Durante varias décadas el preservativo fue considerado por los defensores de la "Revolución Sexual" como el más inferior de todos los métodos contraceptivos, e incluso, luego de la desbordada excitación por el advenimiento de la famosa píldora, los "de la sexualidad" sugirieron que el uso de profilácticos o preservativos otorgaba a la mujer mayor riesgo de embarazo en comparación a los diafragmas, las extrañas gelatinas vaginales y la mágica píldora, entonces señalada como el sistema más seguro en boga. Así fue como los preservativos se convirtieron, para aquella generación de los años 60, en ridículos, antiguos e inefectivos. Pero luego llegó la calamidad envuelta en el virus del SIDA y este "sistema anticuado" fue reivindicado, otorgándosele renovadas dotes de elemento mágico.
Hoy por hoy, el mensaje nos golpea, nos acompaña al trabajo, penetra en nuestro hogar y en nuestra vida social; no como una vía científica o práctica sino como un acto de desesperación, un "milagro" único y capaz de prevenir todos los males sexuales de la época. Pero a pesar de esta controversial diversificación publicitaria, es loable insistir en la presencia de profesionales responsables, que están ubicados mas allá de los mencionados intereses y réditos comerciales.
En un artículo titulado "No Safe Sex" (No hay relaciones sexuales sin riesgo), publicado por la revista Newsweek el 1 de abril de 1991, el Dr. Robert Noble, especialista en enfermedades infecciosas y colaborador con el programa de ayuda a gente pobre que sufre de SIDA, escribe: "No puedo decir que estoy satisfecho luego de leer un folleto del gobierno donde especifica que los profilácticos no son 100% seguros pero si se usan adecuadamente, reducirán el riesgo de transmitir infecciones sexuales, incluyendo el SIDA; por favor, cómo se puede afirmar que simples artículos de látex reducen el riesgo de una infección que es 100% fatal..."
Y para corroborar lo escrito por el Dr. Noble vale la pena recurrir a un informe titulado "A Warning to Women on AIDS, Counting on Condoms is Flirting with Death" (Advertencia a las mujeres sobre el SIDA, contar con los preservativos es coquetear con la muerte) que la revista Newsweek publicó Agosto 31 de 1987 (p.72):
"Existe una creciente inquietud en algunos funcionarios gubernamentales responsables del área de la salud, que a diferencia de otros, dudan de la supuesta protección que otorgan los preservativos. Una inspección realizada por la Administración de Alimentos y Fármacos en más de 50,000 preservativos, revela que por lo menos 1 de cada 50 no llenó los requisitos mínimos de goteo o derrame. Y si bien estudios de laboratorio han demostrado que los preservativos de látex bloquean la entrada del virus del SIDA, no existe evidencia alguna de que ese bloqueo pueda mantenerse, científicamente hablando, durante el acto sexual. Más aún, los investigadores observaron que los preservativos tienen un promedio del 10% de falla en la prevención de embarazos. Por ende, la protección que pudieran generar contra el virus del SIDA sería considerablemente menor, ya que el virus es mucho más pequeño que el espermatozoide humano."
A continuación tres extractos de tres artículos diferentes pero iguales en su contenido, publicados, en primer término por la III Conferencia Internacional del SIDA (Volumen Abstracto, p.213), segundo, por el British Journal of Medicine, (Sept. 11, 1987), y tercero por la Dra. Margaret Fischi, basado en un estudio realizado en la Universidad de Miami y otros estudios relacionados, llevados a cabo en familias que cuentan con uno o más miembros, infectados por el virus del SIDA:
1) "Durante un estudio de 1000 hombres bisexuales y homosexuales, un 8% reportó que los preservativos se les rompieron y un 5% que se les rasgaron."
2) "En el primer estudio controlado sobre el uso de preservativos, 17 parejas de homosexuales holandeses realizaron actos sexuales con profilácticos de diversos orígenes, reportando un total de 21 rupturas y 30 desgarros, lo que equivale a un promedio de falla de un 26%"
3) "Nuestro estudio indica que 3 de cada 18 hombres, hetero u homosexuales, han infectado a sus parejas mientras utilizaban preservativos."
Dale L. Osterling, Doctor en Ginecología, en una carta publicada en el Citrus County Chronicle, el 15 de Julio de 1992, dice: "Como ginecólogo experimento, al igual que otros colegas, defectos en los guantes de látex que utilizamos en nuestra profesión; los mismos permiten en algunas oportunidades, el paso de sangre y otras secreciones a nuestras manos, y esto es de considerar, ya que por ejemplo, el virus que causa el SIDA (HIV) es 3 veces más pequeño que el virus del herpe simplex, 60 veces más pequeño que el virus de la sífilis y 450 veces más pequeño que el espermatozoide humano. Y así como la sangre pasa a través de un guante de látex, el espermatozoide puede penetrar a través de los preservativos y originar un embarazo, lo cual significa que un profiláctico en buenas condiciones posee un grado de impermeabilidad muy dudoso."
Otro artículo, en este caso del Consumer Report, del año 1989 explica: "La contaminación ambiental (polución), el calor e inclusive la luz logran dañar el látex de los profilácticos, y ninguna investigación puede afirmar de forma concluyente que un preservativo, que en un laboratorio resiste roturas y rasgaduras, en la práctica, hetero u homosexual, no falle."
Sin embargo, muchos continúan apoyando y defendiendo el uso del preservativo, destacándolo como el mayor guerrero en contra de las enfermedades venéreas y un medio seguro para evitar embarazos.
El Dr. Stephen Genius, autor del libro Risky Sex nos da un buen consejo: "Ya es tiempo de criticar constructivamente este tipo de posturas y su relación a las denominadas relaciones sexuales sin riesgo e implementar al mismo tiempo un plan alternativo de prevención para frenar definitivamente la continua y trágica desvastación de vidas, tanto jóvenes como adultas."
Nota: Horacio Scagliotti es periodista y reside en Miami, Florida.
