La Conferencia de Pekín traicionó a las mujeres
Por Magaly Llaguno



Miles de mujeres de todas partes del mundo participaron en la Cuarta Cumbre Mundial de las Naciones Unidas (ONU) sobre la Mujer en Pekín. Tuvieron ante ellas una monumental e imprescindible labor, por el bien no sólo de la mujer, sino también de la familia. Aunque la Conferencia trajo a la luz las necesidades más perentorias e urgentes de las mujeres a través del mundo, lamentablemente el énfasis principal por parte de los países "desarrollados" como los EE.UU., Canadá y los de la Unión Europea, estuvo en los "derechos reproductivos" (es decir, el "derecho" a la anticoncepción, inclusive para menores), así como los "derechos sexuales", que sus promotores interpretan como el "derecho" a ser lesbiana, bisexual, transexual, etc., y disfrutar de los mismos derechos y privilegios que las familias constituídas por un hombre y una mujer y sus hijos1.

Los grupos feministas radicales de estos países "desarrollados", lograron mantener el control de la mayor parte de los contenidos del documento de la Conferencia2. Estas feministas se concentraron en ejercer presión para que las mujeres del tercer mundo acepten como modelo, el mismo tipo de feminismo antivida que traicionó los valores pro vida de sus propias fundadoras. El objetivo principal de estas feministas fue y sigue siendo, que el documento final de la Cumbre refleje las opiniones e ideologías del feminismo radical antivida3.

La delegación de los EE.UU. ejerció su influencia a favor del aborto, lo cual no nos asombra, dada la postura del gobierno del Presidente Clinton, reflejada en sus esfuerzos por facilitar más aún esta práctica4. La coordinadora de esta delegación, Marjorie Margolies-Mezvinsky, declaró que la principal prioridad de su delegación es "defender la libertad para decidir" con respecto al aborto. Según la agencia noticiosa Reuter, la delegación declaró en Pekín el pasado 4 de septiembre, que promovería la "libertad para decidir". Donna Shalala, Secretaria del Departamento de Salud y Servicios Humanos, que formó parte de la delegación norteamericana a esta conferencia, afirmó refiriéndose al aborto: "Nosotros apoyamos los derechos reproductivos y la libertad para decidir; somos consistentes"5.

Además de Shalala, la delegación norteamericana incluyó otras dirigentes proabortistas como Geraldine Ferraro, embajadora de los EE.UU. ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU; Marie C. Wilson, de la proabortista Ms. Foundation; y Adrienne Germain, vice-presidenta de la International Women's Health Coalition (Coalición Internacional de la Salud de la Mujer), organización que promueve la legalización del aborto en otros países. (A esta organización, que está tratando de quitarle al Vaticano su representación en la ONU, perteneció Shalala.) En su artículo del International Journal of Gynecology & Obstetrics, publicado en 1989 con fondos de la Agencia para el Desarrollo Internacional, la FIGO (Federation of Gynecology and Obstetrics) y la organización proabortista Family Health International; Germain afirma que "el aborto es un acto de auto-defensa para las mujeres, cuya salud, dignidad o derechos humanos básicos se ven amenazados por un embarazo no deseado". ¿Y a esto le llama La Primera Dama de EE.UU., Hillary Clinton, una delegación "con amplia base, un grupo orientado hacia la familia"?6

Hillary Clinton dijo en su discurso en Pekín: "Es una violación de derechos humanos cuando a los bebitos se les niegan los alimentos, se les ahoga, se les asfixia o se les quiebra la columna vertebral únicamente porque nacen siendo del sexo femenino"7. Sin embargo, la posición de la Sra. Clinton, quien presidió la delegación norteamericana a Pekín, es que el gobierno no debe prohibir el aborto8. La Primera Dama está de acuerdo en que en EE.UU. por el solo hecho de no ser deseados por sus madres, a más de millón y medio de niños cada año que todavía no han nacido, se les despedace mediante el aborto por succión, se les envenene y queme por el aborto salino o se les arranquen uno por uno todos los miembros y finalmente la cabeza mediante el aborto por dilatación y extracción (D y E). Estas infelices criaturas que no llegan a nacer, sufren terribles dolores mientras están siendo exterminadas por el aborto, algunas de ellas en las últimas etapas de su desarrollo prenatal. ¿Es que el sólo hecho de ser rechazados por sus madres, determina la sentencia de muerte para todos estos niños que todavía se encuentran en el vientre materno? ¡Al menos la mitad de las criaturas abortadas son niñas!

La Sra. Clinton también condenó en su discurso los abortos forzosos en la China, sin referirse por nombre a este país, gesto que aplaudimos. Sin embargo, su esposo, el presidente, continúa otorgándole a esta nación, a pesar de sus incontables violaciones de derechos humanos, el status de "nación más favorecida" con respecto al comercio. Por añadidura, se disculpó con el gobierno chino por las declaraciones de su esposa, al declarar que "no hubo intención de señalar a un país determinado". Añadió que en este caso, ella se refirió a los abusos "en otros países", no específicamente en China, e incluso a abusos que tienen lugar en los EE.UU.9

Las feministas antivida han estado ejerciendo su influencia en la ONU desde 1980. La organización más activa en este sentido es la WEDO (Women's Environment and Development Organization), de la ex-congresista y proabortista radical, Bella Abzug. Según el Washington Times, la Sra. Abzug es "parte integrante del antiguo activismo izquierdista". Cuando estudiaba en la universidad, fue una ferviente defensora del dictador soviético José Stalin, y dirigió reuniones a favor del Vietcong durante la guerra de Vietnam. Sin embargo, "esta mujer, una radical hasta los huesos que sólo representa a los grupos izquierdistas, ha pasado a ser nuestro portavoz oficial sobre asuntos morales y la familia"10.

