La nueva Convención Internacional sobre los Derechos del Niño de la ONU es una amenaza para la familia en Estados Unidos y en todo el mundo



La nueva Convención Internacional sobre los Derechos del Niño, aprobada por la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU), el 20 de noviembre de 1989, es un documento radicalmente diferente a la Declaración de los Derechos del Niño, establecida por la misma ONU el 20 noviembre de 1959. En el nuevo documento se excluyeron diez principios importantes, de los cuales, seis se refieren a que el niño debe, siempre que sea posible, crecer bajo el cuidado y la responsabilidad de sus padres. Con esta Convención se pretende que los derechos de los niños se originen en la ONU.

"The Children's Defense Fund" o CDF ("La Fundación para la Defensa de los Niños") ha estado ejerciendo presión para que esta nueva Convención sea aceptada por el gobierno de Estados Unidos. Basándose en este documento, los abogados que defienden la "independencia" de los niños podrían declarar los derechos de los hijos en contra de los derechos de los padres.

Según la Constitución de Estados Unidos, los tratados extranjeros pueden ratificarse en cualquier momento, si las dos terceras partes del Senado los presentan y los aprueban. Una vez ratificados, los tratados se vuelven parte del Tribunal Supremo de Estados Unidos, de la Constitución de ese país y de sus leyes federales.

La mayoría de los artículos de la Convención que se refieren a los derechos de los niños conducen a la división entre padres e hijos, y se oponen diametralmente a los derechos de los padres, tal y como dichos derechos son contemplados en las encíclicas papales, como por ejemplo, Humanae vitae y Familiaris consortio.

A continuación presentamos, a modo de ejemplo, algunos artículos del Convención que se refieren a estos derechos y el alcance legal que podrían tener en detrimento de la familia.

El artículo 12 asegura que el niño tiene derecho a expresar "puntos de vista, libremente, en lo que afecte a sus asuntos" y enfatiza con insistencia el derecho del niño a ser oído en el proceso judicial y administrativo en lo referente a los procedimientos que lo afectan a él. Este artículo le otorga al niño no sólo derechos en el campo judicial y administrativo, sino también la facultad de ventilar su desacuerdo con las reglas de disciplinas que sus padres le den, ya que ello es también un asunto que le está afectando.

El artículo 13 asegura el derecho del niño a la "libertad de expresión", la cual incluye la libertad, por parte del niño, de buscar y recibir información, y por parte de otras personas, de impartírsela al niño. En la práctica, este artículo haría inaceptable, desde el punto de vista legal, que los padres supervisaran la información que sus hijos reciben en la escuela o en cualquier otro lugar. Por ejemplo, los padres no tendrían el derecho de averiguar, de parte de las autoridades escolares, qué les están enseñando a sus hijos en las clases de "educación" sexual inmoral, que se dan hoy en muchas escuelas de Estados Unidos, América Latina y otros países. Según este artículo, el que un padre le pidiera al maestro que le informara acerca de lo que enseña en relación a la homosexualidad, podría ser considerado una violación de la Convención.

En este contexto es significativo alertar acerca de la información en materia de "educación" sexual que algunas organizaciones no gubernamentales asociadas a la ONU les han estado proporcionando a los niños. La Federación Internacional de Planificación de la Familia (IPPF, por sus siglas en inglés) --la federación de organizaciones no gubernamentales que más promueve el aborto y la anticoncepción en todo el mundo-- y la Comunicación Internacional de Población, emplean información, educación y comunicación (IEC), así como programas, que están diseñados para cambiar los valores de los pueblos. Por consiguiente, podemos asumir que la Convención podría apoyar una difusión entre los niños y los jóvenes, sin restricción alguna, del material informativo de estas organizaciones asociadas a la ONU.

El artículo 14 declara el derecho del niño a "la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión". Si este artículo se hace vigente, los padres tendrían serias dificultades para disuadir o impedirles a sus hijos adolescentes o jóvenes que quieren cambiarse a una secta religiosa o incluso a un culto satánico. Y a medida que el niño vaya teniendo conciencia de este "derecho", se les creará mayor dificultad a los padres que quieran tratar de convencer a los hijos de que acepten las creencias religiosas de sus propias familias.

El artículo 15 reconoce el derecho del niño a la libertad de asociarse y el derecho a la libertad de tener reuniones pacíficas. Tales "derechos" harían muy difícil a los padres intervenir en las asociaciones de sus hijos, si los padres creen que las personas de dichas asociaciones ejercen malas influencias en ellos. No podrían impedir que sus hijos participen en reuniones inapropiadas o aún dañinas.

El artículo 16 incluye la protección a los derechos del niño a no tener interferencia ni arbitrariedad en su privacidad. Este artículo le permitiría al niño oponerse a la presencia de sus padres o evadir dicha presencia en alguna actividad que el niño considere que es privada y que es sólo para él, incluyendo ciertos "servicios" médicos, como la "planificación familiar" o la "salud reproductiva" (anticoncepción y aborto). Ciertas organizaciones que promueven estos mal llamados "servicios" les suministran píldoras anticonceptivas a las niñas sin el conocimiento de sus padres.

El artículo 17 encomienda a la prensa la responsabilidad de proporcionar a los niños información y material "social, espiritual y moral" para la consecución de la salud física y mental. Mucho de este material, producido por la prensa en las pasadas décadas, es de dudoso contenido moral y por consiguiente no debe ser permitido por los padres. Sin embargo, este artículo les impediría a los padres prohibírselo a sus hijos.

Otros artículos, como el 24, garantizan el derecho a los "servicios de salud", incluyendo la "planificación familiar" (anticoncepción y aborto). Algunos organismos de la ONU tienen programas de inyecciones, abortos y esterilización para países en desarrollo. Este artículo extiende el suministro de estos mal llamados "servicios" a niños y jóvenes, con la posibilidad muy real de que los padres no puedan enterarse de ellos ni impedirlos.

[Nota del editor: Otro asunto muy preocupante de la nueva Convención sobre los Derechos del Niño es que el derecho a la vida del no nacido fue objeto de debate durante el proceso de su redacción, en vez de ser un principio fundamental afirmado con toda claridad. "Uno de los párrafos más debatidos fue el que se refería a la tutela legal del niño, ‘tanto antes como después después del nacimiento'. Esta frase, que ya aparecía en la Declaración de 1959, fue suprimida en el primer borrador de la nueva Convención. Al final se llegó a una solución de compromiso, poniendo en el Preámbulo, pero no en el texto, la siguiente frase: ‘El niño, a causa de su inmadurez física y mental, tiene necesidad de cuidados y atenciones especiales, incluida la protección legal, tanto antes como después del nacimiento'. De este modo, el principio del derecho a la vida de los no nacidos no será vinculante para los Estados que han de ratificar la Convención" ("Panorama mundial. Decisiones recientes sobre el derecho a la vida de los no nacidos," Cuadernos de bioética, enero-marzo de 1990, p. 5). Es una verdadera vergüenza que un principio tan básico, como lo es el derecho a la vida de los no nacidos, haya quedado sin una afirmación contundente y universalmente vinculante.]

Concluyendo, la nueva Convención Internacional sobre los Derechos del Niño de la ONU es una amenaza para la integridad moral de los niños y para los derechos de los padres. Esta Convención tiene un potencial muy dañino, si no destructor de la familia. La familia, tal y como nosotros la conocemos, es verdaderamente el principal baluarte que los enemigos de la vida y la familia quieren destruir. Y ello lo intentarán sobre todo en Estados Unidos, ya que a los ojos del mundo, esa nación es actualmente la más poderosa e influyente.



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