeres sólo se podrían sentir "verdaderamente realizadas" y felices si lograban obtener triunfos fuera de su hogar. Según ella el ser esposa y madre es la más indigna y denigrante de todas las labores que puede realizar la mujer. Por tanto,este nuevo feminismo llegó a la conclusión de que la mujer sólo podría lograr su máximo potencial si se liberaba de la "carga" de la maternidad para poder salir a competir con el hombre.

Por otro lado, desde la década de los 60, el feminismo se define como una serie de esfuerzos por lograr la igualdad entre los sexos. La principal creencia del feminismo radical contemporáneo, es que no hay diferencias entre los sexos. Puesto que las nuevas feministas buscan la total igualdad con el hombre y la capacidad de ser madre es precisamente lo que más distingue a la mujer del hombre, la maternidad se convirtió en el mayor obstáculo. El "derecho" a tener relaciones sexuales sin temor al embarazo se convirtió para las feministas antivida, en un derecho que tenía que ser absoluto. Pasaron, de exigir el derecho a la contracepción, inclusive para menores de edad sin consentimiento paterno, a exigir el derecho al aborto para todas las mujeres, sin importar su edad o su estado civil y en todas las etapas del embarazo.

Este trágico cambio de rumbo del movimiento feminista les ha costado la vida a más de 30 millones de niños por nacer en los EE.UU. solamente en los últimos 30 años. Ademas ha dejado una estela de muertes maternas y un gran número de mujeres física y psicológicamente dañadas por abortos legales, que supuestamente eran "seguros e inocuos".

Y yo me pregunto, ¿cómo es que la mujer es la que tiene que exponer su cuerpo a los dañinos anticonceptivos y abortivos,e inclusive a la esterilización y al aborto, simplemente para estar disponible para el hombre en todo momento? ¿Por qué es ella la que tiene que sufrir en su cuerpo y en su espíritu todas las consecuencias de las relaciones sexuales fuera del matrimonio en las que el hombre sólo busca el placer? Ella es la que va a la mesa de operaciones donde matarán a su hijo por nacer, y ella la que carga con esa muerte en su conciencia, hasta que encuentra el perdón y la sanación en Dios. ¿Y a esto le llaman "igualdad"?

El actual movimiento feminista radical ha hecho una de sus prioridades principales a nivel mundial los "derechos" de las lesbianas, incluyendo el de adoptar hijos y constituir una familia, con todos los derechos legales de los cuales la familia tradicional disfruta. A éstos les llaman "derechos sexuales", y los exigen en conferencias de la ONU y a nivel de la legislación en todos los países donde están activas. Lamentablemente, una gran parte del movimiento feminista de Latinoamérica también ha hecho la transición a favor del lesbianismo. Existen ya muchas redes de movimientos lésbicos y homosexuales, dentro de los grupos feministas de Latinoamérica.

Incontables mujeres han sido confundidas y engañadas por dirigentes del movimiento feminista antivida con promesas de bienestar económico, y llevadas por un camino que sólo conduce a la explotación.

En nombre de la liberación femenina y para poder competir con el hombre en el campo del trabajo, las mujeres que han escogido casarse y tener hijos han tenido que asumir muchas más responsabilidades y mayor trabajo del que ya hacían en su hogar como esposas y madres. Este nuevo estilo de vida les viene como anillo al dedo a los que quieren limitar el crecimiento de la población, puesto que la mujer, agotada, llega a ver a un nuevo hijo como otro trabajo más. Son precisamente las instituciones que promueven el control de la población las principales responsables de los daños que han sufrido y continúan sufriendo las mujeres, debido a dañinos fármacos anticonceptivos y abortivos, el aborto y la esterilización. Sin embargo, irónicamente, la mayor cantidad de los fondos que reciben las organizaciones feministas (sobre todo en Latinoamérica), provienen de instituciones promotoras del control natal, tales como el Consejo de Población, UNICEF y UNIFEM de las Naciones Unidas, etc.

