La prevención del SIDA
debe ir a las causas
Por el Dr. Néstor Mario Gregorini


Es irónico que agentes sanitarios pidan la eliminación del tabaco y rehúsen condenar los hábitos de los homosexuales. Tremenda incoherencia, sabiendo que al igual que el cáncer de pulmón, el SIDA es incurable y hasta la fecha lo más efectivo es la prevención.

Y para prevenir, antes que nada, debemos reconocer los principales vehículos de transmisión del SIDA: el semen, la sangre y la saliva. Y para prevenir hay que tratar a los grupos de mayor riesgo, para que se liberen de sus hábitos viciosos (homosexualidad, promiscuidad...) y detener así la propagación del virus.

Sabemos que el uso de profilácticos y jeringas descartables no es la solución. Hoy se nos quiere presentar la homosexualidad como un estilo de vida, una opción de vida. De ahí arranca la causa principal del problema. "La moral no puede tratar con realismo la sexualidad humana sin prestar atención a sus formas desviadas y pervertidas" (Haring, Dicc.Enc.Teol.Moral p.454). Del mismo modo, no se puede tratar con realismo el SIDA sin prestar atención al homosexualismo y a todas las formas de perversión sexual. El SIDA se ha originado por la perversión sexual. Esto no es nuevo, ya el apóstol Pablo nos lo había advertido: "Trocaron la verdad de Dios por la mentira, por lo cual los entregó Dios a pasiones vergonzosas pues mujeres mudaron el uso natural en contra natura, e igualmente los varones dejando el uso natural de la mujer se abrazaron en concupiscencia de unos por otros, los varones de los varones, cometiendo torpezas y recibiendo el mismo pago debido a su extravío"(Rom 1-26 y 27).

Por ello debemos oponernos firmemente a toda política de tolerancia del estilo de vida gay, de los estilos de vida sustitutos, de la intromisión de estos en las escuelas donde se forman nuestros hijos, de los planes de educación sexual que atenten contra las buenas costumbres y la familia normalmente constituida, de los libros y revistas obscenos y pornográficos.

Tratemos de presionar, con todas nuestras fuerzas para eliminar todo lo que favorezca la difusión de las perversiones en los medios de comunicación social.

Hagamos notar a la población que debemos oponernos a todo lo que atente contra la integridad de nuestras naciones y en especial de su célula básica: LA FAMILIA. El 28 de diciembre de 1987 Juan Pablo II afirmó: "Una sociedad tolerante, los medios de comunicación social y el aborto amenazan destruir la familia al debilitar su unidad y arruinar sus valores morales."

Hagamos comprender a la población que el SIDA es tan mortal como la rabia y causa más daños que la tuberculosis. Un homosexual con SIDA con sus prácticas aberrantes está propagando sin límite alguno los virus en nuestra sociedad. Pero lo peor no es eso, lo peor es que trate de difundir sus criterios inmorales al resto de la sociedad, que trate de convencer a los jóvenes que su orientación sexual es una alternativa más.

Trabajemos con todas nuestras fuerzas por la desaparición de las causas que originan y expanden el SIDA. Logremos el tratamiento de fondo y definitivo de la enfermedad. La estrategia debe basarse en la educación para que sea eficaz. Hablo de la educación correcta, no la "educación" sexual que se nos quiere imponer.

Enfrentemos con verdadero valor cristiano, en una sociedad hedonista y permisiva, la falsa ética, la ética del capricho y del egoísmo, la del puro placer sin ninguna otra finalidad.

No basta con una terapia que no encare las causas, propongamos cambiar los hábitos erróneos de los afectados, consigamos que el verdadero amor reine entre el hombre y la mujer, como Dios manda, dentro del matrimonio, abiertos a los frutos de amor... LOS HIJOS. Luchemos por una vida más humana, más digna, logremos llevar el comportamiento ético a los sectores involucrados.

No seamos tan ingenuos en creer que esta verdadera plaga social se soluciona con preservativos, sino en un correcto comportamiento ético y humano.

Que la sociedad revise sus posturas equivocadas, que se resuelva a corregir sus prácticas desviadas. No aceptemos como irremediables estas posturas. Alentemos a estos enfermos a salir de su enfermedad, física o espiritual, y busquemos la forma para que se dejen ayudar.

Seamos expertos en humanidad sirviendo a todos los hombres y mujeres con verdadera solidaridad y afecto cristiano, como bien nos enseña diariamente esa gran mujer, toda bondad y todo cariño junto al mayor humanista contemporáneo... la madre Teresa de Calcuta y Juan Pablo II.

NOTA: Resumen de la charla "Ciencia y moral" dada por el Dr. Néstor Gregorini en el Congreso "Amor y Sexualidad", celebrado en Ciudad de Mérida, México, en enero de 1988.

El Dr. Néstor Mario Gregorini es Médico Clínico Docente de Clínica Médica de la Cátedra de Medicina Interna de la Universidad Nacional de la Plata, Argentina. Es Vice-presidente del Consorcio de Médicos Católicos de La Plata Y Vice-presidente de la Federación de Médicos de la República Argentina. Miembro de Vida Humana Internacional y de la Federación Mundial de Médicos que Respetan la Vida Humana.



El SIDA

Menú