Del 25 al 29 de septiembre de 1994, tuvo lugar en Mar del Plata, Argentina, la VI Conferencia Regional sobre la Integración de la Mujer en el Desarrollo Económico y Social de América Latina y el Caribe, organizada por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) de la Organización de Naciones Unidas (ONU). Dicha conferencia se llevó a cabo como reunión regional preparatoria a la IV Conferencia Mundial de la Mujer, también a cargo de la ONU, que se celebrará en septiembre de 1995 en Pekín, China.
En ocasión de esta conferencia regional y también con motivo de la Conferencia de Pekín, se llevó a cabo, del 20 al 24 de ese mismo mes y en la misma ciudad, el Foro de Organizaciones No Gubernamentales (ONG) de América Latina y el Caribe. Dicho foro estuvo a cargo de Virginia Vargas, Coordinadora de las ONGs de América Latina y el Caribe; Supatra Masdit, Convocadora del Foro de ONGs para la Mujer, paralelo a la Conferencia de Pekín; y Ana Falú, Miembro del Comité Facilitador y Coordinadora de Argentina y del Cono Sur.
Las Organizaciones No Gubernamentales (ONGs), aunque no tienen el mismo status que las delegaciones oficiales de los países participantes en las conferencias de la ONU, sí ejercen una gran influencia en dichas conferencias y en la ejecución del plan de acción de las mismas. De ahí la importancia de saber lo ocurrido en el Foro de Mar del Plata, y qué impacto pueda tener en la sociedad latinoamericana con respecto a la vida y la familia, así como en la Conferencia de Pekín, como representación de América Latina.
Desafortunadamente el Foro de Mar del Plata no fue representativo de los verdaderos intereses de la mujer latinoamericana. Todo lo contrario, estuvo dominado por un grupo de feministas extremistas antivida y antifamilia, que quieren imponer su voz en la Conferencia de Pekín, como si fuese la de todas las mujeres de Latinoamérica.
Ya desde la misma preparación de este foro se percibió esta discriminación contra las mujeres pro vida. Al aproximarse la fecha de iniciación del Foro hubo un total silencio de parte de las organizadoras en cuanto a fechas, lugares, programación, temáticas, etc. En los medios de comunicación no apareció prácticamente nada. El objeto fue no permitir la participación de ONGs que no compartieran las propuestas de las organizadoras. Con las instituciones ya preinscritas que no estaban subordinadas a las organizadoras, se inició todo un operativo de engaños para desalentarlas a participar: Se citaba a reuniones que no se realizaban, se prorrogaban fechas y horarios, se fundamentaba la falta de información en la poca disponibilidad de medios económicos, etc. Sólo algunas ONGs no feministas fueron aceptadas después de múltiples presiones y presentaciones en los medios de comunicación.
Ya para el segundo día del Foro, las organizadoras habían identificado a 15 participantes pro vida (aunque habían más). No les preocupaba la pertenencia a movimientos de Iglesia, pues creen poder controlarlos, sino la categoría "pro vida".
La ideología del feminismo antivida y antifamilia se hizo presente en el foro a partir del concepto de la "perspectiva de género", que dominó la mayor parte de la temática. La perspectiva de género significa la negación de que las diferencias en los papeles familiares y sociales entre los hombres y las mujeres surjan de sus diferencias biológicas, sino de una pura invención social y cultural impuesta a las personas, sobre todo a las mujeres, para perpetuar el control del "patriarcado" dominante. De ahí que la mujer, dicen, tenga que liberarse de la vocación de esposa y madre o de los conceptos tradicionales de matrimonio y familia, como los únicos válidos. Con este concepto amorfo de persona, buscan "justificar" el aborto, la anticoncepción, el lesbianismo, la educación sexual hedonista, el divorcio a petición, y hasta la legalización de la prostitución. Si no existe una naturaleza humana dada (femenina y masculina) entonces ésta es completamente moldeable al antojo del hedonismo.
Por ejemplo, en el taller de "Mito y Sexualidad" se trataron todas las ventajas del "derecho a decidir" (el aborto). Este "derecho a decidir" se extendió también a otras áreas de "libertad sexual", como la prostitución, tema que, aunque no aceptado por todas las feministas, quedó al menos como interrogante. El mismo incesto no se condenó desde el punto de vista moral, sino por ser una relación de poder en el caso de un adulto con una niña. Pero el incesto entre dos adultos "ni me va ni me viene", dijo una de las activistas.
Lo más increíble de todo fue la participación de la Asociación Internacional de Lesbianas y Homosexuales (International Lesbian and Gay Association o ILGA). Según informó el diario argentino, El Atlántico, la titular de ILGA en el Foro, Rebeca Sevilla, quien fue una de las ponentes del taller "Democracia y Ciudadanía", declaró que "La familia en realidad ya no puede ser única". Y añadió: "Hay un derecho inalienable de cualquier persona en relación a lo que puede ser su libre acción sexual...lo que pretendemos es que si con mi novia yo decido establecer una pareja, que nuestros derechos que devengan de esa unión sean los de cualquier otra pareja, ya sea en términos de vivienda, prestación de salud, de herencia o patria potestad".
Apenas concluído el Foro, un grupo de mujeres, dirigentes de asociaciones que trabajan por la vida y la familia, prepararon una reserva o disenso que entregaron bajo acta notarial. En ese acta las mujeres pro vida expresaron que sus convicciones no fueron tomadas en cuenta en los diferentes temas tratados, sino que experimentaron un ambiente hostil y discriminatorio. Pese a la promesa que les hicieron las autoridades del Foro, dicha reserva no se incluyó en el documento final. Obviamente, las feministas tenían todo "cocinado" de antemano.
La comisión preparatoria de la Conferencia de El Cairo nombró a Amparo Claro, activista de la organización feminista antivida Isis Internacional, con sede en Santiago de Chile, como Coordinadora de toda las ONGs de América Latina.
Las ONGs de América Latina y el Caribe, especialmente las católicas, deberían protestar por este nombramiento. Virginia Vargas, y la mayoría de las feministas que participaron en el Foro de Mar del Plata, no representan la voz de la mayoría de las mujeres latinoamericanas, ni ciertamente tampoco la de la familia latinoamericana. Si no, permitiremos que lo tengan "cocinado" todo también para la Conferencia de Pekín.
Contribuyeron a este artículo el Dr. Luis Alfredo Vedoya y su esposa Dorotea, la Sra. Cristina Delgado y la Sra. Rita Barros de Sverdlik. Todos ellos son dirigentes que trabajan a favor de la vida y la familia en la Argentina.
Este artículo fue publicado en el boletín de Vida Humana Internacional Escoge la Vida de noviembre-diciembre de 1994.