Pero este no es el único tipo de feminismo que existe en nuestra sociedad. Desde la década de los 70, existe un feminismo que cada día crece más adentro de la Iglesia y que es igualmente peligroso y dañino. Esta rama, que "se autodenomina de varias maneras: feminismo espiritual, religioso o cristiano"; se convirtió en el instrumento para llevar a cabo las reformas del feminismo secular, de destruir la ortodoxia de la Iglesia desde adentro.

Muchas de estas feministas son religiosas o ex-religiosas, teólogas o historiadoras. Han decidido permanecer en la Iglesia, para poder cambiarla desde adentro.

Las teólogas feministas opinan que el patriarcado es el pecado original y la causa de todos los demás males de la sociedad. La línea de ataque es que las católicas están oprimidas y necesitan ser liberadas.

La peor campaña desatada por las feministas radicales contra la Iglesia Católica y sus dogmas, es la de las mal llamadas "Catholics for a Free Choice", que surgió en EE.UU.y se ha extendido también a Latinoamérica con el nombre "Católicas por el Derecho a Decidir" (CDD). Siguiendo la consigna de "divide y vencerás", la CDD está tratando de sembrar la discordia entre las filas de las propias mujeres católicas, afirmando que quizás algunas mujeres católicas jamás se practicarían un aborto, pero que "toda mujer debe tener el derecho a elegir esa opción" y que es un asunto que solo concierne a "su conciencia". Precisamente así se llama la principal publicación de las CDD en EE.UU.: "Conscience", que quiere decir 'conciencia". El boletín en español de las CDD se llama "Conciencia Latinoamericana". Por supuesto,lo que no dicen es que la conciencia debe de estar formada y basada en las enseñanzas de la Iglesia. La CDD tiene su oficina principal en Washington y la dirije Frances Kissling, quien viaja frecuentemente a Latinoamérica para promover sus doctrinas inmorales y anticatólicas. La CDD promueve la anticoncepción,el aborto, el lesbianismo, el feminismo radical y antivida y las doctrinas de la "New Age" o Nueva Era, una "religión" que no es más que el conjunto de las viejas herejías. La CDD también trabaja con grupos hispanos en EE.UU.

La CDD alega que es una organización católica mientras siembra cizañas dentro de la Iglesia Católica, en oposición a las doctrinas de la Iglesia en lo que concierne a la vida humana,la sexualidad y la familia. Y para hacerlo recibe millones de dólares para sus campañas antivida alrededor del mundo, de fundaciones norteamericanas. Inclusive recientemente lideró una campaña para expulsar al Vaticano de la ONU. Actualmente está llevando a cabo otra campaña en contra de la Iglesia Católica y los obispos en varios países.

En l989 la CDD abrió oficinas en Montevideo, Uruguay, como centro para toda Latinoamérica. Actualmente tiene dos oficinas en la Argentina , una en Córdoba que es su oficina regional para todo el continente latinoamericano y la otra en Buenos Aires. También tiene representaciones en Brasil, México, Perú, Bolivia, Chile y Colombia.La CDD ha recibido más de 8 millones de dólares de fundaciones norteamericanas, algunas de las cuales promueven el control demográfico mediante los anticonceptivos y abortivos.

Se supone que el movimiento feminista ha ayudado mucho a la mujer. Las feministas antivida alegan que quieren liberar a la mujer pero en realidad la han convertido en el objeto sexual del hombre.La mujer"fácil"que los contraceptivos promovidos por las feministas han traído, ha propiciado las relaciones sexuales puramente hedonistas, donde la mujer es un mero "objeto de placer" por parte del hombre machista.