Gertrude Mongella, secretaria general de la Conferencia de Pekín, quien llamó a dicha conferencia "el inicio de una revolución social", fue cofundadora de la WEDO11. El documento de Pekín refleja en gran parte la terminología y los objetivos de la WEDO y de otras organizaciones feministas radicales, pues presenta al matrimonio como la raíz de todos los males que sufren las mujeres, y a los hombres los presenta como opresores y explotadores.

Aunque el documento de Pekín menciona el derecho de los padres a educar a sus hijos en la moral, no lo afirma ni lo defiende. Repetidas veces afirma que "se debe poner énfasis en el papel de los adolescentes y en su responsabilidad en lo que concierne a su comportamiento con respecto a su reproducción, proporcionándoles servicios apropiados y consejos". Por supuesto, esto se refiere al "derecho" que los adolescentes supuestamente tienen, de recibir anticonceptivos y abortivos para que puedan tener relaciones sexuales a espaldas de sus padres. Este "derecho" está garantizado en países "desarrollados" como los EE.UU., donde en "clínicas de salud" del gobierno, se entregan píldoras anticonceptivas y preservativos a menores de edad. También en las "clínicas de salud" de muchas escuelas públicas se entregan preservativos y se recomiendan píldoras anticonceptivas a adolescentes. Inclusive se refiere a las menores de edad a clínicas de aborto, donde éste se les practica sin que sus padres siquiera se enteren. Los que lograron estos "triunfos" de "liberar" a los hijos de sus padres en lo que concierne a la autoridad moral y la patria potestad en los países "desarrollados", quieren que en los países del tercer mundo, donde todavía los padres conservan mayor autoridad legal y moral sobre sus hijos menores, se cometan los mismos errores.

Finalmente, es increíble que las feministas que boicotearon a los estados norteamericanos que no aprobaron la ERA (Enmienda de igualdad de derechos para la mujer), hayan defendido los planes de llevar a cabo una cumbre de derechos humanos de la mujer, en un país donde se violan estos derechos mediante la tortura, el infanticidio y el maltrato de incontables niñas, y hasta el consumo canibalístico de embriones abortados, debido a la feroz política de un solo hijo en la China comunista. Es inconcebible que las feministas radicales se estén concentrando en promover la legalización del aborto en países del tercer mundo, mientras la mutilación femenina, las esterilizaciones y abortos forzosos se llevan a cabo impunemente.

Es una verdadera tragedia que se utilicen el tiempo y los recursos para promover causas inmorales cuando abundan la discriminación, los abusos y las injusticias contra la mujer. Nuestras hermanas del tercer mundo claman por justicia, mientras las del primer mundo se concentran en obtener para ellas, el derecho a matar a sus hijos por nacer.

Por último, el movimiento mundial para el control de la población tiene un objetivo primordial: reducir drásticamente los nacimientos. Los fondos que serán destinados a implementar lo acordado en Pekín, muy probablemente se concentrarán en lograr ese objetivo. El modo más fácil de hacerlo es estimular a las mujeres a que dejen sus hogares y compitan con el hombre como lo hacen en los países "desarrollados". Por añadidura, la promoción de los anticonceptivos, el aborto y el lesbianismo, también es útil cuando se trata de impedir los nacimientos. El monstruo de múltiples tentáculos que representan las organizaciones y fundaciones que promueven "la cultura de la muerte", como le llama Juan Pablo II, utiliza a las feministas radicales para lograr sus objetivos, mientras les hace creeer que las está ayudando a obtener más derechos e inclusive más poder. Algo así como lo que prometió Satanás a través de la serpiente a la pobre Eva, quien también fue engañada. En este caso el "padre de la mentira" ha ido aún más lejos, pues ha sembrado enemistad a través de la anticoncepción, la esterilización y el aborto, entre la mujer moderna y su "semilla".

La primera dama de El Salvador, Elizabeth de Calderón Sol, declaró que el movimiento de mujeres que se expresó en Pekín "es un proceso irreversible, que ya nadie lo detiene"12. Dios quiera que ese movimiento se inspire en los verdaderos valores de la mujer latinoamericana, y no en los de las feministas radicales de los países del norte.

Magaly Llaguno es Directora Ejecutiva de Vida Humana Internacional (VHI). Este artículo fue publicado en el boletín Escoge la Vida de VHI de septiembre-octubre de 1995.

Citas: 1. The New York Times, septiembre 11, 1995; The Wanderer, septiembre 21, 1995. 2. Family Issues Alert, septiembre 20, 1995. 3. The Miami Herald, julio 21, 1995. 4. The Beijing Notebook, septiembre 4, 1995. 5. Ibid. 6. The Miami Herald, septiembre 4, 1995. 7. National Catholic Reporter, septiembre 15, 1995. 8. Ibid. 9. Diario Las Américas, septiembre 8, 1995. 10. Enfoque a la Familia, carta de agosto, 1995, del Dr. James Dobson. 11. The Beijing Notebook, septiembre 7, 1995. 12. Diario Las Américas, septiembre 15, 1995.



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