Algunas consecuencias para América Latina de las conferencias de la ONU



Del 9 al 11 de diciembre de 1994, tuvo lugar en Miami la Cumbre de las Américas, en la cual participaron 34 presidentes de países de este hemisferio. La Cumbre abordó principalmente los temas relacionados con el comercio entre estos países, pero también trató los temas de la salud y la mujer1.

Con respecto a estos últimos temas, los presidentes acordaron "respaldar los objetivos de salud de la Cumbre Mundial sobre la Infancia de 1990, del Acuerdo de Nariño de 1994 y de la Conferencia sobre Población y Desarrollo de 1994 [que se llevó a cabo en El Cairo], y reafirmar su compromiso de reducir, para el año 2000, la mortalidad infantil en un 33% y la mortalidad materna en un 50% del nivel en que estaban en 1990"1.

Los dignatarios también acordaron apoyar "un conjunto de servicios de salud clínica, preventiva y pública que sea consistente con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización Panamericana de la Salud, el Banco Mundial y el Programa de Acción acordado en la Conferencia sobre Población y Desarrollo de 1994, [celebrada en El Cairo]. El conjunto [de servicios de salud] estará dirigido hacia la salud infantil, materna y reproductiva, incluyendo el cuidado prenatal, postnatal, atención del parto, información y servicios de planificación familiar, prevención del SIDA/HIV, así como inmunizaciones y programas que combaten las otras causas principales de la mortalidad infantil"1.

Otra medida de salud que acordaron los presidentes fue la de "Desarrollar o poner al día los planes o programas de acción de los países para lograr reformas en orden a lograr metas de salud infantil, materna y reproductiva y asegurar el acceso universal y sin discriminación a los servicios básicos, incluyendo educación para la salud y programas de cuidado preventivo de la salud"1.

Los dirigentes también urgieron a "la Cumbre Mundial del Desarrollo Social de marzo de 1995 [que tendrá lugar en Copenhague] y a la Cuarta Conferencia sobre la Mujer de septiembre de 1995 [que tendrá lugar en Pekín], que abordaran el tema del acceso a los servicios de salud"1.

Por último, los mandatarios también se comprometieron a "Animar, según sea apropiado, la ratificación y cumplimiento de la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer y la Convención Inter-Americana sobre la Prevención, Penalidad y Erradicación de la Violencia contra la Mujer"1.

Considseramos que estos acuerdos a los que llegaron los presidentes de América Latina, si bien es posible que ellos no estén conscientes de ello, constituyen un peligro para la vida humana y la familia en este continente.

Fundamentalmente, y resumiendo lo dicho hasta aquí, los acuerdos se referían a la implementación o apoyo, en los países representados en dicha Cumbre, de programas de servicios de "salud reproductiva" y de "planificación familiar". Los mandatarios también acordaron respaldar los objetivos de salud de la Conferencia de El Cairo, de la OMS y del Banco Mundial y pidieron que se tratara el tema de los "servicios de salud" en las conferencias de Copenhague y Pekín de este año 1995.

El problema es que ya se sabe que para todas estas conferencias y entidades, los términos "salud reproductiva", "planificación familiar", "educación para la salud", etc., significan "educación" sexual inmoral, anticoncepción, esterilización y aborto.

También es preocupante el hecho de que los presidentes acordaron animar la ratificación y cumplimiento de la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW, por sus siglas en inglés). Decimos que es preocupante porque existen organizaciones antivida, que están utilizando la CEDAW para promover la educación sexual hedonista y el aborto a nivel internacional y especialmente en Latinoamérica.

Una de esas organizaciones es The Center for Population Options (El Centro para las Opciones en Asuntos de Población o CPO), con sede en Washington, DC, y su proyecto internacional, el International Center on Adolescent Fertility (Centro Internacional sobre la Fertilidad de los Adolescentes o ICAF). El CPO y el ICAF, o simplemente CPO/ICAF, trabaja en Latinoamérica llevando a cabo "entrenamientos" para jóvenes, llamados "Cómo planear mi vida", y que tratan, entre otras cosas, sobre "la salud reproductiva de los adolescentes"2.

El CPO/ICAF ha afirmado que "...las leyes que son menos estrictas constituyen una parte necesaria para un mayor acceso al aborto seguro. La Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño y la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer constituyen dos posibles instrumentos legales, a nivel internacional, para extender el acceso de los adolescentes a los servicios de planificación familiar y aborto seguro"2.

El CPO/ICAF también utiliza el falso argumento de que "el aborto inseguro y sus consecuencias son el resultado de negarle a los jóvenes de los países en vías de desarrollo el acceso a la información y a los servicios sobre la sexualidad y la planificación familiar. Por lo tanto, los esfuerzos deben enfocarse primero en la prevención, proveyéndoles a los jóvenes información sobre la salud reproductiva y servicios de planificación familiar"2. Léase: educación sexual hedonista y distribución de anticonceptivos. Y continúa diciendo: "Un mejor acceso [a estos "servicios"] requiere...esfuerzos para superar el malestar que los adultos, en muchos países en vías de desarrollo, tienen profundamente arraigado con respecto a la sexualidad de los adolescentes"2. En otras palabras, el CPO/ICAF quiere convencer a los padres que mientras más saturados estén sus hijos de información sexual y de anticonceptivos, más "responsables" serán en evitar embarazos, abortos "inseguros" y enfermedades venéreas.

Pero eso no es todo. A esta organización antivida, no le importa qué leyes o costumbres en favor de la vida y la familia puedan tener los países en vías de desarrollo, pues se atreve a afirmar: "Aún en aquellos países donde la distribución masiva de anticonceptivos a los adolescentes no sea factible en el actual clima político, todavía es posible proveer información más precisa que les permita a los jóvenes tomar sus propias decisiones sobre su salud reproductiva"2.

No cabe la menor duda sobre el plan que las organizaciones antivida y antifamilia tienen sobre América Latina y otros continentes en vías de desarrollo. Primero quieren cambiar la mentalidad de nuestros hijos, a través de una educación sexual exenta de valores y fuera del total control de los padres. Una vez cambiada la mentalidad, la anticoncepción, la esterilización, el homosexualismo, el aborto y toda otra inmoralidad, penetrarán sin obstáculo en nuestra sociedad.

Este artículo es resultado de la información que Vida Humana Internacional publicó en su boletín Escoge la Vida en la noticia "La Cumbre de las Américas" (en la sección de "Noticias de Estados Unidos"), del número de noviembre-diciembre de 1994, y en el artículo "Consecuencias de ciertos acuerdos tomados en la Cumbre de las Américas", del número de enero-febrero de 1995.

Citas: 1. The Miami Herald, diciembre 12, 1994, énfasis añadido. 2. Jennifer S. Hirsch y Gary Barker, Adolescents and Unsafe Abortion in Developing Countries: A Preventable Tragedy. Basado en las actas del International Forum on Adolescent Fertility, septiembre de 1990, Arlington, Estado de Virginia, EE.UU., y publicado por el CPO/ICAF, marzo de 1992, Washington, DC.



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