La mal llamada "liberación sexual" ha esclavizado más que nunca a la mujer. Esto era de esperarse, puesto que el uso de contraceptivos hace pensar (erróneamente), que las relaciones sexuales no tienen ninguna consecuencia a nivel físico,psicológico o espiritual. Entonces el varón machista se comporta en el área sexual de una forma irresponsable. ¿Y a esto le llaman liberación sexual? Quizás lo sea , pero sólo en lo que concierne al hombre. Debido al menos en parte a esta concepción de la mujer como un objeto y al machismo, la violencia doméstica esta aumentando cada día más. Las feministas combaten la violencia doméstica y es bueno que lo hagan, pero lamentablemente con ello engrosas sus propias filas. Más adelante explicaré cómo.

En su Encíclia El Evangelio de la vida, el Santo Padre nos dice muy claramente:

"Todo lo que se opone a la vida...todo lo que viola la integridad de la persona humana...incluso los intentos de coacción psicológica; todo lo que ofende a la dignidad humana...todas estas cosas y otras semejantes son ciertamente oprobios que, al corromper la civilización humana, deshonran más a quienes los practican que a quienes padecen la injusticia y son totalmente contrarias al honor debido al Creador".

Es obvio por lo que el Santo Padre nos está diciendo en su encíclica, que combatir los maltratos, las injusticias y la violencia de todo tipo debe ser una preocupación de aquellos que defendemos la vida humana. Sabemos que tenemos que combatir el aborto: la peor violencia contra un inocente que no se puede defender. Esta es la prioridad, pues sin el derecho a la vida no pueden existir ninguno de los demás derechos. Del mismo modo debemos oponernos al maltrato infantil, una vez que el niño ya ha nacido, al maltrato contra las personas enfermas y/o ancianas y a cualquier otro tipo de violencia.

Aunque es cierto que los hombres también son a veces víctimas de la violencia doméstica o intrafamiliar, en esta charla me voy a referir solamente a las mujeres, quienes constituyen la mayoría de esas víctimas.

Aproximadamente el 30% de las mujeres que son asesinadas en EE.UU. mueren a manos de su novio o esposo. En Latinoamérica la violencia doméstica contra la mujer es muy común, de manera que podemos decir que tanto en EE.UU. como en nuestros países hispanos, la violencia doméstica es una epidemia. Sin duda, constituye una amenaza para la dignidad de la vida humana y para la vida misma, incluyendo la de los niños cuya madre está siendo maltratada. Por tanto, la violencia doméstica debe de ser considerada una preocupación de los que trabajan defendiendo la vida y la familia.

Desafortunadamente,son las feministas antivida y sus alidos del movimiento antivida y proabortista; o sea, el movimiento a favor de la anticoncepción y el aborto; los que más activamente están trabajando para ayudar a las mujeres víctimas de la violencia doméstica en EE.UU. y Latinoamérica. Y de hecho, están utilizando la violencia doméstica como una nueva estrategia para sus propios fines de promover la anticoncepción y el aborto.

Las feministas proabortistas alegan ahora que entre los actos que "podemos identificar como actos de violencia y discriminación contra mujeres y niñas" se encuentran los siguientes:" maternidad forzada y negativa de proveer servicios de salud sexual y reproductiva a adolescentes, mujeres solteras o lesbianas."

O sea que el impedirles a las mujeres y las adolescentes el acceso a todo tipo de anticonceptivos y abortivos, eufemísticamente llamados "servicios de salud sexual y reproductiva" o el negarles el derecho a la esterilización y el aborto, según las feministas proabortistas constituye "violencia de género" porque afecta solo a la mujer. Inclusive las organizaciones antinatalistas que promueven el control de la población, están utilizando la oportunidad para ofrecerles a las mujeres víctimas de la violencia doméstica, los anticonceptivos y abortivos. El "embarazo no deseado" está siendo incluído ahora por la IPPF - Federación Internacional de Planificación de la Familia por sus siglas en inglés - entre las "consecuencias" de la "violencia basada en el género".

