La UNICEF debe proteger a los niños, no impedir que vengan al mundo
Por el Padre Matthew Habiger, OSB, PhD.



La Organización de las Naciones Unidas (ONU) celebró en 1995, en Nueva York, 50 años de intentar el logro de un consenso de paz entre las naciones. Lamentablemente la ONU no reconoce la guerra que durante los últimos 29 años la UNICEF (Fondo de la ONU para la Infancia), le ha estado haciendo a las mujeres del tercer mundo y a los niños por nacer. Desde 1966, la UNICEF se ha vinculado formalmente a organizaciones que trabajan en la prevención de la concepción y que promueven el aborto.

Hace cuarenta y siete años la UNICEF fue creada para hacerles frente a los efectos catastróficos de la II Guerra Mundial en los niños de Europa y Asia. Los fondos de la UNICEF y sus empleados les proporcionaron comida, medicinas, agua potable, ropa y atención a millones de niños víctimas de la guerra, y por esto merecen nuestro mayor reconocimiento.

Pero algo le sucedió a la UNICEF entre 1947 y 1995. Esta agencia sufrió un cambio: pasó de proteger a los niños a evitar que nacieran más niños; de ayudar a las familias a limitarlas. Una vez que la UNICEF se unió al carnaval de la planificación familiar (= anticoncepción, esterilización y aborto), abandonó todo alegato de tener una misión con una ética consistente. Una organización no puede alegar que de verdad ama a los niños después de su nacimiento, si tiene otras organizaciones que la apoyan y con las cuales colabora, que les dicen a las madres que los maten unos pocos meses antes de nacer.

Durante los últimos años la UNICEF se ha vinculado a organizaciones que promueven los anticonceptivos (incluyendo los que son abortivos) y el aborto, tales como la Federación Internacional de Planificación de la Familia (IPPF), que es la agencia privada que más promueve el aborto en todo el mundo; así como organismos de la ONU, tales como el Fondo de Población (FNUAP o UNFPA), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Banco Mundial (cf. HLI Reports, octubre de 1994).

Para expresar nuestra oposición a las actividades antinatalistas de la UNICEF, Human Life International les está pidiendo a las familias que no les den contribuciones en "Halloween", a los niños que visitan las casas pidiendo caramelos con cajitas de la UNICEF. Es casi algo macabro pedirles a niños ya nacidos que recojan dinero para una organización involucrada con organizaciones que promueven la matanza por aborto de niños más pequeños. En vez de eso, Human Life International urge a todos los interesados en las necesidades de los niños que les donen su dinero a causas legítimas.

Todavía no es demasiado tarde para que la UNICEF regrese a su misión puramente humanitaria, para que cese de asociarse con aquellos que promueven los escalpelos, las píldoras y los fármacos que sirven para abortar o impedir la concepción. Las mujeres y los niños, tanto nacidos como por nacer, todavía necesitan el tipo de ayuda que la UNICEF proporcionaba en sus mejores tiempos. Hasta que esos tiempos no regresen, el apoyo que se le preste a la ONU en general y a la UNICEF en particular, continuará siendo limitado y problemático. El mundo tiene hambre de un liderazgo que sea consistentemente humano y moral, por parte de instituciones que alegan servir a los demás. Human Life International le pide a la UNICEF que comience otra vez a proporcionar ese liderazgo.

El Padre Habiger ha sido Presidente de Human Life International y actualmente es miembro de su Junta de Directores.

HLI es la organización de inspiración católica más grande del mundo dedicada a la defensa de la vida y la familia, con más de 80 oficinas en cinco continentes.

Diríjase (en inglés) a Human Life International, 4 Family Life, Front Royal, Virginia 22630, USA. Tel.: (540)635-7884. Fax: (540) 636-7363. Página web: www.hli.org. Email: hli@hli.org.



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