SIDA: Fracaso mundial
para lograr su control
Por el Dr. Raúl A. Cantella


La pandemia del SIDA, que está afectando a la humanidad desde mediados de los años 70, es una gran calamidad con proyecciones terribles a la que los gobiernos, en general, no están prestándole la importancia debida.

El "Global Programme" de la Organización Mundial de la Salud (OMS-1991), estima que deben existir por lo menos 8-10 millones de adultos infectados de SIDA y se calcula que para el año 2,000, de acuerdo al doctor Jonathan Mann de la Universidad de Harvard, existirán apróximadamente 25 millones de casos en el mundo y que un tercio de la población de Africa Central habrá desaparecido. Así mismo que los países del Tercer Mundo sufrirán una gran debacle. ¿Seguiremos impacibles esperando esta calamidad?

Pero ¿cuál es la razón por la que todavía no se puede controlar el avance de esta terrible enfermedad, que no tiene curación y que se duda de la posibilidad próxima de su vacuna? ¿Será posible especular diciendo que las máximas autoridades mundiales, es decir la OMS (Organización Mundial de la Salud), están aplicando una estrategia equivocada para el control de la pandemia?

Podemos plantear como hipótesis de trabajo, un fracaso de la OMS y los países del mundo en su estrategia para el control del SIDA: ¿será posible en este momento que la OMS y todos los gobiernos del mundo evalúen sus estrategias y programas de lucha contra el SIDA?

Desde 1981-82 se descubre claramente que el SIDA es una enfermedad que se transmite principalmente por relaciones sexuales y se apresura una medida de control inmediata utilizando una barrera entre lo infectado y lo no infectado; se propone la utilización de preservativos como el pilar fundamental en la lucha contra el SIDA.

Surgen así los conceptos de "sexo sin riesgo" ("safe sex") y luego se acuña otro de "sexo menos riesgoso" (safer sex). Es decir, utilizar preservativos en todas las relaciones sexuales.

Han pasado los años y tomaré sólo el ejemplo de un país, los Estados Unidos de Norteamérica, en donde, luego de 11 años de haber adoptado esta estrategia con la distribución masiva de preservativos y luego de haber gastado 7,000 millones de dólares sólo exclusivamente en ellos, se comprueba que el SIDA no se ha controlado; por el contrario, se ha promovido la promiscuidad sexual. A este respecto, merece relatarse el siguiente estudio estadístico sobre la sexualidad de los jóvenes norteamericanos. En 1975, el 12% usaba preservativos. En 1981 llega el SIDA, a EE.UU., y desde 1982 se recomienda el "safe sex" y el "safer sex". En 1989, el porcentaje de usuarios de preservativos se había elevado a tan sólo el 41%. ¡Qué desperdicio de 7,000 millones de dólares!

[Nota del editor: El Dr. Cantella, cuya postura en contra de la promoción del preservativo es bien conocida, no está diciendo aquí que el único fallo de la campaña ha sido el no lograr que todos usen preservativos, sino que dicha campaña, equivocada desde su raíz, ni siquiera logró ese objetivo, también equivocado.]

¿Existirá realmente un efectivo "safer sex" para prevenir el SIDA? ¿No será prudente repensar la estrategia? ¿No existirá otra posibilidad que no corra con la distribución y/o la venta de preservativos? ¿Será cierto que existe un imperialismo anticonceptivo?

Creemos firmemente que existen otras posibilidades que deben apoyarse sustantivamente a través de la educación de los menores desde su más tierna edad, con la participación activa de los padres de familia.

Es imprescindible definir un programa educativo que fomente la abstinencia sexual prematrimonial en los jóvenes y la monogamia de los casados. Después de todo, plantear el regreso a las buenas costumbres y el respeto sexual es buscar valores y principios perdidos por la secularización masiva, el libertinaje sexual, la pornografía, la violencia, el mercado libre y el materialismo ateo.

Las más altas autoridades del mundo no deben ni pueden, esperar que la pandemia progrese hasta convertirse en holocausto.

Varios organismos e instituciones dedicadas a temas demográficos insisten en convencernos de que ya somos muchos en el mundo y plantean el control drástico de la natalidad para lograr el bien común (?) y el balance poblacional necesario. Vistos los fracasos señalados tenemos el derecho de seguir especulando: ¿Se estará dejando progresar al SIDA para controlar la población mundial? Son preguntas, que consideramos, requieren de urgentes respuestas.



El SIDA

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