La IPPF alega que los "servicios de salud reproductiva" (o sea, esterilización, anticoncepción y aborto),constituyen un "derecho humano básico". Por tanto, a la mujer que le nieguen estos mal llamados "servicios" le están negando dicho derecho y esto según la IPPF constituye un maltrato dirigido específicamente en contra de la mujer. Y por supuesto, la IPPF se basa para hacer sus afirmaciones en su "Carta sobre derechos sexuales y reproductivos" (adoptada en la conferencia de Manila por la asamblea de miembros de la IPPF de 1996,versión enmendada de marzo del ‘97). Dice la IPPF: "El derecho a la vida ... significa, entre otras cosas, que la vida de ninguna mujer debe ser puesta en riesgo o en peligro por razones de embarazo".Añade: "El derecho a la libertad y la seguridad de la persona..reconoce que todas las personas tienen el derecho a poder disfrutar y controlar su vida sexual y reproductiva y que ninguna persona deberá estar sujeta a embarazo, esterilización o aborto forzados." Es importante señalar que la IPPF apoya el feroz programa de control natal de la China, que incluye esterilizaciones y abortos forzados. Inclusive la UNICEF emitió un informe titulado "La violencia doméstica en contra de las mujeres y las niñas", durante el congreso Beijing +5 de la ONU en Nueva York. En dicho informe la UNICEF se refirió al "embarazo forzado" como violencia doméstica.

Las feministas antivida de Isis Internacional en Santiago, Chile - el mayor grupo de Latinoamérica - han ayudado a formar la Red Feminista Latinoamericana y del Caribe contra la Violencia Doméstica y Sexual. Desde 1989 se formó la Red del Cono Sur y durante el V Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe en San Bernardo, Argentina, se amplió a toda la región.

Precisamente redes como esta constituyen para las feministas antivida una herramienta para unir esfuerzos. De hecho, ellas han logrado enganchar en dichas redes, no solo a las mujeres que están siendo abusadas y no tienen adonde acudir, sino también a las otras mujeres que sinceramente están tratando de ayudarlas. Y por supuesto, las feministas antivida han encontrado ahora una fácil manera de entrar en nuestras propias iglesias, puesto que quién podría negarse a cooperar en estos esfuerzos de ayudar a la mujer abusada.

Pero comencemos por definir lo que realmente es la violencia doméstica o intrafamiliar y veremos que este es un asunto que debe concernir a los que somos provida. No consiste solamente en golpear a una mujer físicamente, sino también en destruir sistemáticamente su autoestima por medio de la crítica, los insultos, la burla, el abandono o el aislamiento. Generalmente la violencia psicológica precede a la violencia física.

Otro tipo de violencia es el presionar a una mujer para que utilice dañinos y peligrosos anticonceptivos y abortivos, para que se esterilice o aborte a su hijo no nacido. Innumerables mujeres, especialmente en los países en desarrollo e inclusive en EE.UU. Muchas hispanas de bajos recursos, sufren presiones o de hecho son forzadas a cometer estos y otros actos que son inmorales. Otro tipo de maltrato es el no darle a la mujer lo necesario para subsistir y/o mantener su hogar y a sus hijos.

En los hogares disfuncionales en los cuales un cónyugue maltrata al otro, es común el maltrato a los niños. Lamentablemente, cuando una mujer está siendo abusada está tan enfrascada en tratar de defenderse y sobrevivir, que no se da cuenta del daño tan grande que están sufriendo sus hijos, físico y emocional. A veces debido a estos malos ejemplos, los niños se convierten en victimarios y las niñas en víctimas igual que su mamá. Esas consecuencias generalmente no se manifiestan hasta pasados muchos años. Inclusive,según los estudios que se han llevado a cabo, los niños que crecen en hogares violentos tienen una gran probabilidad de ser criminales en el futuro.

Hay que señalar que tanto la víctima de la violencia doméstica como su victimario están enfermos y necesitan ayuda. Ninguno de los dos la recibirá hasta que no sea reconocido y denunciado el abuso. El silencio no beneficia a nadie, es imprescindible que las personas involucradas se dirijan a quienes puedan ayudarlas : un sacerdote, un pastor, un psicólogo o psiquiatra.

