Los derechos humanos y el Fondo de Población de las Naciones Unidas
(Resumen)
Por John S. Aird, Ph.D.



El siguiente artículo no trata de la inmoralidad intrínseca y grave del aborto, la esterilización y la anticoncepción (ni de la potencialidad abortiva de los principales métodos de esta última), ni de los daños que causan, sobre todo a la mujer, todos estos medios de "planificación familiar" o de "salud reproductiva" (como eufemísticamente se les llama), sino solamente del elemento de coerción implícito en los principios de control demográfico del Fondo de Población de las Naciones Unidas. Con todo, este artículo nos parece de gran importancia debido, no sólo al hecho de que su autor ha sido un funcionario de alto rango del gobierno de Estados Unidos, sino también a la denuncia que hace de la violación del derecho humano de todo matrimonio a libremente planificar su familia (respetando siempre la ley moral y por graves motivos).

En 1985, Rafael Salas declaró que el Fondo de Población de las Naciones Unidas (FNUAP o UNFPA, por sus siglas en inglés) está guiado por tres principios, el segundo de los cuales es el principio de la libertad reproductiva, pero su primer principio es el respeto a la soberanía nacional, lo cual, dijo él, significa que:

"...Los países son libres y deben permanecer en libertad de decidir sus propias actitudes y respuestas a los problemas de población. El sistema de las Naciones Unidas no está facultado, bien sea por ley o por práctica, a darle la espalda a este principio y juzgar la aceptabilidad de programas...La relación de la libertad individual con las necesidades de la sociedad como un todo, es un asunto que cada país debe decidir."

Por lo tanto, el principio de la soberanía nacional, tal como lo expresa Salas, eclipsa el principio de la libertad reproductiva. En lugar de ser un derecho universal, la libertad de reproducción quiere decir lo que cualquier gobierno en particular decida que quiere decir. En China, quiere decir, en efecto, el derecho a tener solamente los hijos que el gobierno apruebe y si lo aprueba.

En 1986, Nafis Sadik, actual Secretaria General del FNUAP dijo que:

"Cualquier limitación del derecho personal de escoger libre y voluntariamente los métodos (de planificación familiar), representa una violación del derecho a tener acceso a la planificación familiar."

Pero entonces agregó que:

"El juicio sobre lo que constituye una decisión libre e informada, debe ser hecho dentro del contexto de una cultura en particular, y dentro del contexto del programa total del gobierno para el desarrollo económico y social..."

El significado de libertad y aun de "consentimiento informado", en vez de ser un principio universal que limita la intromisión del gobierno en los derechos humanos, ha sido transformado por el FNUAP en una carta blanca autorizando el control gubernamental de la procreación. ¡Adiós libertad reproductiva!

Cuando el Banco Mundial o la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés) prestan asistencia a un país en desarrollo, condicionada a que se alcancen los objetivos poblacionales, ellos son responsables de los abusos que puedan ocurrir en los niveles inferiores, en medio de la lucha para alcanzar sus requerimientos. En el análisis final, el que una política o programa en particular sea coercitivo, no depende de las intenciones, filosofías o principios proclamados por los gobiernos, agencias o instituciones que los implementan, sino en sus efectos en los niveles de base. Los desmentidos oficiales no son prueba de inocencia.

El hecho de que el "population establishment" (movimiento de control de la población) no ha condenado la planificación familiar coercitiva como una violación de los derechos humanos, pone en duda su credibilidad y sus pretensiones de servir a una causa humanitaria.

Este artículo es un extracto del discurso de John S. Aird, PhD., Ex jefe en China del Foreign Democratic Analysis Division del Buró del Censo de EE.UU. Fue tomado del libro: "Cuestiones Demográficas en América Latina" en perspectiva del Año Internacional de la Familia, 1994. Este magnífico libro contiene las charlas del congreso realizado en México, Abril 21-23, de 1993, organizado por el Consejo Pontificio para la Familia y patrocinado por la Alianza Latinoamericana para la Familia (ALAFA), y el Comité Nacional Pro vida A.C., México.



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