Sin embargo, lamentablemente muchas veces ni siquiera los propios sacerdotes o psicólogos están bien informados sobre la dinámica de la violencia doméstica y a veces no le dan un consejo apropiado a la mujer ni le ofrecen la ayuda que esta necesita. En el caso de una mujer que está siendo maltratada física o psicológicamente (y recordemos que el maltrato psicológico generalmente precede al maltrato físico), a veces el sacerdote o pastor le dice que debe soportar su cruz o le pregunta qué está haciendo para provocar la ira de su esposo. Inclusive muchas veces ni siquiera se le habla a la mujer de su dignidad como persona creada por Dios o de la alternativa de la separación cuando su vida o la de sus hijos corre peligro.

A veces la propia mujer que está siendo abusada cree que Dios la está castigando por sus pecados y que se lo merece. Esa imagen de Dios como severo y cruel es totalmente contraria al Dios bondadoso, amoroso y compasivo que nos muestra la Biblia. Dios no quiere el sufrimiento buscado por sí mismo.

A aquellos que somos católicos, el Código de Derecho Canónico de la Iglesia Católica nos dice:"Si uno de los cónyugues pone en grave peligro espiritual o corporal al otro o a la prole, o de otro modo hace demasiado dura la vida en común, proporciona al otro un motivo legítimo para separarse, con autorización del Ordinario del lugar, y si la demora implica un peligro, también por autoridad propia. Al cesar la causa de la separación, se ha de restablecer siempre la convivencia conyugal, a no ser que la autoridad eclesiástica determine otra cosa." (No. 1153) La separación física en esta situación puede ser buscada incluso durante el proceso mediante el cual el victimario voluntariamente busca y recibe ayuda, ya que muchas veces el proceso de curación psicológica tiene sus recaídas. La voluntad de Dios no es que la víctima permanezca en esta situación de maltrato, sino que salga de ella y busque ayuda, tanto para sí misma como para sus hijos (si los tiene) y su victimario si éste está dispuesto a aceptarla.

La separación física no equivale al divorcio. El divorcio implica el intento de destruir el vínculo conyugal válidamente contraído, que de suyo es indisoluble. La Iglesia condena el divorcio y sobre todo el intentar contraer nuevas nupcias cuando el matrimonio anterior es válido. Pero aquí no se trata de disolver un matrimonio válido ni tampoco el intentar nuevas nupcias a no ser que dicho matrimonio haya sido declarado nulo por la legítima autoridad de la Iglesia Católica. La separación física en estos casos, sin la intención de divorciarse y contraer nuevas nupcias, no es un pecado sino un derecho legítimo que tiene la víctima.

En EE.UU. La Iglesia Católica ofrece ayuda a las mujeres víctimas de la violencia doméstica. Los obispos emitieron en 1992 un documento titulado "Cuando busco ayuda: Una respuesta pastoral a la violencia doméstica contra las mujeres".

En dicho documento los obispos norteamericanos declararon que "la violencia en cualquier forma - física, sexual, psicológica o verbal - es pecaminosa; muchas veces es también un crimen." Añadieron que "la violencia en contra de cualquier persona es contraria al mensaje del Evangelio de Jesús de ‘Amáos los unos a los otros como yo los he amado'". También señalaron los obispos que "la violencia es un comportamiento aprendido...las mujeres que son abusadas han crecido en hogares donde ocurría la violencia...y los niños aprenden que ésta es una manera de obtener poder." Por tanto, el ciclo de violencia se transmite de generación en generación.

La Iglesia en EE.UU. les ofrece ayuda "tanto a las mujeres que son maltratadas como a los hombres que abusan de ellas" pues "ambos grupos necesitan de la fuerza y la curación de Jesús", según los obispos norteamericanos. Existen programas de este tipo en muchas diócesis de EE.UU.

Vida Humana Internacional ha preparado para las víctimas de la violencia doméstica así como para los párrocos y pastores, un excelente material en su sitio web en Internet (www.vidahumana.org). Ademas ofrece un folleto cuyo texto está en Internet también.

En el caso de los centros de ayuda a la mujer embarazada que ya existen o que están siendo fundados en EE.UU. y otros países, así como de las organizaciones que trabajan por la vida y la familia; es imprescindible que las consejeras y consejeros estén muy bien informados sobre este tema y sobre cómo ayudar a la mujer que se encuentra en estas circunstancias.

Los que hacemos ese tipo de labor provida también tenemos que ir mucho más allá y ayudar a la mujer a recuperar su autoestima y descubrir su dignidad. En muchos de los casos que he visto de mujeres que estaban permitiendo los maltratos y que inclusive habían abortado, el problema principal es que ellas no se valoraban. Y qué mujer va a poder valorar al hijo que se encuentra en su vientre, si no se valora a sí misma.Y por supuesto estas mujeres son inducidas fácilmente por las feministas antivida, a creer que el aborto es la única solución a su problema. Todos los que valoramos la vida humana y la defendemos, debemos de estar alertas para ayudar a las víctimas y sus victimarios a salir del horrible círculo vicioso de la violencia doméstica.

Entre los hispanos, en mi opinión el machismo es una de las causas principales de la violencia doméstica. El machismo cruel que lleva a maltratar es un mal que hay que erradicar mediante la educación y la formación. Nuestra tarea como dirigentes provida y profamilia, es trabajar por ayudar tanto a los hombres como a las mujeres, para que asuman el papel que Dios les ha encomendado a cada uno y obedezcan Sus divinos mandamientos.

La Iglesia Católica no es la enemiga de la mujer, como quieren hacernos creer algunas feministas radicales tales como las Católicas por el Derecho a Decidir. Por el contrario, siempre ha defendido a la mujer. Condena los anticonceptivos y promueve los modernos métodos de planificación natural de la familia (cuando los esposos tienen serios motivos para espaciar los nacimientos de sus hijos), precisamente para proteger la vida del no nacido, así como la integridad física, emocional y espiritual de la mujer y la unión matrimonial.

Fue Jesucristo, el que primeramente le reconoció a la mujer su gran dignidad. El perdonó a la adúltera, se apareció después de resucitado a una mujer que fue pecadora, la Magdalena; hizo su primer milagro a petición de una mujer: su Madre. Fueron mujeres las que lo acompañaron hasta el calvario cuando casi todos sus apóstoles lo abandonaron. Fueron mujeres las que formaron las primeras comunidades cristianas.

Ha llegado la hora de crear un nuevo feminismo, de rescatar los valores provida del feminismo original. Como señaló la Viceministra de Asuntos Exteriores de Noruega, Janne Haaland Matlary: "El feminismo de los años setenta apuntaba a la negación de la maternidad y la imitación de los hombres. Esto ha impedido, de hecho, todo desarrollo de las cualidades y las contribuciones femeninas, así como la aplicación de políticas capaces de ayudar verdaderamente a la mujer."

Es imprescindible también, que el movimiento provida sea partícipe en promover proyectos de leyes para proteger la dignidad y los legítimos derechos de las mujeres, especialmente los de aquellas que están embarazadas o que son víctimas del maltrato. Si no proporcionamos esta ayuda a las mujeres que tanto la necesitan, no nos asombremos de que cada día crezca más en el mundo, el movimiento feminista radical.

"Que Cristo habite en sus corazones por la fe, y sean arraigados y edificados en el amor" (San Pablo, Efesios 3: 17); que la santísima Virgen María ruegue por nosotras, y que sea ella, el modelo que todas las mujeres imitemos.Que Dios les bendiga.

Nota: La Sra. Llaguno dió esta charla en el congreso de American Life League en New Orleans, EE.UU., julio 12, 2002.



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